La ganadora no era «La La Land», era «Moonlight»

Warren Beatty abrió por error el sobre de mejor actriz, ya entregado, y proclamó como vencedora la película de Chazelle. Pero el premio no era para ella

Confusión al anunciar la mejor película de los Óscar Uno de los productores de «La La Land» corrige el error en directo a favor de 'Moonlight'

Parecía parte del mismo show que esta madrugada invitó a unos turistas que paseaban tranquilamente por Los Ángeles a darse una vuelta por el patio de butacas de los Oscars, selfie va, selfie viene. Pero ni era otro chiste de Jimmy Kimmel, ni estaba preparado. Warren Beatty abrió el sobre que encontró en el atril y arqueó las cejas. Expresión contrariada en su cara. Mirada de reojo a su compañera Faye Dunaway. Parecía que algo en esa tarjeta no acababa de encajar. Le dio igual. Adelante, que se hace tarde. Le pasó la patata caliente a su colega y le instó a leer lo que decía el cartón: el Oscar a la mejor película es para La La Land.

Estalló en júbilo el Dolby Theatre. El musical, que llegó acunado a la cita, piropeado, lleno de esperanza, convencido incluso de su capacidad para hacer historia, había ido desinflándose poco a poco y en silencio a lo largo de una ceremonia con menos coreografías de las esperadas, mucho colmillo afilado y, sorprendentemente, bastante ritmo y chispa. Ya en el final, las aguas parecían regresar a su cauce. El premio grande, el más goloso, tenía su nombre. Lo había vocalizado con claridad Dunaway. Justicia poética: el sueño, al final, se hacía realidad. Y entonces llegó el jarro de agua fría. El tarjetón no ponía La La Land. Ponía Moonlight.

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¿Qué es lo que había pasado? «Warren, ¿qué has hecho?», elevaba la voz el contrariado presentador, sonrisa de medio lado, divertido incluso con la situación en pleno directo, en el momento más importante de la noche. Pues que el actor había cogido -o le habían pasado- un sobre que no era. Que el que él abrió desvelaba el nombre de Emma Stone, mejor actriz por La La Land. Y que por eso le cedió a Dunaway la lectura de la tarjeta. 

.En el sobre que leyeron se podía leer mejor actriz principal en letra pequeña.
En el sobre que leyeron se podía leer mejor actriz principal en letra pequeña.

La falsa alarma fue un drama y un jolgorio a partes iguales, y, como un buen fin de fiesta, los de un bando y los del otro acabaron abrazados, ensalzando su amistad frente al micrófono abierto.

La auditora PricewaterhouseCoopers, la empresa encargada de recibir, contabilizar y velar los resultados de los Óscar, lamentó hoy a través de un comunicado el error sucedido en la gala de entrega de estos galardones y aseguró que está investigando lo sucedido, según informa Efe.

Así que, haciendo números, la taquillera La La Land se lleva la parte más grande del pastel, pero no necesariamente la más jugosa. Para ella se fueron las estatuíllas de mejor director (Damien Chazelle, con solo 32 años) y mejor actriz (merecido galardón para Emma Stone). También las de diseño de producción, mejor fotografía, mejor banda sonora original y mejor canción.

El resto de reconocimientos se repartió entre el resto de candidatas, distribuyendo la gloria en dosis pequeñas. Moonlight se quedó con tres de los más prestigiosos: el de mejor guion adaptado (para Barry Jenkins y Tarrel Alvin McCraney), el de mejor actor de reparto (para Mahershala Ali, al que conocimos como Remy en House of Cards) e, inesperadamente, el de mejor película. El de mejor guion y el de mejor actor se fueron para Manchester frente al mar, solucionándoles la noche a Kenneth Lonergan y Casey Affleck, respectivamente. 

Pero si hubo un protagonista de esta 89.ª edición de los Oscars ese fue Jimmy Kimmel. Por fin un presentador pone de acuerdo a los espectadores. Por fin las payasadas hacen gracia, por fin los galardones más importantes del cine han dado con un buen conductor, capaz de apretar tornillos y bajar de marcha cuando es necesario. Como se esperaba, la gala fue política. Muy política. Se habló más de Trump, de la diversidad racial y de la inmigración que del séptimo arte. Pero fue ágil, entretenida y, sobre todo, singular. Del cielo cayeron caramelos y palomitas, Kimmel elevó a Sunny Pawar, el niño actor de Lion, en un entrañable guiño a la escena de El rey león, y dejó colarse en el recinto, en un espontáneo arranque de hospitalidad que no quedó muy claro si estaba planeado o no, a varios turistas que conversaron amigablemente con las estrellas de Hollywood, enfundadas en lentejuelas y camisas con chorreras.

En cuanto a premios, los Oscars 2017 proclamaron además a Viola Davis como mejor actriz de reparto por su impecable trabajo en Fences, reconocieron la calidad de los efectos especiales de El libro de la selva, destinaron a Zootrópolis el premio de mejor película de animación y a Animales fantásticos y cómo encontrarlos, el de mejor vestuario. El mejor montaje y el montaje de sonido se los llevó Hasta el último hombre y La Llegada volvió a cada con la estatuilla de mejor sonido. Cascos blancos dejó al español Juanjo Giménez sin su anhelado galardón y el de mejor película extranjera, otorgado a El viajante, tuvo que ser recogido por la científica iraní Anousheh Ansari. Su director, Asghar Farhadi, se negó a acudir a la ceremonia en respuesta al veto de Donald Trump a su país. Ansari habló en su nombre: «Dividir el mundo entre 'nosotros' y 'nuestros enemigos' solo genera miedo».

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