«Si una consejería no es capaz de restaurar unas pinturas únicas, ¿para qué la queremos?»

Lorenzo Arias Páramo, catedrático de historia del arte, arremete contra el abandono a que las Administraciones someten a las pinturas murales del prerrománico

Lorenzo Arias
Lorenzo Arias

Redacción

Nadie sabe tanto sobre el prerrománico asturiano como Lorenzo Arias Páramo, catedrático de historia del arte y autor de los libros más importantes sobre ese arte único en Europa del que Asturias es afortunada depositaria. Y, en consecuencia, nadie está, seguramente, tan desolado como él a la vista de la noticia, recién hecha pública, de que el Estado no va a invertir un duro en la recuperación de las valiosas pinturas murales de San Miguel de Lillo. El Principado esperaba recibir cerca de medio millón de euros para acometer la primera fase de esa restauración urgente, correspondiente a la zona sur, pero finalmente esa restauración se ha quedado fuera de los Presupuestos Generales del Estado, algo que Arias considera una «bofetada» y una muestra de «ineficacia total y absoluta por parte de la Administración y de desapego absoluto; de falta de responsabilidad social para con el patrimonio. No estamos hablando de subir el salario mínimo interprofesional quinientos euros, sino de una actuación puntual y urgente», añade.

Pinturas en Santullano
Pinturas en Santullano

Arias apenas puede contener su indignación. «Si una consejería de Cultura no tiene recursos y no es capaz de conseguir del Estado medio millón de euros para restaurar unas pinturas que son únicas en el mundo, ¿para qué sirve? ¿Para qué la queremos? ¿Simplemente para certificar lo abandonado que está todo? ¿Simplemente para pagar a sus funcionarios? Para eso, mejor cerraba», brama al otro lado del teléfono antes de cargar contra la «visión meramente turística» que las distintas Administraciones tienen del patrimonio histórico-artístico español, el más numeroso del mundo después del de Italia y del de la gigantesca China. «Como las iglesias se ven bonitas, limpias y restauradas por fuera y quedan bien en las fotos, las Administraciones se desentienden de que lo que hay dentro, por más que sea más valioso, sea la casa de los horrores; que esté todo verde y desprendido, con estucos y enlucidos cayéndose. Ojos que no ven, corazón que no siente», lamenta.

Pinturas en Santullano
Pinturas en Santullano

El Principado va a acometer por sí solo la restauración de la figura del entronizado, una de las más importantes de San Miguel de Lillo. El coste de tal restauración ascenderá a 20.000 euros, cantidad que, con las debidas cautelas, Arias considera insuficiente. «Por lo que yo hablé hace tiempo con expertos y con gente de la consejería, la cantidad adecuada para restaurar el entronizado era de 40.000 ellos. ¿Cómo puede haber bajado tanto la cantidad?», se pregunta.

Opina Arias que «necesitamos una ley de mecenazgo: no hay otra salida. Fuera de España es así. Necesitamos una ley de mecenazgo que, a través de desgravaciones fiscales y otros mecanismos, consiga que el dinero privado se implique en la protección del patrimonio. Las cajas de ahorros llegaron a dar más dinero que el propio Estado, y hoy eso ya no existe, o existe en forma residual. Hay que intentar recuperar eso», manifiesta. También echa en falta el catedrático una mayor presión social, factor que a su juicio fue lo que consiguió que se abordaran restauraciones anteriores. «Mi sensación es que hay sensibilidad social, pero no está organizada y los partidos políticos no la vertebran», lamenta. «A lo mejor hay que hacerse un crowdfunding», propone a la desesperada, y manifiesta también que «tendría que haber una jornada de puertas abiertas, con un foco alumbrando al entronizado, para que la gente viera, ahora que estamos en Semana Santa, la calamidad que tiene delante y la posibilidad de que se caiga cuando le dé la gana».

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