El corro asturiano opta a ser patrimonio de la Unesco

Una candidatura internacional en la que participa Asturias presenta formalmente la técnica de la piedra en seco, con numerosas muestras en la región

Un corro en Yernes
Un corro en Yernes

Redacción

Los corros asturianos y los muros de cierre de fincas de las brañas son candidatos a Patrimonio Cultural de la Unesco. La candidatura de la técnica de construcción de la piedra en seco a Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ha sido presentada formalmente a la Unesco para que sea evaluada en 2018. Se trata de una candidatura de la que forma parte Asturias y otras ocho comunidades españolas, además de una plataforma internacional impulsada por Chipre y Grecia y a la que se han sumado Croacia, Suiza, Eslovenia, Francia e Italia.

La técnica de la piedra en seco es un sistema de colocación ordenada de unas piedras sobre otras, sin labrar, trabadas sin argamasa de compactación y solamente sustentadas por su propio peso y la solidez que confiere la correcta disposición constructiva.

En el Principado esta técnica está presente en todo el territorio. No obstante, la práctica del conocimiento y técnica de la piedra seca es mayoritaria en la zona rural, especialmente en aquellos lugares alejados de la población y de difícil acceso, como son los pastos de altura utilizados en época estival: brañas o majadas.

En lo que respecta a las cabañas circulares realizadas a piedra seca, como corros o bel.lares, la especificidad técnica se concentra en su falsa cúpula, creada por la aproximación de hiladas con piedras de una longitud que puede oscilar entre los quince y los treinta centímetros, aunque siempre se procura que sean de un tamaño similar. Se disponen con una ligera inclinación al vértice de la cabaña para aportar estabilidad a la cubierta y se coronan con una piedra de cierto tamaño, que evita la entrada de lluvia. Para impermeabilizar aún más la cabaña, evitar goteras y aislarla del frío, la cúpula se reviste con tapinos (trozos de césped). Esta operación, que debe realizarse todos los años, se denomina entapinar, según indica en un estudio la experta Cristina Cantero.

La terminación de las infraestructuras de tipo murario, como los cierres entre fincas, una corra de castañas o un cortín de abejas, se realiza disponiendo llábanas que sobrepasan ligeramente el ancho del muro, denominadas cobixas. Con ello se busca impermeabilizarlo y evitar que se desmorone por efecto del agua que se ha colado entre las piedras de la cámara.

A la hora de seleccionar las piedras para la construcción, se tenía en cuenta cierto criterio estético, de modo que las que presentaban una superficie más lisa se destinaban a los paramentos externos del muro y las de perfil más irregular al relleno de la cámara. Junto a ello, se procuraba colocar la cara más lisa de las piedras hacia afuera, en la parte visible de los muros, y la más desigual mirando al interior. Las mejores piedras para construir sin mortero son, por tanto, aquellas fáciles de manipular con las herramientas y que ofrecen una superficie rugosa: arenisca, caliza (en sus variedades gris, blanca, azulada y rosada) y pizarra.

Esta singular técnica constructiva forma parte de los conocimientos y actividades tradicionales y surge de una economía de subsistencia ligada a otras actividades agrícolas y ganaderas que ejemplifica el aprovechamiento de los recursos en el entorno.

Se ha ido transmitiendo de generación tras generación una serie de conocimientos, técnicas y prácticas que, en su conjunto, conforman la técnica constructiva de la piedra en seco. Su transmisión se produce, tradicionalmente, de forma oral y en un contexto de aprendizaje informal.

Ligado a ello, existe otro componente inmaterial muy valioso, como es el del léxico relativo a herramientas, elementos constructivos, técnicas específicas, que presenta variaciones fonéticas y semánticas en los distintos lugares de nuestro territorio en los que se manifiesta este bien.

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