Una agradecida Armstrong advierte que «vivimos tiempos peligrosos»

La galardonada diagnostica que «no podemos vivir los unos sin los otros», pero que «cada vez más nos estamos replegando de forma agresiva hacia guetos nacionalistas, religiosos y culturales»

Karen Armstrong
Karen Armstrong

Oviedo

Un «grandísimo honor» que no puede hacer olvidar a Karen Armstrong que «vivimos tiempos peligrosos». Con esa gratitud y esa advertencia ha recibido la pensadora y escritora británica la concesión del Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales. Y a ello, ha añadido un diagnóstico que sirve de contexto a sus reflexiones sobre las religiones y la necesidad del diálogo entre ellas: «Hemos creado un mercado global donde estamos más estrechamente unidos que nunca: nuestras economías son profundamente interdependientes; lo que sucede hoy en Siria o el Yemen puede tener repercusiones en Londres o Manchester mañana; estamos conectados electrónicamente mediante Internet; nuestras historias están profundamente entrelazadas; y todos nos enfrentamos a los mismos desafíos ambientales. No podemos vivir los unos sin los otros y, sin embargo, cada vez más nos estamos replegando de forma agresiva hacia guetos nacionalistas, religiosos y culturales».

De ahí que Armstrong considere «esencial que entendamos las aspiraciones religiosas, políticas e ideológicas y los temores de nuestros vecinos globales». «Se habla mucho de ganar la batalla por los corazones y las mentes, pero no podremos hacerlo a menos que sepamos lo que realmente hay en ellos, a diferencia de lo que imaginamos que podría estar allí», argumenta la premiada, que considera que «necesitamos urgentemente examinar las ideas y los principios recibidos, mirar dentro de las noticias hacia las complejas realidades que están desgarrando nuestro mundo, dándonos cuenta, a un nivel profundo, de que compartimos el planeta no con nuestros inferiores sino con nuestros iguales».

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