Una reflexión «oportuna y profunda» sobre la importancia de la religión en la sociedad actual

J. C. G. OVIEDO

CULTURA

Jurado del Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2017
Jurado del Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2017

Los jurados destacan la aportación de Armstrong para mostrar la pervivencia de lo religioso, su trasfondo «ético» y su utilidada para «comprender la diferencia»

31 may 2017 . Actualizado a las 21:30 h.

«Frente a quienes han considerado que la religión dejaría de ser importante, Karen Armstrong destaca la importancia del factor religioso en la sociedad actual». Las palabras del presidente de la Federación de Comunidades Judías de España, Isaac Querub Caro, resume el parecer que ha concitado la práctica unanimidad del jurado del Premio Princesa de Ciencias Sociales. Un galardón que, como anticipaba ayer la filósofa y miembro del Consejo de Estado Amelia Valcárcel, se ha hecho cargo este año de la importancia del hecho religioso en todas las dimensiones del momento histórico actual: desde las personales hasta, muy especialmente, las sociales, las ideológicas y las políticas, sobre todo en el contexto de las relaciones y los conflictos internacionales.

Cherub apunta que los libros de Karen Armstrong muestran cómo la religión «aporta un valor ético al comportamiento de la sociedad» y subraya el«rigor de sus estudios sobre las religiones del Libro», que le ha hecho ganarse el «respeto» en los distintos ámbitos religiosos. Para el presidente de la Federación de COmunidades Judías estudios como los de Armstrong son cruciales para «saber respetar el derecho a la diferencia porque es lo que ayuda a una mejor convivencia, porque solo desde la seguridad en la propia identidad podemos ser capaces de respetar al prójimo».

«Es una candidatura extraordinariamente relevante que llega en un momento de gran oportunidad. Necesitamos saber qué son las religiones y de dónde vienen, no desde el punto de vista del fiel, sino de la estudiosa», recalca, por su parte, Valcárcel, que aprecia especialmente la «profundidad» de las investigaciones de la premiada. Para la pensadora asturiana, esa profundidad en la comprensión de las religiones cobra especial importancia en un contexto «en el que alguna religión se está intentando convertir en una forma ideológica dominante en su ámbito».