El Vaticano ilumina con una luz más natural las cuatro estancias decoradas por Rafael

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«El incendio del Borgo»
«El incendio del Borgo» GIORGIO ONORATI | EFE

El cambio implica la instalación de 2.400 bombillas led

02 jun 2017 . Actualizado a las 08:15 h.

Las estancias del Vaticano que Rafael decoró en el siglo XVI tienen desde ayer una nueva iluminación led que da a sus impresionantes frescos, entre ellos La Escuela de Atenas, una luz más natural y mucho menos agresiva.

La directora de los Museos Vaticanos, Barbara Jatta, inauguró esta nueva instalación compuesta de 2.400 bombillas led, 600 por cada sala, y que, en su opinión, «añade valor» a la restauración llevada a cabo en estos aposentos en los últimos años. El proyecto ha sido desarrollado por la compañía alemana Osram, la misma que modificó la iluminación de la plaza de San Pedro y de la Capilla Sixtina. El director ejecutivo del proyecto, Carlo María Bogani, explicó que el objetivo del mismo era otorgar «una iluminación única a unas pinturas únicas» en el mundo.

Destacó que el led permite apreciar de una manera «más natural» los frescos, evita que la luz pueda comprometer su estado de conservación y supone un ahorro energético del 70 % en comparación con las bombillas convencionales que se usaban anteriormente. Además, ofrece «importantes resultados» en lo que a uniformidad de la iluminación se refiere y respeta los colores originales de los frescos, señaló Bogani.

El director de los Servicios Técnicos de la Gobernación vaticana, Rafael García de la Serrana, explicó que con esta nueva luz «se mejora muchísimo la valoración de las obras de Rafael» y «garantiza» la conservación de los pigmentos empleados hace 500 años. García de la Serrana apuntó que «uno de los mayores éxitos de esta tecnología» es que «parece que no hay luz y, sin embargo, se ve muy bien».

Las estancias de Rafael, cuatro en total, se sitúan en la segunda planta del Palacio Apostólico y fueron decoradas entre 1508 y 1524 por el genio renacentista y sus discípulos: la Sala de la Signatura, la de Heliodoro, la del Incendio del Borgo y la de Constantino. Originariamente fueron usadas como apartamento por el papa Julio II.