Los científicos asturianos dan el salto a la ficción

El neurooncólogo Juan Fueyo, adscrito a la clínica Anderson, publica su primera novela en la que fantasea con Severo Ochoa y resta encanto a los Nobel

El neurólogo asturiano Juan Fueyo publica su primer libro «Exilios y odiseas. La historia secreta de Severo Ochoa».El neurólogo asturiano Juan Fueyo publica su primer libro «Exilios y odiseas. La historia secreta de Severo Ochoa»
El neurólogo asturiano Juan Fueyo publica su primer libro «Exilios y odiseas. La historia secreta de Severo Ochoa»

Redacción

Si alguien quisiera coleccionar la biblioteca con las obras imprescindibles del siglo XX no podría utilizar como guía los premios Nobel. Esta misma idea se puede trasladar a la ciencia. Los avances más importantes que explican la evolución de todo el siglo no se pueden entender únicamente con los galardones de la academia sueca. Este es el planteamiento con el que neurooncólogo ovetense afincado en Houston, Juan Fueyo Margareto, se embarca por primera vez en la ficción. Lo hace de la mano del biólogo asturiano más importante de todos los tiempos, Severo Ochoa. Aprovecha la figura del hombre y del investigador para meterse en su mente y novelar su pensamiento. «Es pura ficción», advierte Fueyo a quien espere encontrar en las páginas de Exilios y Odiseas. La historia secreta de Severo Ochoa (Editorial Milenio) algo más que una novela. En realidad, sí es algo más, porque a través de sus páginas subyace una crítica a la estructura acomodada sobre la que se construye el prestigio de los galardones y muestra cómo la vida en los laboratorios discurre en paralelo.

Es, por tanto, pura ficción porque Juan Fueyo nunca conoció a Severo Ochoa ni a nadie que lo tratara íntimamente y no puede saber qué pensaba o cómo se sentía. De hecho, la única persona que tienen en común es el médico es Carlos Hernández-Lahoz que trató al Nobel asturiano de un ictus. Pero la obra está encajada en una estructura real, vivida, llena de datos y personajes históricos que demuestran el interés de Fueyo por la historia de la ciencia, mucho más allá de las paredes de su laboratorio y de su campo de los tumores cerebrales. Desvela cómo Ochoa conoció a Dalí, Camilo José Cela, Buñuel o Negrín, su paso por la Residencia de Estudiantes, su exilio fuera de España, su dura adaptación a la vida en Estados Unidos, su vida en Nueva York con su mujer,...

Pura ciencia

Fueyo lleva más de 25 años trabajando en la prestigiosa clínica Anderson en nuevos tratamientos para los tumores cerebrales, en la terapia con un adenovirus -virus manipulados genéticamente-, que se inyecta directamente y que ataca solo el tejido cancerígeno. Ha pasado por todas las fases posibles, desde la parte teórica a los ensayos clínicos y a la creación de una compañía biotecnológica para poder captar inversión con la que continuar el trabajo. Así nació Dnatrix, de la que es fundador junto con su mujer -también científica- Candelaria Gómez-Manzano, dos colegas más de Houston y un quinto de California. La empresa cuenta ya con un CEO que gestiona el trabajo.

El ensayo, de hecho, ha rebasado sus expectativas. En uno de las etapas se ha descubierto que un 10% de los pacientes inoculados con el adenovirus tiene una respuesta autoinmine al tumor, es decir, su sistema inmunitario se activa y ataca por sí mismo esas células cancerígenas que tratan de de reproducirse, sin ningún tipo de efecto secundario. «De momento, es solo el 10% de los pacientes pero se ha abierto una puerta muy interesante», reconoce. 

Todo este trabajo le hace ser optimista. Está convencido de que «se está a punto de hacer el gran descubrimiento en la investigación del cáncer». Se está atacando desde tantos frentes, con tantos medios diferentes y con profesionales de prestigio incuestionable, que en algún momento se dará ese paso de gigante que espera la humanidad.

Más literatura

Mientras tanto, el neurólogo asturiano continuará combinando la ciencia con la recién estrenada carrera literaria. La obra que tiene en mente es sobre Robert Oppenheimer y su bomba atómica. Aún es un boceto, pero resulta muy posible que mantenga la estructura, adoptar a un científico real y su trabajo para novelar todo lo demás. Duda si volverá a escribir en castellano o si cambiará al inglés. Exilios y Odiseas nació en español porque la idea de la obra partió de unos artículos escritos para periódicos que no llegaron a publicarse. Así que volver a repensar el libro en otro idioma no tenía demasiado sentido. Ahora debe adoptar una decisión. Oppenheimer es americano y el grueso de la historia se desarrollará en ese país. Además es un personaje con mucho tirón para el lector estadounidénse. Quizá sea el momento de dar un nuevo giro, esta vez a la lengua. 

No le da ningún miedo. Es algo que lleva haciendo toda la vida, emprender nuevos caminos. Desde que dejó la Facultad de Medicina de Oviedo para irse a Barcelona con sus padres, con toda la tristeza adolescente de quien tiene que dejar atrás una vida contra su voluntad, siempre ha sido tenaz. Ese espíritu le llevó hasta Houston y hasta una carrera brillante en la lucha contra el cáncer, a la que también ha aportado su granito de arena. Pero los lazos emocionales nunca se diluyen del todo. Así que una breve escapada de apenas 48 horas a Asturias sirve para reconectar con los orígenes y para dejar en casa esa obra que trata de mirar en el interior de Severo Ochoa.

Valora este artículo

5 votos
Comentarios

Los científicos asturianos dan el salto a la ficción