«Esta Carmen me ha llenado de ilusión a los 70»

El maestro y coreógrafo maño estrena en Oviedo su versión del mito femenino, que transporta a la actualidad con aire vanguardista y sin rasgos de españolidad

Víctor Ullate
Víctor Ullate

Madrid

La Compañía de Víctor Ullate estrena esta tarde en el Teatro Campoamor su particular visión del mito de Carmen: justo cuando el auge de lo feminista serpentea e impregna las artes escénicas de novedad, estereotipo, oportunidad y también oportunismo. Tal pareciera que la mítica Carmen de Bizet viviera un momento de álgida espiritualidad, aderezada por vientos reivindicativos en los que no todo lo que se expone vale, o no todo lo que es susceptible de ser válido puede exponerse. María Pagés nos trajo también su visión de Carmen el pasado febrero, coincidiendo con la apertura del Festival de Danza de Oviedo y cosechando en su primera incursión carbayona grandes parabienes. Su Carmen-María resultó magnífica. El vigor que despierta la sola mención del nombre de Carmen, relacionado con el ballet o la ópera, produce un regustillo en el que la curiosidad por saber de las trazas y el posrelato interpretativo del mito siempre está presente: ¿qué mas podrían contarnos de una mujer tan libre como ésta?, ¿desde qué punto de vista?

Víctor Ullate se llega a Oviedo en función única, con la Oviedo Filarmonía en el foso, de la mano de Manuel Coves, para exponernos su particular visión de uno de los iconos femeninos más requeridos. Al menos, últimamente. Tras la gira española, que comenzó el pasado día 30 El Escorial, y después de visitar varias ciudades europeas (Vichy y Verona, entre otras), en septiembre la Carmen «vanguardista» de Ullate abrirá la temporada de los madrileños Teatros del Canal con más de dos semanas de funciones. El estreno de la obra en Oviedo se enmarca dentro de los actos conmemorativos del 125 aniversario de la inauguración del foso ovetense, un teatro por el que Ullate siente especial cariño porque, en realidad, «al público le interesa ver danza».

-¿Qué tal ha ido el preestreno del estreno de esta Carmen tan suya?

-Pues la verdad, siendo la primera vez que lo representábamos, ha ido muy bien.  Creo que al público le ha gustado mucho y para nosotros ha sido una primera puesta a punto antes del estreno de Oviedo, que abre la gira española con esta coreografía. Estamos encantados de volver a este teatro tan magnífico. Es una pena que solo sea una función.

-¿Qué va a poder ver el público en esta versión de la cigarrera universal?

-Pues se va a poder ver a una mujer muy distinta a como normalmente se la presenta en este rol.  He querido poner el acento en una estética vanguardista, que rompa mucho con el costumbrismo tan icónico que rodea la realidad y la vida de Carmen y para eso utilizo un estilismo futurista impropio de todo lo andaluz, más bien todo lo contrario.

-¿En qué sentido contrario?

-Hemos encargado a Anna Güell el vestuario para que en esta versión Carmen estuviera más cerca del mundo de la moda y de la noche, buscando semejanzas entre lo historicista y una época más vanguardista, aunque tiene alguna reminiscencia ochentera, pero pocas.

-¿Dónde va a poder notar el espectador esos aspectos y connotaciones más novedosos?

- Pues en varios momentos. En la desinhibición de los los pasos a dos, por ejemplo, en las amigas de Carmen, o en el ambiente travestido y carcelario en donde la estética que prima es de lucha, como de guerra, con cierto aire de ambiente medieval, pero también futurista. He recogido aspectos y significados inspirados en la simbología del mundo del cómic, de los héroes, de una multitud de iconografía que esta presente también en el cine, en la moda emanada del punk, etc… Y he querido huir totalmente del tópico: no hay ni un solo abanico y hay pocos elementos donde se reconozca lo español.

- ¿Entonces el guión para la danza tiene partes cómicas?

- Sí, desde luego. Eduardo Lao (director artístico de la compañía de Ullate) y yo hemos compuesto un guión en el que el humor tiene mucho que decir y donde se hacen guiños constantes que suavizan el drama, aunque la muerte sea el hilo conductor en esta obra y tenga consciente e inconscientemente un gran protagonismo.

-¿Cómo alude su Carmen a la libertad?

-Pues a través de muchas cosas pero, entre otras, de sus amigas, que son dos travestis. Y también en el hecho de que a ella la hemos querido convertir en una top model, guapísima y enérgica, que por la noche cambia de vida y se acerca a la clandestinidad que le proporcionan ciertos ambientes nocturnos donde encuentra su espacio para transgredir y prostituirse. Y ya no puedo contar nada más. Eso sí, que hay grandes pasos a dos.

-¿Fieles a su estilo?

-Sí, eso siempre. Sale solo.

-¿No cree que últimamente se revisa demasiado el mito de Carmen? ¿Cree que esto se debe al auge feminista que empapa la vida política, cultural y social de nuestro país? ¿Puede verse recurrente?

-Cada creador tiene una visión diferente de temas universales. He cogido a Carmen como podía haber cogido otro tema o a otra pareja, los Amantes de Teruel, por ejemplo. Soy un hombre liberal y me apetecía hacer este personaje porque es un compendio de muchas cosas: libertad, moda, música, en fin, es un conglomerado de todos los temas que a mí me interesan. Los he trasladado gracias a la existencia de Carmen como personaje universal, y lo he hecho con mi propio vocabulario, con el que de alguna manera siempre se me ha identificado.

-Hace poco dijo, en la presentación de la obra en Madrid, en el Teatro Real, que no ha querido hacer un ballet sino un espectáculo. ¿Por qué?

-A mí me gusta decir espectáculo porque me gustan los espectáculos, y porque además esto tiene mucho que ver con el formato y la presentación escénica que contiene un espectáculo como tal más que con un ballet. Y creo que el espectador así lo va apreciar. Además se nota con claridad el teatro-danza y esta Carmen se presenta, en algunos momentos, muy teatral. También yo soy un hombre muy de teatro, y esta obra me ha llenado de ilusión a los 70. Esa es la verdad.

-Por lo que dice, podría deducirse que la puesta en escena también será susceptible de elementos escenográficos que alimenten esta idea de espectáculo y menos de ballet.

-Sí, claro. Hemos tratado de jugar con elementos móviles, no fijos, que hagan del escenario un montón de lugares diferentes, reforzando la idea de atemporalidad, puesto que la intención siempre ha sido contar algo que ya sabemos pero con un enfoque inesperado y provocador.

-Desde este punto de vista se entiende entonces que su Carmen sea una modelo. ¿Para montar la obra ha tenido que echar mano de más elenco?

- Sí. Nos hemos tenido que hacer con seis bailarines más: en total son 27 los que salen a escena.

-En la adaptación musical, ¿también ha huido de todo lo conocido o conserva parte de su esencia?

-Son composiciones originales a cargo de Pedro Navarrete dentro de una lectura actual de los pasajes y sonidos más conocidos de esta gran obra musical. En la parte que sucede en la cárcel vamos a tener la oportunidad de escuchar un tango, y esta aportación musical permite explicar muy bien, desde la danza, por qué las mujeres han acabado en la cárcel. También como elemento diferenciador se oirá el sonido de los taikos (tambor) japoneses.

-Un acierto estrenar con la Oviedo Filarmonía en el foso. El estreno lo merecía…

-Sí, desde luego. Poder disponer de música en directo siempre es una alegría para el ballet. La pena es que el montaje escénico y toda la intendencia de producción y humana que se moviliza para una sola representación no se rentabiliza suficientemente. El esfuerzo que cuesta poner a punto toda una serie de elementos que tiene que conjugarse al mismo tiempo en el momento de la representación es casi una heroicidad, y bien valdría la pena alargar algo más las funciones, y esto dicho de una manera general. Además estoy convencido de una cosa: el público tiene ganas de ver danza, de disfrutar de nuevas propuestas.

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