Un fragmento de «Mundo oculto», obra de Aurelio Suárez

Cinco exposiciones con las que abrir los ojos a otros paisajes en Asturias

Los centros museísticos de la región refuerzan sus programas con muestras especialmente atractivas en periodo estival


Redacción

El verano es tiempo de abrir ventanas. Las literales y las figuradas. Los centros museísticos se esmeran por programar exposiciones especialmente atractivas con las que reclamar la atención no solo de los propios sino también de los visitantes; ocasiones no solo para descubrir esas muestras temporales que a menudo lucen lo mejor de sus fondos, sino también el conjunto de sus tesoros. Estas son cinco de esas ventanas abiertas a ricos paisajes artísticos en los centros asturianos.

Fragmento de «Mundo oculto» (1946), óleo de Aurelio Suárez

Mundo oculto es, sin ningún género de dudas, uno de los óleos más extraordinarios de la extraordinaria obra del pintor Aurelio Suárez. Muy pocos habían podido posar la mirada sobre él, y ahora forma parte, durante un tiempo, de la reorganizada sala que el Museo de Bellas Artes de Asturias dedica en Oviedo al artista gijonés, uno de los más singulares y destacados del siglo XX asturiano. Los muy interesantes fondos aurelianos del Bellas Artes, recientemente enriquecidos con depósitos y donaciones de la familia del artista, se pueden visitar ahora junto a documentos, esculturas, muebles intervenidos por el artista y obras decisivas en su programa, como Crono pictórico y Teorema pictórico.

Ilustración de Enrique Álvarez Sala

Otra colección muy poco divulgada a pesar de su interés y su riqueza es la de obra gráfica y fondos hemerográficos -sobre todo revistas ilustradas- que forma parte de los fondos municipales gijoneses. El Museo Casa Natal de Jovellanos, cabecera de la Red Municipal de Museos y centro donde se gestiona ese patrimonio y se archiva una parte de él, dedica una extensa y muy vistosa exposición a dar a conocer la relación entre la pujante industria gráfica asturiana -la gijonesa muy en particular- y los creadores plásticos de una época que va desde 1879 a 1934. Líneas al vuelo. Ilustración y arte gráfico en Asturias invita a hojear -siquiera a ojear- publicaciones de esa época, entre el costumbrismo, la crónica satírica, la publicidad, las vanguardias, la politización de la imagen de masas… Una muestra cautivadora comisariada por Francisco Crabiffosse.

Mucho que ver tiene la exposición anterior con la que estos días acoge el Museo Antón de Candás. Las artes gráficas siguien siendo su tema, pero en esta ocasión aplicadas a la publicidad de la industria conservera, puntal económico de una parte del litoral asturiano, y muy especialmente de economías como la candasina. El centro museístico que recuerda al artista más ilustre de la localidad, Antonio Rodríguez García, Antón, exhibe durante todo el verano La publicidad en las conservas de Asturias, 1911-1937, una atractiva muestra que recuerda las mañas gráficas con las que se acercó esta producción a los compradores. Además, la exposición quiere servir de homenaje a Antón en el octogésimo aniversario de su muerte.

Fragmento de «En la playa» (1905), de Evaristo Valle

Todo lo que tiene que ver con Evaristo Valle es siempre interesante, y todo lo que anima a acercarse a su fascinante museo en Somió, merece ser atendido. Sobre todo, en verano y si no se ha estado nunca en la finca de La Redonda para disfrutar de los fondos dedicados al pintor gijonés, la arquitectura del recinto y sus fantásticos jardines. Precisamente el verano sirve de pretexto para la presentación en el centro, que celebra sus 35 años de existencia, de un cuadro de Valle apenas conocido por el público: En la playa, pintado por el artista en 1905 y en depósito actualmente en el museo.

Fragmento de una de las fotografías de «El peso del aire», de Michael Kenna

La visita para conocer la elegante estampa playera es también una excelente oportunidad  para disfrutar de la muestra que el Evaristo Valle dedica estos días al fotógrafo Michael Kenna, El peso del aire. 

La expresión figurada «aire de familia» es común para referirse a la similitud de rasgos en el estilo o los temas de un pintor. En el caso de la exposición que estos días dedica el Museo Nicanor Piñole de Gijón a Mariano Moré, «aire de familia» es mucho más literal que todo eso. De un cuadro a otro del pintor gijonés, la selección que propone el museo revela semblantes que se parecen de un cuadro a otro y que guardan parecido entre sí. No es de extrañar: son familiares del artista, sobre todo mujeres, que utilizó reiteradamente para sus cuadros. La muestra lleva por título La familia del artista como pretexto.

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