Christopher Nolan aspira a retratar la guerra a lo grande en «Dunkerque»

La película, rodada en IMAX y 65 milímetros, narra la evacuación aliada de 1940


Es el cineasta de moda por su visión del cine a lo grande, que algunos comparan con Kubrick. Pero aunque admira al autor de 2001: Una odisea del espacio (1968), en los doce filmes que el ciclo Christopher Nolan Presents ofrece -durante el presente mes de julio- en el British Film Institute en torno a sus influencias en la esperada Dunkerque, el director británico no lo incluye. Junto a grandes clásicos como Avaricia (Stroheim, 1924) y Amanecer (Murnau, 1927), Nolan mete Alien (Ridley Scott, 1979) y también dos títulos ninguneados por la crítica canónica, como Speed (Jan de Bont, 1994) e Imparable (Tony Scott, 2000). Pero es que ya advertía en 1998 que iba muy en serio con su iniciática Following. Se trataba de un thriller que, además de dirigir, producía con apenas 6.000 euros, escribía y fotografiaba en blanco y negro, en celuloide de 16 milímetros. Después llegaría la impactante Memento (2000), su vuelco a la variante de superhéroes con la trilogía Batman (2005-2012), su brillante transgresión formal en Origen (2010), su aporte al discurso espacial con Interestelar (2014) y, ahora, su incursión en el género bélico con Dunkerque, relectura en clave temática con la que aborda el cine de guerra.

No tuvo fácil financiar un proyecto que acariciaba desde finales de los años noventa, porque a los estudios de Hollywood no les interesa una Segunda Guerra Mundial sin presencia del ejército estadounidense, como ocurrió en la localidad francesa de Dunkerque, entre el 26 de mayo y el 4 de junio de 1940, cuando 330.000 soldados aliados enviados contra las tropas de Hitler quedaron atrapados en su playa. Pertenecientes a Inglaterra, Bélgica, Canadá y Francia, desde las islas se planeó su rescate con la Operación Dinamo, una flota de 800 naves incluyendo pequeñas embarcaciones civiles. Fue realmente la crónica de un gran fracaso que la propaganda de Churchill vendió como una victoria aliada. El guion de Nolan, fascinado desde niño con aquel suceso, propone tres miradas: los sitiados en la playa, el salvamento en el mar y la cobertura aérea de la RAF contra la aviación alemana.

Nolan obtendría apoyo en productoras europeas, incluida entre ellas su propia Syncopy, además de la participación de Canal+, Ciné+ y Studio Canal. El director se reserva un fijo de 20 millones además del 20 % de la taquilla bruta en acuerdo con Warner, que asume casi la totalidad de la distribución mundial. Rodada en la propia Dunkerque desde mayo del pasado año, con otras localizaciones en Francia, Inglaterra, Holanda y algunas escenas en los estudios Warner de Los Ángeles, prestó gran importancia al diseño de producción con su colaborador habitual Nathan Crowley, rechazando al máximo el uso de CGI -imágenes generadas digitalmente- para ganar en autenticidad. No solo usó aviones y embarcaciones históricas, sino también maniquíes y siluetas de soldados de cartón para planos de profundidad. Nolan exigió rechazar estrellas para el reparto principal y recurrió a Fionn Whitehead, Damien Bonnard y Aneurin Barnard, junto a veteranos como Tom Hardy, Mark Rylance o Kenneth Brannagh.

A favor del celuloide y el ninguneo a Netflix

Como ya hiciera Tarantino en su última película, Los odiosos ocho (2015), Christopher Nolan exigió a Warner que Dunkerque fuera exhibida alternativamente en 125 pantallas de los Estados Unidos con proyección analógica, que en España, al parecer, se hará en la barcelonesa sala Phenomena. Ambos, junto a cineastas como Martin Scorsese, J.J. Abrams, Jud Appatow y Richard Linklater, entre otros, se erigen como defensores del soporte fotoquímico para rodar, frente a la tecnología digital por la que otros apuestan, como James Cameron y Mike Leigh. De la misma manera, aquellos reivindican la proyección en celuloide para apreciar mucho mejor los matices y la luz, algo que el 4K no ha logrado conseguir todavía.

Nolan, que fotografió Dunkerque combinando formatos IMAX y milímetros, junto al operador suizo Hoyte van Hoytema, también terció en la polémica de la plataforma Netflix, que apuesta por ofrecer directamente sus películas vía streaming sin el paso previo por pantallas. En ese punto discrepa con el director Martin Scorsese, ya que mientras Nolan, durante la promoción de su filme la semana pasada, ninguneó a Netflix como «una moda», el presidente de la Film Foundation -centrada en preservar el patrimonio cinematográfico y restaurar viejos celuloides-, aceptó los 120 millones de dólares que Red Hastings le ofreció para financiar su próxima película, The Irishman, que ya se dispone a rodar en la ciudad de Nueva York con Robert de Niro, Al Pacino y Joe Pesci. A fecha de hoy se ignora si llegará a la pantalla grande, aunque no se descarta que podría hacerlo con una distribución muy restringida.

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Cine
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