Incisiva radiografía de Rumanía

CULTURA

«Sieranevada» es una película como un mundo, que pareciera rodada en un plis plas, pero que denota un gran trabajo de planificación

30 jul 2017 . Actualizado a las 09:06 h.

Felizmente, se hace buen cine más allá de Hollywood. No es perogrullada, porque domina el mantra de que fuera hace mucho frío y las demás cinematografías solo intentan parecerse a ellos, aunque el empeño les quede grande. Simplifico en exceso, pero añadamos que se les reprocha un exceso de ínfulas autorales para derivar a filmes indigestos e infumables, a los que enseguida se despachan como truños. No te digo si la película es chechena, libanesa... o rumana. No es justo, porque el cine cuenta historias y las historias van sobre personas, las mismas en cualquier lugar del mundo. La única diferencia está en los medios usados para rodar, pero el talento es el mismo. Te acercas a Sieranevada llevado un poco por esos prejuicios y, desde el minuto uno, estás dentro... Dentro del coche, que el protagonista conduce, junto a su esposa, por una caótica avenida de Bucarest, un día gris con restos de nieve en las aceras. La cámara va justo detrás de él y solo lo vemos por el retrovisor. Una secuencia larga, pero intensa, bien rodada y mejor dialogada. Ya estamos metidos en faena.

La pareja se dirige al piso familiar para una comida fraternal varios días después de la muerte del patriarca, que no era un santo varón. Es una vivienda de clase media, pero tampoco de una holganza excesiva, de modo que la docena de personajes que entran y salen, del salón a la cocina, de la cocina al baño, de un cuarto al otro cuarto, transmiten sensación de hacinamiento que, a la vez que físico, es emocional, por momentos insoportable. Un grupo humano tensionado al máximo que la cámara de Cristi Puiu transmite con fuerza casi documental, auxiliado por un impecable trabajo fotográfico. En ese contexto, al tiempo que se van desgranando las circunstancias de cada uno, el protagonista, médico apenas entrado en la cuarentena, asume que ahora está al mando, aunque eso le lleve a enfrentarse a su propio pasado, de secreto oculto. En fin, una película como un mundo, que pareciera rodada en un plis plas, pero que denota un gran trabajo de planificación. Y, cabe suponer, una incisiva radiografía de su propio país.