«La danza merece investigaciones de mucha más calidad que las que se están haciendo ahora»

Yolanda Vázquez OVIEDO

CULTURA

Stephanie Jordan.
Stephanie Jordan.

La especialista británica lució su saber sobre danza y música del siglo XX en la última y reciente edición de Estancias Coreográficas

21 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Stephanie Jordan lleva gran parte de su vida investigando sobre danza en la Universidad de Roehampton, en Londres. Meticulosa, es una de esas docentes que por haber empezado en un ámbito poco común, como es el de la investigación sobre danza, y hace ya varias décadas, atesora obra publicada de un calado que está al alcance de muy pocos. En España diríamos de ella que es una catedrática de Danza.

Con un inglés plagado de cultismos a la vez que desenfadado, como resulta, por otra parte, tan propio en una británica, Jordan se diluye entre gestos de común maternidad y sonrisas de satisfacción; satisfacción por ser escuchada y también por ser entrevistada. Ella y su marido han pasado por la última y reciente edición de Estancias Coreográficas (proyecto teórico-práctico de investigación sobre danza codirigido por los asturianos Yoshua Cienfuegos y Lucía Piquero) para lustrar la inauguración, en la Universidad de Oviedo, del primer encuentro de carácter teórico que se desarrolla dentro de la iniciativa dancística y que, sobre todo, ha incidido en los aspectos relacionados con el ritmo.

Durante la conversación siempre tiene la mirada agradecida y su saber, lejos de parecer ampuloso, posee el refinamiento de alguien que cuida un don preciado precisamente por ser escaso; y esto al margen de revivals, modas, diluciones o auges de distinto espectro artístico o mediático. Ella no atiende a eso. Ni siquiera a que su nombre, o como se dice ahora, su bio, aparezca en la Wikipedia.

Su campo de entrenamiento, sus vivencias y toda su trayectoria profesional están relacionados con algunos de los grandes nombres de la danza y la música del siglo XX. Todos ellos, cada uno en su surco creativo, han aportado valores artísticos a la danza que llevan indisolublemente su apellido. Estamos hablando, entre otros, de los coreógrafos Merce Cunningham y Mark Morris o del músico John Cage, el inventor del tantas veces imitado piano preparado.

Stephanie Jordan ha publicado cuatro libros, y junto con la George Balanchine Foundation, editó en 2002 dos DVD’s con análisis audiovisuales sobre Stravinsky y el ballet. Su doble vertiente de estudiosa de la danza y de pianista le ha proporcionado reconocimiento internacional y en 2010 fue galardonada en Estados Unidos por su contribución a la investigación académica sobre danza.

Sus diversas formulaciones sobre el papel de la música (el ritmo), entendida esta como material que pauta frases que el bailarín reproduce a tiempo o a destiempo, avalan un saber ingente que siempre se acentúa como el estímulo básico de la representación gráfica de una estructura musical que el danzante (solo, en dúo o en una formación más amplia) debe acometer. La ambición de serigrafiar esa estructura, de hacerla inteligible para la construcción del movimiento interpretativo y también pictórico, define a la perfección el trabajo de esta investigadora, una categoría que ha caído en desuso y resulta, en el vértigo de la velocidad digital, incluso anacrónica. Su caso es diferente: como ella misma dice, no es lo mismo ser un analista, un especialista, que un crítico. (Pudiendo serlo.)

- ¿Qué le ha parecido su visita a Oviedo y cómo ve el proyecto de Estancias Coreográficas?

- Me ha parecido muy interesante, y he aprendido de lo que oído y entendido, por supuesto. Me ha llamado la atención el método de trabajo. No lo conocía, es un campo muy amplio para explorar y experimentar. Y en Oviedo también llueve.

- Usted es una especialista sobre la métrica interna del ritmo y sobre los efectos bailados que producen en el danzante. ¿Qué opinión le merece la corriente, quizá ya demasiado duradera, de la danza-no danza procedente de Francia? ¿No ha pasado el tiempo de la dilución?