Un Stephen King para olvidar

CULTURA

La principal virtud de «La torre oscura» es ser corta, facilitando así que la rutina de ver lo de siempre no evolucione a tortura

20 ago 2017 . Actualizado a las 10:18 h.

La principal virtud de La torre oscura es ser corta, facilitando así que la rutina de ver lo de siempre no evolucione a tortura en su poco más de hora y media. Tomas asiento para creerte una historia y agitarte las neuronas. No se trata de confirmar que, por ser la saga de Stephen King -son ocho novelas- una referencia en el género fantástico, y en propia confesión mirando de reojo a Tolkien, su adaptación a imágenes alcance igual nivel. No. En parte porque el danés Nicolaj Arcel ni es Peter Jackson ni dispuso de su presupuesto ni de su libertad creativa para la trilogía El señor de los anillos, pues aquí la presión de Sony era fuerte -costó poco menos de 60 millones de euros, cantidad modesta…- y allí mandaba el propio Jackson, que se tomó el metraje que le vino en gana para cada una de las entregas. Estos querían un blockbuster mainstream y palomitero, mientras aquel pretendía filmar una obra de arte.

O sea, tres horitas le vendrían bien a esta primera incursión del Hombre de Negro perseguido por el pistolero Roland, sobre todo para dar más chicha al guion, más músculo -y nervio- a los personajes, además de alejar a las acciones del topicazo. Sus modos y maneras ya las vimos antes entre la marea de distopías que inundan el mercado al rebufo del CGI, esos efectos digitales que tampoco logran una unidad de estilo visual, a lo que ahora llaman gótico. Cierto que juzgamos a una película por lo visto en pantalla, a sabiendas de que se nos escapará algo de la preproducción, el rodaje y la postproducción. A saber si en un primer corte se iba a más de tres horas y las partes ahora deslavazadas no lo eran realmente... En fin. Un aparte para los actores, sin nada que reprochar a Idris Elba y al chaval Tom Taylor, pero sí a McConaughey, bastante pasado de frenada, o cuando menos como si se lo tomara a chirigota. En fin, que si Sony espera seguir con la franquicia, más le valdría tomársela en serio. Ah, y que llamen a Peter Jackson o al inicialmente previsto J.J. Abrams, al menos evitaría que se vaya directa a la escombrera del olvido.