«El veneno del teatro va en mis venas»

La mayor del clan de los Flores es una todoterreno que combina diferentes facetas artísticas. En el Filarmónica de Oviedo presenta junto a Luis Mottola «Prefiero que seamos amigos»

Lolita Flores

Redacción

Lolita Flores, una mujer segura, con descaro y mucha actitud, a la que el teatro eligió para formar parte de un arte que atrapa. Después de arrasar en los teatros de La Latina, en Madrid, y agotar las entradas en diferentes ciudades españolas, «Prefiero que seamos amigos», una comedia del francés Laurent Ruquier bajo la dirección de Tamzin Townsend, llega a Oviedo los días 20 y 21 de septiembre, con tres funciones llenas de humor y una reivindicación: que el amor no tiene edad.

-«Prefiero que seamos amigos», ¿una frase tan devastadora como el «tenemos que hablar» o peor?

-Es una frase más. En una relación de pareja, cuando uno quiere más que el otro cualquier frase es demoledora.

-Claudia es una mujer valiente y madura, ¿cómo puede ocultar durante cinco años que está enamorada de su amigo Valentín (Luis Mottola)?

-No es una mujer muy segura porque si tarda tanto tiempo en decirle a su amigo que está enamorada de él es porque no está muy segura. Sí que es una mujer valiente, clara, concisa y que tiene sus ideas bastante claras. Intenta por todos los medios seducirle y para saber si lo consigue o no hay que ir al teatro y verlo.

-¿Acaso no se pierde el miedo con la edad?

-Eso te lo puedo decir yo y no, el miedo no se pierde con la edad. Al contrario. Pero lo que sí pasa es que la edad te hace ser más descarada.

-¿Cree que esa idea de que con los años la mujer se vuelve invisible, que en la obra se toca con humor, ya se está superando en la sociedad actual?

-Yo espero que sí. Es una reivindicación tanto para mujeres como para hombres. No hay una edad para amar, ni para estar enamorado, ni para que se enamoren de ti. Yo creo que el amor no tiene edad, por tanto, una mujer o un hombre de 50 años no tiene por qué ser invisible. Es algo que la sociedad ha impuesto con la televisión, que a partir de una edad tienes que dedicarte a tus nietos, a tu casa… Pero yo creo que una mujer con 50 años sigue siendo muy joven, y con 59 también que son los que yo tengo.

-¿Qué puntos encuentra en común con Claudia?

-Quizás la libertad y la valentía; pero yo digo siempre que no hubiese tardado cinco años en contar una cosa así, sino cinco meses.

-En una obra como esta en la que solo hay dos personajes, ¿es más sencillo conectar a nivel interpretativo?

-Si en el reparto hay tres buenos conectarán esos tres buenos, si hay 15 pues los 15 buenos conectarán. Aquí somos dos y los dos estamos muy bien, tenemos mucha compenetración en el escenario, mucha química, nos miramos mucho, nos entendemos muy bien y nos escuchamos. Yo creo que ese ha sido el éxito. La gente que ha ido ha visto que hay mucha verdad dentro de una obra como esta.

-¿Cómo ha sido el trabajo con Luis Mottola?

-Ha sido muy fácil. Es muy buen actor y además ha sido coach también. Él sabe mucho de teatro y de comicidad y eso ha hecho que sea muy fácil trabajar con él.

-Tras la experiencia de La Latina y otros teatros, ¿cómo viene el equipo a Oviedo?

-Pues estamos colgando el cartel de «no hay entradas» en Logroño, Vitoria, en Pamplona, en Cartagena... y vamos a Oviedo con muchísima ilusión. Espero que en Asturias se cuelgue el cartel también. La gente se lo va a pasar muy bien, se van a reír mucho. No es una obra soez, es una obra muy cotidiana, te habla muy claro y yo creo que a la gente le va a gustar.

-Ha llegado a comentar que «La Plaza del Diamante» fue la obra que te hizo meterte de lleno en el teatro, ¿qué cambió en usted?

-Cuando me lo ofrecieron nunca jamás pensé que llegaría a ser el éxito que fue y, bueno, ahí se metió el veneno del teatro en mis venas. El teatro me eligió a mí.

-¿Se siente más cómoda dentro del drama o cerca de la comedia?

-La verdad es que soy una privilegiada. Tengo un abanico muy grande de posibilidades en esta profesión tan rica y lo mismo me gusta hacer un drama, que comedia, que hacer televisión, cine o cantar. Yo soy una todoterreno, como dice Luis Mottola de mí.

-Dentro del mundo de la interpretación hay reivindicaciones por la falta de papeles para mujeres mayores de 50 años, ¿a qué cree que se debe esa tendencia hacia la eterna juventud?

-A esa edad la actitud depende mucho. Cómo tú te sientas, cómo tú te mires, cómo te veas en el espejo y la actitud que tomes de cara a la vida. Eso es lo que te mantiene joven. La actitud es una gran inyección de juventud.

-¿Se estará valorando la edad por encima de la experiencia?

-Se valora menos la experiencia, por eso hay menos papeles para mujeres mayores de 50. Las americanas se quejan igual. El otro día estaba viendo cómo Sharon Stone y otras actrices decían algo así. Yo creo que así se pierden la experiencia de esa mujer y una mirada interesante. A ver si caen en la cuenta…

-En esta etapa de su vida, ¿el teatro le aporta más que la música?

-No, lo que pasa es que en este momento el destino me ha marcado el teatro y la música la tengo apartada pero yo a la música no la puedo dejar nunca porque me ha hecho.

-Si echa la vista atrás, ¿le gustaría haber entrado antes al teatro o ha llegado a ti en el momento ideal?

-Yo creo que todo tiene su momento, su historia, y las cosas llegan cuando tienen que llegar. El teatro me llegó cuando me tenía que llegar. Yo soy de las que piensan que el universo conspira para darte lo que necesitas en cada momento y en este momento es el teatro.

-Y si la pone en el futuro, ¿sigue viendo teatro en él?

Por supuesto. Mientras que Dios me dé salud y la gente quiera ir a verme al teatro, claro que sí.

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