Un cineasta gijonés retrata la realidad transgénero en China

El gijonés Roberto F. Canuto y el chino Xu Xiaoxi estrenan en la Seminci su nuevo trabajo, «Ciruela de agua dulce»

Trailer de Ciruela de agua dulce

Redacción

El realizador gijonés Roberto F. Canuto y el cineasta chino Xu Xiaoxi darán a conocer su nuevo trabajo, Ciruela de agua dulce (Sunken Plum), en la próxima edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), que se celebrará del 21 al 28 de este mes. El cortometraje, rodado en Chengdu (China), narra las dificultades de una mujer transgénero en una sociedad contraria a la diversidad, como es la china, donde son rechazadas y maltratadas, lo que hace que vivan su realidad en soledad.

Producido por la compañía de los directores, Almost Red Production, en asociación con la asturiana Arkadin Ediciones (afincada en Piedras Blancas), es la nueva película de los directores de Advientu, película en llingua asturiana que obtuvo varios premios desde su estreno el año pasado, entre ellos los del público de la sección Asturias en la 54 edición del Festival Internacional de Gijón (FICX) y el XVI Avilés Acción Film Festival, además del premio del jurado en el Falcon Int. Film Festival, en Londres.

La película competirá en el festival además por la Espiga Arco Iris, que premia aquella película que más destaque por trabajar la diversidad sexual y la identidad de género con suficiente relevancia artística y social.

«La idea inicial de Ciruela de agua dulce (Sunken Plum) surgió tras ver unos vídeos que se difundieron en las redes sociales en China, de los que incluimos un extracto en los títulos de créditos finales, en los que se pueden ver maltratos físicos y psicológicos a unas transgénero por parte de varias autoridades, vídeos que fueron rápidamente censurados en Internet», han destacado los cineastas.

Asimismo, han explicado que la transexualidad, al igual que la homosexualidad, está considerada por el régimen chino como una perversión, llegando incluso a compararla con violaciones o con la pedofilia en varios documentos relacionados con la censura audiovisual.

«Reconociendo las enormes dificultades de esta comunidad para llevar una vida digna, careciendo de protección legal y sufriendo el desprecio de buena parte de la sociedad, decidimos escribir esta historia para llamar la atención sobre esta injusta situación», han reivindicado ambos.

La película cuenta la historia de Li Wanying, una mujer transgénero china empleada en un cabaret, quien recibe la inesperada visita de su prima para comunicarle el fallecimiento de su madre, de quien se había distanciado tiempo atrás. Siendo el único varón de la familia, se ve moralmente obligada a regresar a su pueblo natal para organizar el funeral, aunque para ello deba ocultar su nueva identidad a parientes y vecinos.

Interpretada por actores no profesionales, estos ensayaron varias semanas con los directores, incluso meses en el caso del protagonista Gu Xiang, hasta conseguir interpretaciones naturales y creíbles. La música original está compuesta por un músico habitual de los directores, el italiano Andrea Centazzo, siendo esta su séptima colaboración.

Crowdfunding

Asimismo, han resaltado que el proceso de producción fue muy complicado, por la falta de ayudas institucionales y por la imposibilidad de encontrar inversión privada, puesto que este tipo de obras no puede tener ningún tipo de distribución en China.

En parte, el cortometraje se financió gracias a un proyecto de crowdfunding. «Mucha gente colaboró desinteresadamente, a sabiendas de que nuestra intención era llamar la atención sobre las dificultades e injusticias a las que se enfrenta la comunidad LGBT en China. Esto hace que el proyecto sea muy especial», han señalado.

Ciruela de agua dulce es además la última parte de la trilogía Chengdu Invisible, una serie de cortos filmados en Sichuan (China) en los que se utiliza la lengua local de la región, el mandarín del Suroeste. En la trilogía, los directores tratan de reflejar aspectos de la sociedad underground de Chengdu, con historias de personajes discriminados, que subsisten en las sombras de la ciudad.

Además de este último trabajo, la trilogía incluye Sandia amarga (2015), film que recibió varios premios internacionales, entre ellos un premio del público en el XV Avilés Acción Film Festival y Ni Jing: No robarás, estrenado en el Festival Internacional de Gijón, premiado además como mejor corto en un festival en Michigan (USA) y galardonado con otros premios internacionales, además de dos nominaciones a los premios GAVA en su primera edición, en los apartados de guion y cortometraje.

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