La Hispanic Society cederá fotos para una exposición sobre la Asturias de 1925 en Gijón

Raúl Álvarez REDACCIÓN

CULTURA

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El Pueblu d'Asturies y la Casa Natal de Jovellanos recuperarán en la segunda mitad del 2018 el trabajo de la fotógrafa Ruth Matilde Anderson, que recorrió durante 13 meses Galicia y el Principado por encargo de la institución. Los responsables de la entidad se reunirán con representantes municipales antes de recibir el premio Princesa de Asturias para cerrar la colaboración.

11 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El premio Princesa de Asturias a la Hispanic Society of America, que sus representantes recogerán en Oviedo la próxima semana, ya ha dado pie a un proyecto de colaboración del centro de referencia del hispanismo en los Estados Unidos con las instituciones asturianas. La sociedad recurrirá a sus fondos para ayudar a organizar en Gijón una exposición sobre la obra de la fotógrafa Ruth Matilda Anderson (1893-1983), que en los años 20 del siglo pasado realizó cinco extensos viajes por España para realizar millares de fotos con las que documentó las formas de vida y las tradiciones de varias regiones del país. En una de sus estancias más prolongadas, los 13 meses que mediaron entre julio de 1924 y agosto de 1925, Anderson centró la atención de su objetivo en Galicia y Asturias y luego regresó a Nueva York con una impresionante cantidad de negativos (algunos comprados a fotógrafos locales). No todos se positivaron en su época. Los que podrán verse en el Principado saldrán de una selección de ese material y llegarán en la segunda mitad del año 2018 a dos de los museos municipales de Gijón: el del Pueblu d'Asturies y la Casa Natal de Jovellanos en el barrio de Cimavilla.

Tanto la Hispanic Society como fuentes de la Fundación Municipal de Cultura gijonesa han confirmado la existencia de contactos entre las dos partes y el interés mutuo en organizar la muestra. Sin embargo, los detalles concreto aún están por decidir. La inminente visita de los directivos de la entidad neoyorquina, que recogerán el premio Princesa de Asturias a la Cooperación Internacional el viernes 20, servirá para mantener reuniones en las que la muestra tomará forma. Lo más probable con lo que se sabe por ahora es que esté abierta al público entre julio y diciembre del próximo año.

Aunque su trabajo nunca se ha visto en Asturias, Matilda Anderson no es una desconocida en España. En Castilla-La Mancha, sus fotos han formado parte de «Viajes de ida y vuelta», una muestra colectiva de las imágenes que diversos autores han tomado de las cinco provincias de la comunidad a lo largo de los años. La muestra estuvo nueve años, entre el 2007 y el 2016, de gira y llegó a 15 localidades en ese tiempo. Galicia, por su parte, también inició hace años la recuperación del trabajo de la artista, que llegó a publicar en vida un trabajo con 400 de las imágenes que había tomado en las provincias de Pontevedra y A Coruña.

Ruth Anderson nació en Nebraska, en el interior de los Estados Unidos, y estudió para ser maestra, pero nunca ejerció como tal. Su padre, de raíces noruegas, era también fotógrafo y a aquel oficio que había visto desde niña quiso dedicarse. Tras completar su formación en Nueva York, ya nunca se mudó de esa ciudad. Trabajó como decoradora de interiores hasta que uno de sus antiguos profesores se la recomendó al fundador de la Hispanic Society, Archer Milton Huntington, que la contrató como fotógrafa y conservadora de sus fondos. También él le encargó sus viajes etnográficos a España.

En su recorrido por Galicia y Asturias estuvo acompañada por su padre, pero el viaje realmente memorable, aunque en esa ocasión no pasó por el Principado, fue otro posterior, realizado en 1926 a la Costa da Morte junto a otro fotógrafa de la Hispanic Society. Las dos mujeres jóvenes y profesionales que se movían en un Ford T de alquiler conducido por un chófer francés eran una visión jamás imaginada en aquellos pueblos apartados. Después de sus viajes, Anderson no dejó la sociedad, pero cambió de intereses. Se convirtió en una autoridad en los trajes regionales españoles, sobre los que publicó una exhaustiva monografía en 1951, y siguió trabajando como conservadora del museo hasta su jubilación.