Jovellanos para niños autistas

Una empresa gijonesa busca financiación para un proyecto que acerca la figura del ilustrado gijonés a los niños


Gijón

Acercar la figura y el pensamiento del más importante ilustrado español, Gaspar Melchor de Jovellanos, a los niños, y particularmente a los niños autistas: tal es el propósito del proyecto Te presento a Jovellanos, un libro infantil que busca crowdfunding en la red y que firman tres jóvenes artistas gijonesas: Tania Celard, Lidia Fernández y María Menéndez, fundadoras e integrantes de la empresa Dosbonobos, pensada para ofrecer recursos culturales accesibles para todas las personas y con especial atención al uso de las nuevas tecnologías.

El proyecto Te presento a Jovellanos surgió a partir de la constatación de un lacerante vacío: el de adaptaciones infantiles de la vida y obra de Jovino. «Sólo había un cuento en bable y algún cómic, pero pensado más para el público juvenil que para el infantil», explica María Menéndez. La portada muestra un retrato dibujado del prócer gijonés tal como lo pintó Goya en 1798: peluca dieciochesca, gesto cansado y la cabeza apoyada en la mano izquierda. Y el libro va contando a los niños las líneas maestras del pensamiento de aquel hombre que concebía la sociedad como «una gran compañía en que cada uno pone sus fuerzas y sus luces y las consagra al bien de los demás» y representó mejor que nadie en España el espíritu de la Ilustración.

A los niños, y en particular a los niños autistas. El libro, explica María Menéndez, «es para todos, no es excluyente, pero hicimos los dibujos procurando adaptarlos a pautas más entendibles para los niños con TEA, transtorno del espectro autista. Los libros infantiles suelen tener dibujos y colores muy fuertes, muy histriónicos, pero a los niños con TEA les vienen mejor dibujos más sencillos». Las páginas combinan ilustraciones grandes con frases acompañadas de pictogramas, complemento que hace el aprendizaje más sencillo.

«En esa época había personas muy ricas que mandaban en todo, pero la mayoría eran muy pobres y tenían que trabajar mucho», explica, por ejemplo, una de las páginas del libro; y debajo, los pictogramas muestran a un hombre trajeado y sonriente que sostiene una pila de monedas de oro y diamantes, a una dama bien vestida que da órdenes a una mujer andrajosa, a un labriego que trabaja la tierra encorvado y a un pordiosero pidiendo limosna. «Todos somos aprendices visuales, y los niños más», explica Menéndez.

El proyecto busca actualmente financiación a través de la plataforma Gijón Impulsa, puesta en marcha por el Ayuntamiento de la ciudad para facilitar la obtención de crowdfundings sociales.

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