«La república de los ladrones», según Natalio Grueso

El exdirector del Niemeyer publica su segunda novela en la que regresa a las aventuras y las historias piratas. «Siempre me han fascinado», afirma

Natalio Grueso
Natalio Grueso
EFE

«Regresar» a las novelas de aventuras, como las de Julio Verne ha sido el objetivo de Natalio Grueso al escribir La república de los ladrones; una precuela de su primera novela -La soledad- en la que reconstruuye la juventud de Bruno Labastide, en una travesía en busca de oro pirata por Sevilla, Londres, Madagascar y Hong Kong. «Se puede considerar una continuación de La soledad. Allí empezamos por el final de la historia, por la vejez del personaje principal, y aquí vamos desarrollando cómo es su vida cuando es joven», ha explicado hoy el ex director del centro cultural Niemeyer de Avilés durante la presentación del libro. «Las historias de piratas siempre me han fascinado y tenemos nada más que estereotipos de ellos que nos ha dado el cine, la pata de palo, el loro al hombro, pero eran mucho más que eso, eran probablemente la primera sociedad democrática del mundo, porque al capitán del barco lo elegía la tripulación y hasta se inventaron una especie de seguridad social», ha añadido el autor.

En La república de los ladrones (Almuzara), Bruno Labastide se embarca junto a tres amigos en un viaje en busca del oro supuestamente robado en 1702 por un ejercito pirata a dos docenas de barcos españoles que regresaban de las Américas, botín que no ha sido encontrado nunca y del que el personaje cree conocer el paradero. «Es una novela que tiene una estructura arriesgada: conviven tres planos diferentes, en tres épocas diferentes, e historias que se van intercalando y que al principio pueden dejar un poco descolocado al lector, pero, si tiene paciencia, al final todas las piezas del puzle acaban encajando», ha apuntado el autor.

Grueso, ha asegurado que, si bien la novela es «de aventuras», también mezcla elementos como violencia, amor, reflexión y melancolía, con «historias devastadoras», en un relato que a su modo de ver «hacía falta en estos momentos» y que «escapa de los cánones literarios del momento». A pesar de tratarse de un libro que retoma a un personaje anterior, Grueso ha asegurado que La república de los ladrones es una historia que puede leerse de manera independiente al libro anterior, pero que con ella busca crear «un universo literario», como hizo García Márquez con el pueblo de Macondo, que aparece tanto en Cien años de soledad como en La hojarasca.

El exministro Manuel Pimentel, editor del sello Almuzara, ha destacado que este libro «envuelve desde la primera línea», que comienza con una «crónica de Indias, que nos pone en una escena fantástica con la osadía de los piratas, y que arranca en Sevilla, una ciudad tan sensual como pícara, que evoca esa gran aventura americana que protagonizamos».

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