¿En qué lugar de Asturias puedes encontrar esta vivienda (hasta febrero)?

El gijonés Dionisio González invita a conocer sus más recientes series en torno a nuestro modo de habitar la arquitectura, la urbanización y el entorno en una extensa muestra de su trabajo


Oviedo

No está -como parece- en ninguna playa asturiana, ni en realidad en ninguna otra playa del mundo, pero está en Asturias. Y será visitable, y en cierto modo habitable, hasta el próximo mes de febrero. Porque las viviendas, urbanizaciones y paisajes de Dionisio González no están en ningún lugar y a la vez están en todos. Como todo lo que puede concebir la mente humana. Ahora mismo, por ejemplo, una importante parte de esos impactantes proyectos suyos que han cautivado a espectadores, museos, coleccionistas y -puede que sobre todo- arquitectos pueden visitarse en el Museo de Bellas Artes de Asturias.

Por el momento, nadie los ha habitado en carne y hueso, como tampoco nadie ha habitado jamás ninguna habitación pintada por Vermeer o Antonio López ni ha alquilado un piso en ninguno de los edificios que aparecen, por ejemplo, en Blade Runner 2049. Pero eso no implica que, de un modo u otro, no hayamos estado en esos lugares. González no es arquitecto ni urbanista, pero meticulosa y a menudo espectacular representación de los proyectos concebidos por diversos medios artísticos -en especial la fotografía- por el artista gijonés afincado en Sevilla incitan fuertemente a ser ocupados, visitados, vividos como si fueran reales. Viviendas de aspecto sinuoso que plantan cara a los huracanes en Dauphin Island, urbanizaciones en pleno Central Park, módulos unifamiliares olvidados en mitad de parajes naturales o proyectos apócrifos que grandes arquitectos no llegaron a ejecutar, todo minuciosamente figurado a través de medios diversos, forman parte de los fondos de centros como el Reina Sofía, el Contemporary de Fotografía de Chicago o el Nacional de Arte Contemporáneo de París, son atesorados por algunos de los más exigentes coleccionistas y, por unos meses, podrán también ocuparse con la mirada y la mente en el Bellas Artes.

Desde que centró la mayor parte de sus esfuerzos en una reflexión sobre la ciudad, la arquitectura, el paisaje y nuestros modos de percibirlo y habitarlo, Dionisio González ha trabajado en series con relativa autonomía como las que ahora reúnen en la ampliación de la pinacoteca asturiano una envolvente muestra de sus trabajos recientes o en curso, con algunas series y piezas inéditas. Construir, habitar, existimar reúne trabajos de los ciclos Thinking Central Park, Dauphin Islands y Dialectical Landscapes y el proyecto que titula la exposición, un conjunto de hologramas, maquetas y fotografías en color y blanco y negro que dan cuerpo a un mundo entre la realidad de la arquitectura y alguno de sus autores más destacados, la ficción y el ensayo. Más allá del mero fotomontaje, sus imágenes son solo una parte de un proceso mucho más dilatado en el que lo que cuenta en realidad es la idea, el pensamiento y el desarrollo de los conceptos que mueven a Dionisio González.

La muestra supone, además, un paso adelante en el acercamiento del Museo de Bellas Artes a las expresiones más multidisciplinares y avanzadas del arte contemporáneo, y llenan el contenedor de la ampliación concebido por Francisco Mangado de otros contenedores -estos no de personas, sino de ideas- tan fascinantes como los edificios sobre cuya posibilidad nos invita a pensar y con cuya realidad nos obliga a coquetear.

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