Los neandertales de El Sidrón, a pleno pulmón

E.P. REDACCIÓN

CULTURA

El osario de Sidrón
El osario de Sidrón

Nuevos estudios de los restos de la cueva de Piloña demuestran que tenía un tórax mucho más amplio que el Homo Sapiens para «alimentar» su gran masa muscular

04 dic 2017 . Actualizado a las 13:51 h.

Los investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales y la Universidad Autónoma Madrid (UAM), basándose en el análisis de restos fósiles de la cueva de El Sidrón (Piloña), han confirmado que el tórax del hombre neandertal era «considerablemente más amplio» en su parte inferior que el del Homo sapiens, lo que estaría ligado a un mayor consumo de oxígeno. Los especialistas han estudiado más de 100 restos torácicos, es decir, las costillas y vértebras, del yacimiento, junto con restos de otros Neandertales (Kebara 2, Shanidar 3, Tabun 1, La Chapelle-aux-Saints). Los resultados han sido publicados en el Journal of Human Evolution.

«Como el diafragma, uno de los músculos más involucrados en la respiración, se sitúa en la parte inferior del tórax, una expansión de esta zona podría conferir a los neandertales una mayor potencia respiratoria y una mayor entrada de aire en el organismo debido a una mayor contribución diafragmática», asegura el coautor Daniel García Martínez, del Laboratorio de Morfología Virtual del MNCN. «Esta mayor entrada de aire en el organismo sería totalmente coherente con la necesidad de un mayor aporte de O2 al organismo debido a que su masa muscular era mayor que en nuestra propia especie», ha añadido el investigador.

Reconstrucción virtual

Uno de los factores biológicos que más caracterizan al Homo neanderthalensis es su gran masa muscular, la cual, según los especialistas, conllevaría un aporte de aire al organismo también grande, ya que el tejido muscular es un gran consumidor de O2. Ahora, paleoantropólogos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), utilizando técnicas como morfometría geométrica 3D, han podido conocer cómo era el tórax del hombre de neandertal