Una plataforma antillingua equipara el acoso sexual a la mujer con la cooficialidad

«Hacer tocamientos a una mujer cotra su voluntad está mal. Querer forzar a tu interlocutor a plegarse a tus caprichos lingüísticos también», afirman


Avilés

«Hacer tocamientos a una mujer contra su voluntad está mal. Querer forzar a tu interlocutor a plegarse a tus caprichos lingüísticos también». Así defendía este domingo la cuenta de Twitter de la plataforma  Contra la cooficialidad las declaraciones del portavoz del PP en el Ayuntamiento de Castrillón en las que afirmó que hablar en el pleno en asturiano «es ilegal» y que no lo hacía porque no quería que lo llamasen «aldeano». Lejos de hacerle un favor a Jesús Pablo González Nuevo-Quiñones, la cuenta en cuestión ha tocado un tema que hiere la sensibilidad de buena parte de la sociedad, no sólo de los que defienden la lengua asturiana. En su opinión viene a ser equivalente dirigirse a alguien en un idioma que sobetear a ese mismo alguien si es mujer. Curiosamente las intervenciones en asturiano ante las que se oponía el edil popular habían sido hechas por mujeres.

¿Y quién está detrás de la plataforma Contra la oficialidad del asturiano? Uno de sus componentes fue condenado en 2007 por el envío masivo de sms que fueron considerados por un Juzgado de Instrucción de Oviedo como acoso sexual. Se trata del por entonces secretario de acción sectorial de la junta local del PP de Gijón, Luis Madiedo, y su víctima era Cristina Coto, por entonces diputada popular en la Junta del Principado, y ahora presidenta y portavoz de Foro en la misma institución. Coto aportó 90 mensajes de texto que el juez consideró como «vejaciones» y Madiedo pagó una multa de 400 euros y tiene una orden de alejamiento tras haber reconocido los hechos. En la cuenta Contra la oficialidad -cuyo avatar es una mujer rubia que guarda cierto parecido con la política asturiana- hay críticas al partido fundado por Álvarez-Cascos, así como a los de izquierdas.

El tuit en que equiparan hablar asturiano con una agresión sexual llegó a ser calificado como «cúspide de la gilipollez» por los tuiteros y a los responsables de la cuenta les dedicaron piropos tales como «pura basura», «enfermos», «fascistes, machistes, homófobos y xenófobos», términos que entendieron perfectamente -aunque algunos estuvieran en asturiano- a la vista de que contestaron los tuits sin mayor problema, aunque con bastante poco tacto. Incluso dieron muestras de saber lo que es la «fala» al diferenciarla del «falo» en referencia al «machismo lingüístico heteropatriarcal» que, en su opinión, profesan los que la cuenta define como «acosadores lingüísticos» y que vienen siendo aquellas personas que están a favor de la cooficialidad del asturiano. La escalada de descalificaciones más o menos peyorativas ha ido a más durante las últimas horas en ambas direcciones, pero ha llegado al punto de que ha habido quien ha pedido la intervención de las fuerzas de seguridad.

Llamamiento a las fuerzas de seguridad

Un usuario solicitaba la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil mencionando sus perfiles ante el tuit en que la cuenta contra la oficialidad comparaba una agresión sexual con el uso del asturiano. Ante la duda de si suponía algún delito hubo quien explicó que es una falta «en la humillación a la víctima de violación, ya que resta valor al delito equiparándolo a una discusión», en definitiva, cultura de la violación. De momento las fuerzas del orden no se han manifestado en sus redes sociales sobre si el tuit puede incurrir o no en algún tipo de delito. Lo que sí queda claro es que es polémico, como casi todo lo que rodea a esta cuenta de Twitter -horas después comparaba el muro que quiere construir Donald Trump en México con el uso de la llingua.

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