Petit Pop publica su primer recopilatorio (y surfea n'a bañera)

La banda gijonesa repasa sus siete años de carrera en las 15 canciones de «Petitpoppísimo», más karaokes, y publica su versión asturiana de «Surf en la bañera»

Un fragmento de la carátula de «Petitpoppísimo»
Un fragmento de la carátula de «Petitpoppísimo»

Gijón

Petit Pop son de esos artistas únicos capaces de mantener -como Woody Allen- un ritmo de producción implacable: un año, un disco. Así lo han hecho en los últimos cinco años de sus siete de existencia, y seguirá siendo en 2017; pero Petitpoppísimo, el nuevo álbum del supergrupo gijonés que compone para un público «de los 0 a los 99 años», es también una mirada hacia atrás y sobre todo «un respiro compositivo después de siete años de ritmo frenético». Pedro Vigil describe en esos términos la recopilación de 15 canciones que resumen la singular y aclamada aventura que comparte con Mar Ávarez, Lara González y Cova de Silva desde que en 2010 decidieron que lo que les estaba sucediendo como músicos, madres y padres podía y debía ser compartido en clave musical. El proyecto llega a lo que sería el «segundo de Primaria» haciendo, en primer lugar, los deberes en Llingua y rematando bajo el nombre alternativo de Pop Piquiñín la versión de su anterior álbum, que ahora también suena como Surf n'a bañera, y que remata por el momento todas las traducciones al asturiano de su repertorio. Y además, hace repaso de los cursos precedentes en un digipack envuelto en un delicioso diseño de Pedro Balmaseda que evoca las legendarias portadas de la discográfica Deustche Grammophon, con una especie de Mozart desmadrado sentado a un piano del que brota la iconografia petitpopera.

La publicación coincide con dos conciertos navideños de Petit Pop en casa: el día 23, a las 17,00 horas, en el teatro de la Laboral, y el día 28 a las 18,00 en el Palacio Valdés de Avilés. Tienen además bolos previstos en Lugo y en Valladolid, así como su prticipación en la gira «Artistas en ruta» de la AIE y un concierto al que le tenían muchas ganas, el 14 de enero en el Circo Price de Madrid, ciudad donde este año los asturianos se han permitido el exitazo de llenar el Teatro Apolo.

«Pero ha sido todo un poco frenético estos años, y había que parar un poco. Cuando se compone a este ritmo llega un momento en que no tienes tiempo de rodar el repertorio y de disfrutar un poco de tus propias canciones», explica Pedro Vigil. Son más de 60 desde que decidió junto a sus tres compañeras que se podía enfocar toda su experiencia musical -como veteranos del indie gijonés en Nosoträsh, Undershakers, Pauline en la Playa, Penelope Trip o Edwin Moses- y su aprendizaje como padres y madres en un pop dirigido a los peques con todo el mimo del mundo en las letras, pero también en la música. El invento, en resumen, lo petó, pero ha exigido un fuerte ritmo de trabajo. «Y eso que es un grupo que tiene la ventaja de que todos componemos por igual», aclara Vigil.

La selección de las 15 canciones elegidas se basa en «una línea cronológica» de estos años «en los que as cosas no han parado de crecer», pero en los que no había habido oportunidad de «sentarse un poco y pausadamente mirar hacia atrás un poco» para elaborar un disco que fuese tanto una antología para fans como «una buena carta de presentación». Como muchos de los fans -sobre todo profes- demandaban, cada una de las canciones seleccionadas se publica en Petitpoppísimo con su correspondiente versión para cantar en karaoke.

En esa evidente conexión entre el trabajo de Petit Pop y la pedagogía musical se enmarca otro proyecto, pendiente aún de los últimos flecos: la publicación por Anaya de un libro con pictogramas basados en las canciones del grupo. Un puente más entre las deliciosas canciones de la banda gijonesa y el mundo de la enseñanza. Porque, como recuerda Pedro Vigil, «son ya muchos los profes de Infantil y Primaria que nos cuentan que usan nuestras canciones en sus clases».

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