Macarena Berlín: «Soy muy de contar, de compartir, de soltar»

Por la mañana, Macarena Berlín nos enseña a saber vivir y a comer sano y rico desde la televisión y durante la madrugada acompaña a los insomnes al otro lado del micrófono en «Hablar por Hablar». Periodista todoterreno, disfruta escribiendo y practicando boxeo: «El round no lo pierdes por caerte, sino por no levantarte», asegura.


Habla por hablar y sabe vivir bien. Macarena Berlín (Madrid, 1974) hace doblete y se cuela en nuestras casas por la mañana para enseñarnos a cuidar de nuestra salud, y durante la madrugada nos acompaña cuando el sueño no llega, y la vida y el drama se abren paso a través de las ondas. «Me encantaría llamar al programa, pero mi voz me delataría enseguida. Hablar en voz alta es un ejercicio muy sano, porque verbalizamos lo que sentimos y tiene que ser muy reconfortante». Periodista por casualidad, reconoce que lleva la vida que quiere llevar: «Ni me sobra ni me falta nada, pero me lo curro mucho». Cercana y luminosa en las distancias cortas, confiesa: «Soy muy exigente conmigo misma. Me saco muchos fallos». Y aunque no sabe si es más búho que alondra asegura: «Me gusta disfrutar la noche en casa y en pijama».

-Ya han pasado más de tres meses desde que te pusiste al frente del programa «Saber Vivir »en La 1. ¿Contenta?

-Mucho. Está siendo una experiencia muy positiva y estoy aprendiendo mucho de salud, un ámbito en el que me estreno. Además, frente a las cámaras me siento cómoda, pues he hecho televisión anteriormente y como directora de orquesta, me lo paso fenomenal.

-¿Cómo reaccionaste cuando te llamaron para proponerte este nuevo proyecto?

-Pensé: ¡Qué suerte tengo... tal y como está el tema laboral! La verdad es que está siendo un reto fantástico y que desde el primer día asumí con mucha responsabilidad y entusiasmo.

-Macarena Berlín... ¿sabe vivir bien?

-¡Ja,ja,ja! Yo creo que sí. Estoy aprendiendo mucho. Cuido mucho la alimentación, pero mi talón de Aquiles era que no sabía cómo incluir alguna verdura por la mañana. Y la doctora Bellón me ha dado varias opciones, como tomar tomatitos pequeños de tentempié. Debemos cuidarnos para vivir más y mejor, porque la salud es el único patrimonio que tenemos.

-No paras. Por la mañana en la televisión y de madrugada nos acompañas desde el micrófono en el programa de radio «Hablar por Hablar», en la Cadena Ser. ¿Eres más de hablar o de escuchar?

-Ha surgido así y las oportunidades hay que aprovecharlas como se presentan. Reconozco que hablo mucho y tengo por costumbre soltar, pero también me encanta escuchar. Yo creo que depende de los días. Hay días que estoy más por hablar que por escuchar y al revés. Siento placer hablando y escuchando.

-¿Te sientes más búho o alondra?

-Pues no lo sé. Soy de aprovechar el día al máximo, de exprimirlo. Me gusta mucho la noche, porque es cuando se abre paso la vida, el drama. Parece que la noche ayuda a desvelar secretos y confidencias.

-¿Con qué te quedas de los ocho años que llevas escuchando las vivencias e inquietudes de los oyentes?

-Con el enriquecimiento a nivel personal. He aprendido muchísimo. Y también me ha fortalecido. Es inevitable que me salpique el dolor, la frustración, el miedo de los que llaman y comparten sus vivencias a través de la radio, pero esto es así. No hay que olvidar que la idea del programa es acompañar, estamos al otro lado para escucharles.

-¿Tú llamarías a un programa como «Hablar por hablar» para compartir alguna vivencia personal, te atreverías?

-¡Claro! Me encantaría. De hecho, con mi compañera Adriana Mourelos tenemos esa broma. Le digo: «Adri, este verano te llamo». Pero sé que mi voz y mi forma de expresarme me delatarían enseguida. Creo que hablar en voz alta es un ejercicio muy sano, porque verbalizamos lo que sentimos y, al escuchar la respuesta de los demás, descubrimos otros puntos de vista que quizás ni nos habíamos planteado. Tiene que ser muy reconfortante. Estoy convencida de que no me costaría, porque soy muy extrovertida, muy de contar, de compartir, de soltar lastre.

-Haces televisión y radio. ¿A quién quieres más, a papá o a mamá?

-¡Uy! ¡Qué difícil! Las dos me entusiasman. La radio es mi compañera, me ha dado mi mirada y tengo voz propia gracias a ella y la tele es mi amante. Pero el crecimiento profesional ha sido con la radio.

-Y además te has iniciado en la literatura. Este año has publicado tu primera novela, «Háblame bajito». No hay duda de que eres una chica todoterreno.

-Bueno, me gusta mucho tocar varios palos y escribir me encanta. Siempre estoy tomando notas e ideas sobre personajes, historias, escenarios en libretas y cuadernos. Y dando forma a algunas de esas ideas, escribí este cuento durante el otoño y el invierno pasados, estaciones que no me entusiasman demasiado.

-¿Ya de niña jugabas a hacer entrevistas o la profesión te encontró de forma casual?

-No tenía vocación de periodista. Fue la vocación quien me buscó, me dio un beso en la boca y me conquistó para siempre. En cambio, mi hermano Fernando siempre lo tuvo claro. De niños no jugábamos a periodistas, jugábamos a los Clicks y a las naves de Star Wars. Yo de pequeña era muy fantasiosa y tan pronto soñaba con ser bailarina como paracaidista.

-¿Qué haces para desconectar del plató y de tanta actualidad?

-Practicar boxeo, porque me ayuda a descargar adrenalina, pero también me voy a patinar o a darme un largo paseo por el parque del Retiro o quedo con mis amigas.

-¿Boxeo?, ¿de verdad que le pegas al saco?

-Me tiene muy enganchada. Al final, el boxeo es como la vida. El round no lo pierdes por caerte, sino por no levantarte. Como en la vida, si te quedas tumbado, se acaba todo.

-¿A quién dejarías k.o.?

-A nadie. El boxeo es muy mental. Requiere ajustar bien el cuerpo y el movimiento de los pies. Tiene mucho de danza. Jamás le he puesto cara al saco de golpear.

-¿Dirías que eres más bien casera o por el contrario no paras en casa ni un minuto?

-Voy por épocas. El año pasado estuve más hacia dentro y me quedaba en casa viendo series de ficción, escribiendo o disfrutando de un buen libro. Pero también me fascina salir a bailar con amigas, patinar y boxear. Tengo amores periféricos. Pero no soy muy de noche, de salir de discotecas. Me gusta disfrutar la noche en casa y en pijama.

-Se te ve radiante. ¿Sientes que estás en tu mejor momento?

-Yo creo que sí. Llevo la vida que quiero llevar. Ni me sobra ni me falta nada. Pero te confieso que me lo curro mucho. La vida es de luces y sombras. No todo es de colores.

-¿Afrontas la vida con optimismo o eres de las que piensan que este mundo no tiene solución?

-No miro al mundo con optimismo. El mundo es como es. Pero me gusta pensar que el ser humano ni es un ser mezquino ni maravilloso al cien por cien. La vida es tan bonita que procuro quedarme con lo mejor que nos regala: una bonita puesta de sol, una conversación interesante, ese momento de conocer a alguien que te eclipsa... Si tengo un día gris, intento ser positiva y quedarme con lo bueno que me rodea y que me hace sentir bien.

-Con el 2017 aún fresquito, ¿qué balance personal y profesional haces de este año?

-Fíjate, todos los días hago un repaso mental de lo que ha dado de sí la jornada. Y el 2017 fue intenso. He vuelto a estudiar, pues estoy recibiendo clases de Nuria Varela, la experta en violencia de género, he publicado mi primera novela, he vuelto a la tele y estoy a tope con el boxeo. Quiero empezar bien el año, aprender mucho y hacer un trabajo digno en Saber vivir.

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