«En España hay mujeres excelentes; escritoras buenísimas. No podemos quejarnos de eso»

Cristina Fernández Cubas, Premio Nacional de Narrativa 2016, será la encargada de inagurar las Tertulias del Campoamor, una cita que reune a grandes escritores de la escena nacional

Cristina Fernández Cubas

Redacción

En el año en el que finalizó la Segunda Guerra Mundial nacía en Arenys de Mar (Barcelona) Cristina Fernández Cubas, escritora y periodista; una mujer cuyas ideas literarias buscan el juego con lo menos evidente, con lo que denomina «agujeros negros de la realidad», para plasmarlas en cuentos que han llegado a otorgarle el Premio Nacional de Narrativa en 2016. Amante de este subgénero literario, asume sus dificultades, como la exigencia de un lector colaborador y partícipe, así como el beneficio de escribir sobre un mundo propio donde la aventura y el descubrimiento no tienen fin. La barcelonesa será la primera en sentarse en el Salón del Té para inaugurar las Tertulias del Campoamor, unas citas que traerán a grandes escritores de la escena nacional para charlar con sus lectores e intercambiar impresiones y experiencias.

-Inaugura el nuevo ciclo de las Tertulias del Campoamor. ¿Cómo se siente al abrir este pequeño club de lectura?

-Me siento encantada. Sobre todo porque participar en un club de lectura es una de las actividades que más me gustan. Suele ser muy enriquecedor, es un intercambio muy válido. No puedo sentirme más que contenta.

-¿Qué espera de este encuentro?

-Cada club de lectura es absolutamente distinto al anterior. Generalmente se aprende bastante. Hay interpretaciones bastante curiosas de lo que has leído, algunas muy ilustrativas. No lo sé, es una aventura, no tengo ni idea de lo que me encontraré. Es una actividad que me gusta mucho más que dar una conferencia y que luego haya un coloquio. Me gusta que los protagonistas sean los lectores.

-Y a estos, ¿cómo les beneficia una cita con una escritora de su talla?

-Si has leído un libro siempre tienes alguna pregunta y ganas de comentar algo y yo, siempre que pueda, contestaré. Considero muy enriquecedor ese intercambio con los lectores, que habrán leído y encontrado puntos oscuros, o no, y a veces lo que dicen es muy enriquecedor para el autor también.

«He sido muy tozuda porque he hecho lo que me gustaba»

-Es usted una escritora de cuentos reconocida tanto por la crítica como por el público. ¿Se esperaba esto cuando empezó a escribir?

-Empecé con cuentos porque para mí el cuento era (y sigue siendo) un género misterioso muy atractivo. Me gustaba muchísimo el cuento como género en sí mismo. La verdad es que no eran buenos tiempos para el cuento. Los editores y los lectores se esperaban novelas y el cuento no se apreciaba en el valor que yo creo que tiene. Pero poco a poco las cosas han ido cambiando. Yo he sido muy tozuda porque he hecho lo que me gustaba. A veces uno puede equivocarse pero prefiero equivocarme yo a que me hagan equivocar los otros.

-¿Ha sentido alguna vez que la literatura (como sucede en otras áreas) es un campo de hombres con alguna mujer?

-Yo creo que hay mujeres excelentes. En España no creo que sea un problema. Para nada. En todo caso tenemos escritoras buenísimas. Generaciones superiores teníamos a Carmen Laforet, Ana María Matute, a Carmen Martín Gaite... Sí, aquí no podemos quejarnos de eso.

-Sin embargo, en las escuelas apenas se estudian a mujeres escritoras.

-De eso no tengo ni idea. Es muy posible que sea así pero a quien se tendrían que pedir cuentas es a los responsables. Pero no, yo no me puedo quejar porque yo he sido leída en las escuelas, por lo menos en Cataluña, en las clases de castellano. Entonces yo no sé cómo va esto. Pero tenemos escritoras de mucha valía, las hemos tenido siempre. Eso es lo que me importa.

 «El lector de cuentos no solo es inteligente sino que está dispuesto a colaborar, a pensar»

-¿Se debería motivar a jóvenes y adultos a incluir más variedad en sus lecturas? Si solo leen novelas ¿deberían adentrarse también en el cuento?

-El cuento no es para todo el mundo. El cuento exige un lector colaborador. Yo parto de la base de que el lector de cuentos no solo es inteligente sino que está dispuesto a colaborar, a pensar, a dejarse embargar para poner de su parte porque en un cuento, por la economía del lenguaje y por la intensidad, no se le va a dar todo machacado y digerido, ni muchísimo menos. Es un lector excelente el lector de cuentos. Ahora bien, yo no sé si incitaría a una mayor variedad. La gente tiene que seguir sus apetencias. Es malo obligar a la gente a hacer algo

-Ha llegado a comentar que lo fantástico coquetea con lo que escribe. ¿Dónde trazaría la línea entre lo fantástico y la fantasía?

-A menudo se me considera como escritora de lo fantástico. Yo creo que muchos de mis cuentos no entran de lleno en el género fantástico. Quizás lo que prima allí es un tipo determinado de mirada o la importancia que yo doy a las cosas que no se ven, a los agujeros negros de la realidad. Mis cuentos no son una fotografía plana de la realidad, sería una fotografía en la que aparecen las cosas que no se ven a simple vista, o eso es lo que yo pretendo. Yo no hago mucha distinción entre lo real y lo fantástico porque la realidad coquetea todo el rato con lo fantástico. Por lo menos durante unas horas al día soñamos y allí atravesamos un umbral.

-¿Esa mirada siempre ha estado ahí o ha sido una curiosidad que ha ido evolucionando con el tiempo?

-Yo creo que siempre ha estado ahí. La mirada es algo que tienen todos los cuentistas porque si no, no serían cuentistas. Es decir, el cuento como género exige una serie de cosas: intensidad, economía del lenguaje... y entre ellas existe una mirada especial. Yo creo que la mirada podría ser una característica de los cuentistas.

-En 2016 le vino el reconocimiento del Premio Nacional de Narrativa; un premio que ha servido también para hacer del cuento un género grande. ¿Fue eso algo fantástico?

-(Risas). Y además inesperado porque a este tipo de premios un escritor no se presenta, no lo tenía en mente. La alegría fue doble porque se le dio a un libro al que le tengo mucho cariño como es La habitación de Nona pero sobre todo porque fuese a un libro de cuentos. Entonces sí, la alegría fue doble y todavía me dura.

-Su estilo se siente pulcro, claro, siempre evitando florituras. ¿Considera que ya ha alcanzado su cúlmen en cuanto a estilo literario?

-Uy no lo sé. No me gusta hacer crítica de mí misma. Solo te diré que soy un poco quisquillosa con el lenguaje. Me gusta cuidar el lenguaje y me gusta siempre encontrar la palabra adecuada y huir de la pedantería. Quizás, la palabra adecuada para designar algo a menudo es la más sencilla. Es un lenguaje aparentemente sin artificios pero que cuesta lo suyo. Es el tipo de lenguaje que a mí me gusta: claro, diáfano, que llegue a la gente pero que al mismo tiempo sea capaz de nombrar lo que quiere nombrar. Sobre todo me interesa mucho la musicalidad de las palabras, las palabras tienen música, cada idioma tiene su música y a mí me gusta mucho oír esa música mientras estoy escribiendo.

-Como espectadora, ¿percibe que hay buena calidad a nivel nacional?

-Sí, sobre todo en el género cuento creo que está fantástico. Cuando yo empecé a escribir éramos poquísimos pero ahora hay editoriales que se dedican exclusivamente a publicar cuentos y hay escritores y escritoras excelentes. Creo que se está viviendo un buen momento. Aunque si nos remontamos a los tiempos de Emilia Pardo Bazán, ella escribía cuentos suspirando... Luego no sé que pasó que desapareció el cuento pero, al menos desde que yo nací, ha habido un florecimiento, o al menos quiero pensarlo.

«Me gusta seguir trabajando pero a mi manera, no me gusta tirar del oficio, ni repetirme»

-Se dice que usted configura uno de los universos literarios más fascinantes de la literatura española. ¿Un sueño hecho realidad o la consecuecia de una vida de dedicación?

-Ay qué bien (risas). Cuando yo publiqué mi primer libro de relatos, Mi hermana Elba, yo estaba contenta y pensaba que conectaría con unas cuantas personas. Luego la verdad me superó el ver que se hizo una segunda edición, que en aquellos tiempos era algo milagroso, y que conecté con muchísimas más. Eso para mí ya fue un premio. Me gusta seguir trabajando pero a mi manera, no me gusta tirar del oficio, ni repetirme, ni tampoco soy una escritora de un libro por año. Me puedo equivocar, naturalmente, pero para mí escribir es una aventura y quiero que también lo sea para mis lectores.

-¿Se encuentra trabajando en nuevos proyectos?

-Uno está escribiendo siempre aunque no escriba sobre el papel. En el aire escribes mientras lo estás preparando y luego llega el momento en el que ya lo plasmas. Todo lo que yo escribo forma parte de un mundo en el que yo creo; en el que se da espacio a lo que no se ve pero siempre con registros diferentes, haciendo partícipe en el lector. Hay gente a la que le gusta hablar mucho de lo que están haciendo pero yo no, nunca jamás. Yo solamente hablo cuando la cosa ya está encaminada o ya le he puesto el punto final y en estos momentos estoy bastante abierta a lo que ya se verá lo que es.

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«En España hay mujeres excelentes; escritoras buenísimas. No podemos quejarnos de eso»