Roy Orbison, un fantasma en gira

«Pretty Woman» lo revivió en los 90, pero él es más que un hit. Hay nuevo disco del Caruso del rock, que «actuará» en Glastonbury. Tupé, gafas de pasta, porte slim fit hecho a la tragedia. Y, sobre todo, un corazón rompiéndose en la voz. He Got it!

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Será un fantasma, pero su voz tiene una presencia imponente, y eso que fue de las que dieron los primeros pasos del rock. Quién diría que esto es rock, ¿lo es? Only the Lonely o Crying, por citar dos de sus emblemáticas canciones de amor y desamor a quemarropa, suenan a otra cosa más melódica, solitaria, razonable, íntima, delicada y sentimental. El sentimiento hizo, de hecho, lo que quiso con la voz de Roy Orbison (Vernon, Texas, 1936-Hendersonville, Tennessee, 1988), esa voz que no nos zarandea ni nos rompe. Nos eleva. «Anything you want, you got it, Anything you need, you got it...», play it again! Pleaseeeeeeeee. Entre sus hits, mi favorito es You Got It. (¡Y el de mi hija de 2 años también! Aunque cuando me arranco a cantarlo con Roy, ella dice: ¡Nononononono!).

A Orbison le decían The Big O, la voz en el infinito, la garganta prodigiosa, el Caruso del rock. Falleció de un ataque al corazón con solo 52 años, cuando su carrera volvía a pegar un acelerón tras años estacionada, pero el padre del crooner ha vuelto. Nuevos discos, misma voz. It’s no Over. Es más que un murmullo, un rumor con estruendo: Orbison podría ser, en forma de holograma, el cabeza de cartel en Glastonbury 2019, por el deseo de sus hijos de mantener vivo al genio. El anuncio ha llegado a través de distintas publicaciones especializadas desatando la expectación y cierta polémica.

¿Extralimitarse, jugar a ser Dios? Ustedes mismos, pero saben que esta clase de fantasmas no son algo tan-tan nuevo. Lo habíamos visto en cine en Minority Report; y sobre el escenario vip, en Coachella 2012, cuando el rapero Tupac se unió en versión holográfica a Snoop Dogg y Dr. Dre. También con Michael Jackson durante los Billboard Music Awards del 2014, y este diciembre que acabamos de cerrar con estrellas de la música francesa, como Claude François, Dalila, Mike Brant y Sacha Distel. Es el «más allá» que ofrece aquí la tecnología, y un nuevo paso en la carrera de Roy Orbison, que ha lanzado (lo han hecho sus herederos) nuevo disco. En noviembre se editó el álbum A Love So Beautiful: Roy Orbison With The Royal Philharmonic Orchestra, en el que participan hijos y nietos del cantante y que incluye In Dreams, Crying, I’m Hurtin, It’s Over, Dream Baby, Blue Angel, Love Hurts, Uptown, Mean Woman Blues, Running Scared, You Got It o A Love So Beautiful en su selección. Y, of course, el hit total, el que nació en el 64 de casualidad y es hoy un tema que no podemos oír sin visualizar a Julia Roberts de compras por Rodeo Drive. Oh, Pretty Woman, canción bonita donde las haya y capaz no solo de poner en marcha el día más plof sino de inspirar una de las pelis más taquilleras de Hollywood, se llevaría el Grammy a la Mejor Interpretación Vocal Pop Masculina en el 91, y ocupa el puesto 222 de la lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos, según la revista Rolling Stone. No sé si todas las canciones tienen, en verdad, una Historia que contar, pero la de Oh, Pretty Woman es curiosa. Orbison estaba en casa componiendo con Bill Dees (su socio) cuando él le pidió que escribiera lo primero que se le viniese a la cabeza. Casualmente, Claudette (primera mujer de Orbison, que moriría después en un accidente de moto) entró en el cuarto a decirle que se iba de compras. Roy preguntó si necesitaba dinero, y ella respondió: «Pretty woman never needs money» (‘Una mujer bonita nunca necesita dinero’). Él arrancó a cantar. Oauuuuuuu. Y salió uno de los hits más oídos, vendidos y tarareados del mundo.

A cambio de darle una serie de éxitos en cadena que empezaron con Only the Lonely, los 60 se cobraron no solo la vida de su mujer. Dos de los hijos de Roy murieron en un incendio que arrasó la casa familiar de Hendersonville (Tennessee) cuando estaba de gira en Inglaterra.

Fue un hombre con mala suerte. Es una leyenda. «Roy Orbison trascendía todos los géneros: folk, country, rock and roll, lo que fuera. Mezclaba todos los estilos e incluso algunos que no se habían inventado siquiera. Podía adoptar un tono agresivo en un verso y cantar con voz de falsete a lo Frankie Valli en el siguiente. Con Roy no sabías si estabas escuchando ópera o a una banda de mariachis. Te mantenía alerta. Sonaba como si cantara desde la cima del monte Olimpo», escribe en sus memorias, Crónicas, Bob Dylan.

Abrasador como un fuego hacia dentro, no fue un Elvis ni un Johnny Cash. Pero hoy vive en boca de muchos. Y algunas estamos oyéndole cantar por primera vez el imbatible I Drove All Night. Podría pasarme toda la noche conduciendo...

 

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