Cuando el Revillagigedo fue el centro del arte en Asturias

J. C. Gea GIJÓN

CULTURA

Fachada del Palacio de Revillagigedo
Fachada del Palacio de Revillagigedo

El actual debate sobre los posibles usos de un equipamiento en horas bajas contrasta con el periodo de esplendor cultural que irradió en sus primeros años de actividad

22 ene 2018 . Actualizado a las 00:13 h.

El panel que anuncia las actividades del Palacio de Revillagigedo guarda silencio estos días. No hay actividad en el interior del venerable conjunto palaciego del XVIII. Y, sin embargo, su nombre ha frecuentado los titulares de prensa y el debate político de las últimas semanas en Gijón. No, en efecto, por lo que se está haciendo ahora mismo en su interior, sino por lo que se podría hacer. O por lo que no se podría. La propuesta del grupo municipal del PP para asumir desde el Ayuntamiento de Gijón la gestión del edificio propiedad de Liberbank y convertirlo en sede de la pinacoteca local -rechazada por la mayoría del pleno gijonés- ha supuesto la última reaparición del Revillagigedo en la atención publica. Previsiblemente, la ventana mediática se cerrará durante un tiempo para un edificio, por otra parte, imposible de obviar; no solo por su prominente presencia en pleno centro de la ciudad. Sobre todo, el Revillagigedo es una presencia casi irritante para quien, frente al el actual nivel de uso, recuerda el que tuvo en sus orígenes: un equipamiento crucial en un entorno que excedía, con mucho, el de su solar gijonés. Fueron los años en los que se demostró que al viejo palacio donde un día se alojó Isabel II se le podía dar una segunda vida como equipamiento artístico. Y a lo grande.

Visto desde la perspectiva de 2018, puede resultar algo aparatoso el nombre que se adosó al inmueble tras su adquisición a finales de la década de los ochenta del pasado siglo por la Obra Social y Cultural de Cajastur y de la reforma que lo dejó a punto para su inauguración hace 27 años, con la participación decisiva de las administraciones local y autonómica: Centro Internacional de Arte Palacio de Revillagigedo. Sin embargo, ese «internacional» tan rumboso fue un adjetivo que le sentó como un guante durante unos años. Las puertas ya se abrieron por todo lo alto con una magna exposición dedicada a Eduardo Chillida, que acababa de rematar el hito de su Elogio del horizonte en el vecino Cerro de Santa Catalina. Ambas efemérides se soldaron en una puesta en escena muy significativa. Los recursos económicos acompañaban, como también la sintonía entre la parte bancaria y la parte pública de la Caja. Pero ante todo había una voluntad clara de recurrir a la cultura como instrumento político, en cualquier sentido posible de esta última expresión: desde la puesta en práctica de políticas culturales que abriesen Asturias -tanto agentes artísticos como espectadores- al mundo, hasta el empleo de la cultura como símbolo y altavoz de una determinada agenda política, muy particularmente la de aquel Gijión post-Elogio de la era Areces que luchaba por reinventarse un relato y reinventarse, en general.

Aprovechando sinergias

Sea como fuere, la potencia de aquellas sinergias era muy elevada. Y lo fue también su aprovechamiento, en particular en la etapa de la Obra Social y Cultural que transcurrió bajo la dirección de Blas Fernández, hasta mediados de los 90, y un poco más allá. El desfile de nombres de primerísima fila de la internacional del arte contemporáneo internacional fue deslumbrante, como el formato de sus exposiciones o la documentación que dejaron en forma de catálogos. Hitos de la vanguardia histórica como el surrealista francés Francis Picabia; creadores en la cumbre del arte contemporáneo, como Sol Lewitt -que además realizó una soberbia instalación en el palacio- o artistas que en aquel momento estaban en todo su esplendor, como Julian Schnabel o Mimmo Paladino. Y junto a ellos, en una homologación de trato que aspiraba a poner a la altura debida a los referentes asturianos del siglo XX, grandes muestras dedicadas a su obra, empezando por la dedicada a Rubio Camín el mismo año de la inauguración.