Charlotte Rampling: «Lamento mucho la situación que está viviendo Woody Allen»
CULTURA
La actriz habla en Róterdam del acoso sexual en el cine y dice que nunca lo sufrió
27 ene 2018 . Actualizado a las 08:48 h.«Lo más cerca que he estado de sufrir acoso sexual en mi ya larga carrera fue como septuagenaria, cuando en 45 años tuve que aguantar cómo Tom Courtenay deambulaba en calzones por el plató. Fue horrible. Podría haberse puesto los pantalones horas antes, pero debía de estar cómodo». Con esta anécdota humorística zanjó Charlotte Rampling en su encuentro con la prensa en Róterdam los rumores sobre supuestas situaciones escabrosas durante el rodaje de Portero de noche, cuando ella iniciaba su carrera y protagonizó este filme en el cual se abordaba una relación sadomasoquista y el reencuentro de una joven judía con su torturador en un campo nazi, encarnado por Dirk Bogarde.
La actriz británica advierte en declaraciones a La Voz de Galicia que no quiere negar la evidencia de que el acoso sexual ha estado muy presente en la industria del cine. «Conozco casos de compañeras que lo han sufrido. Yo debí de tener suerte. Salí de Inglaterra muy joven para rodar películas con gran carga sexual y muy controvertidas como La caída de los dioses o Portero de noche. Pero era cine autoral, allí estaban Visconti o Liliana Cavani y parece que eso imponía respeto general. Y tuve como compañeros de reparto a hombres como Bogarde, un gentleman. A Sean Connery y por dos veces a Fabio Testi, que debían ser entonces los tipos más deseados del planeta».
Recuerda Rampling una producción de Dino de Laurentiis que fue todo un infierno, Orca, la ballena asesina, sucedáneo de la coetánea Tiburón. «Entre lo accidentado del rodaje, con el mar embravecido, y Richard Harris, que tenía accesos de ira mecidos por el alcohol, aquel proyecto resultó un tormento. Pero Harris no me tiraba los tejos. No se tenía en pie», recuerda.
Ya en un tono más serio, la actriz tuvo palabras para Woody Allen, con quien trabajó en Stardust Memories, uno de los filmes donde Allen desnuda su personalidad con mayor fiereza. «Fue una experiencia artística extraordinaria. Lamento mucho -sin poder entrar en el fondo de la dolorosa cuestión- la experiencia por la que está pasando Woody».
«Creo -profundiza Rampling en lo anterior- que en la manera en que se está tratando en EE.UU. un problema intolerable que existe y era necesario por fin destapar hay, sin embargo, algo de sobreactuación muy norteamericana».
Neopuritanismo en EE.UU.
No niega, por tanto, los abusos, pero matiza: «Sin dudar de todas las compañeras que están denunciando su sufrimiento, comienzo a atisbar un aire de proceso coral. No quiero hablar de caza de brujas, pero es un clima en el cual cualquiera está expuesto a ser colocado en el punto de mira. Es, paradójicamente, una reacción que entronca con el puritanismo sobre el cual se fundó EE.UU.».
De esta manera, Rampling, viene de alguna forma a sumarse a las voces de otras actrices europeas veteranas como Catherine Deneuve o Juliette Binoche, que matizan la puesta en escena del outing sobre el acoso sexual tal y como este se está desarrollando en un Hollywood enardecido.