«Angela Merkel es mi heroína, los demás escurren el bulto»

A sus 65 años, el actor reconoce que tiene miedo a lesionarse en los rodajes. Confiesa que sufrió «bullying» cuando era niño, y sin embargo, años más tarde se hizo amigo del que lo asediaba

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Liam Neeson se inició hace diez años como héroe de las películas de acción gracias al éxito de Venganza. A lo largo de esta década ha protagonizado producciones como Sin escalas o Infierno blanco, a las que hoy se suma El pasajero, su cuarto trabajo con el director español Jaume Collet-Serra. Neeson interpreta a Michael McCauley, un expolicía convertido en hombre de negocios. Durante el viaje en tren, de regreso a casa, una mujer, Vera Farmiga, le ofrece 100.000 dólares por encontrar una persona que viaja con ellos, lo que en realidad es una conspiración para identificar a un testigo protegido del FBI.

-¿Se ha convertido en un héroe cotidiano, de esos que no necesitan capa ni superpoderes para enfrentarse al mal?

-Para mí, un héroe es alguien que alza la voz. Admiro a esos héroes cotidianos que se atreven a luchar por los demás sin más armas que su valentía y su ingenio. Hoy en día, nuestros líderes se pasan el bulto sin sentirse responsables de sus actos, excepto Angela Merkel que es mi heroína. Se echan la culpa unos a otros sin aceptar su responsabilidad, ya nadie defiende a nadie y considero importante hacerlo. En mis películas, mis personajes son gente normal que tienen la oportunidad de hacer algo por otros, salvar lo que está en peligro. Tenemos que mirar a nuestro alrededor y contribuir a qué sean oídos aquellos que lo necesitan.

-Vuelve a trabajar con el director Jaume Collet-Serra, ¿es su realizador favorito?

-Me gusta su forma de trabajar, el ritmo que da a sus historias y me gustan los guiones que me ofrece.

-¿Esa confianza le permite indicarle cuándo la escena de una película está por encima de sus propias posibilidades?

-Soy un actor al que le gustan los retos. Creo que es importante arriesgarse, especialmente si eres joven. En mi caso, a mis 65 años, tengo en cuenta varios factores a la hora de rodar esas secuencias porque no quiero lesionarme. En todo caso trato de mantenerme en forma porque me he convertido en un actor de este tipo de películas pero, la verdad, es que no me obsesiono con el tema. Soy disciplinado, porque mi cuerpo es mi factoría, mi medio de trabajo, y necesito mantenerlo razonablemente en forma.

-¿Cómo se ruedan las escenas de lucha?

-Son un reto. En El pasajero teníamos un maravilloso espacio donde ensayar y preparar esas secuencias. Mi doble ha trabajado conmigo en 19 películas y nos conocemos bien, nos entendemos. La coreografía de una pelea en un espacio pequeño como un tren exige mucha preparación. Dedicábamos muchas horas a ensayar, pero lo hacíamos sabiendo que durante el rodaje debía parecer que era la primera vez que peleábamos. Ese es realmente el secreto de las escenas de acción.

-Usted interpreta héroes en la ficción, pero en la vida real es uno de los principales luchadores, dentro de la escena pública, contra el «bullying».

-Hay muchos colegios que se sienten insultados cuando les dices que en sus aulas ocurren casos de bullying y, la verdad, en todos los centros educativos, ya sean de niños o niñas, suceden este tipo de abusos en algún momento. Como padres debemos cuestionar a nuestros hijos, averiguar la verdad y estar atentos si descubrimos un cambio en el carácter en ellos. Siempre hay que ir a las causas para saber qué está ocurriendo y el porqué. Yo sufrí bullying de niño y luego, a los 16 años, me hice amigo del que me asediaba. Descubrí que, durante ese tiempo, sus padres le maltrataban. El chaval acabó pagándolo conmigo en el colegio. Está claro que siempre hay que ir al origen para entender por qué ocurre el bullying.

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