Atracón palomitero, y ya le vale...

CULTURA

«El corredor del laberinto: la cura mortal» responde a la más pura tradición «mainstream» del Hollywood Factory

03 feb 2018 . Actualizado a las 09:52 h.

Truculencias distópicas como Divergente, Los juegos del hambre y la que ahora concluye, El corredor del laberinto, responden a la más pura tradición mainstream del Hollywood Factory. Sin ellas el gremio de la pantalla grande no repartiría dividendos, y el sector palomitero, refrescos y chuches varios, perdería mucha pasta. Mira que no hemos cantado esta copla tropecientas veces... Pero el bicho necesita pitanza, aunque reconozcamos a los muñidores de esta saga que no hayan sucumbido a trocear en dos partes la tercera y última entrega. Gracias, generosos. Reconozco -y muy sorprendido- que el patio de butacas tenía más agujeros que un colador, con lo cual cabe suponer que el entusiasmo de la parroquia teen habrá decrecido ante la sospecha de que el muñidor Wes Ball les iba a dar más de lo mismo, pues a fin de cuentas ¿dirigió? las dos anteriores para Fox. Esto de comentar películas tiene sus riesgos y aquí uno de ellos, la sensación de asistir a una sesión de derribo en la que ir con casco protector no parece suficiente para tanta enjundia... intelectual.

Pero, claro, la saga basada en los libros de James Dashner, iniciada con El corredor del laberinto en el 2014, recaudando 348 millones de dólares en las pantallas del mercado global sobre un coste de apenas el 10 % de esa cifra, era una suculencia, así que manos a la obra. Que las secuencias de acción repiten el mismo modelo casqueril, pues bueno. Que buena parte de los actores -comenzando por el prota Dylan O’Brien-, transmiten la misma emoción de una piedra levantada por Iñaki Perurena. Que la trama posee la simpleza de una rebanada de pan. Que la moraleja final, a vueltas con un mundo nuevo, es filosofía de botellón a mitad de la madrugada. En fin, todo eso y unas subtramas con la consistencia del papel de fumar, -casi- son lo de menos. Lo importante es que Cruel llega a su fin, que quizá dentro del Laberinto no se vivía tan mal pero eran unos visionarios y unos tarados. Y para forrarse otra vez y adelantarse a la piratería, la estrenamos simultáneamente en todo el mundo. ¡This is Hollywood! Y al que no le guste, ya sabe...