Redacción

Un total de ocho obras asturianas han entrado a formar parte del registro de la Fundación Docomomo Ibérico tras las propuestas presentadas por el Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias (COA). En concreto, la fundación reconoce la Iglesia de San Tirso de Godos, en Trubia, obra de Juan Vallaure y el grupo escolar del arquitecto Mariano Marín en Aboño, como categoría A e incluye otras seis obras asturianas en la categoría B, entre las que destaca la cafetería Cuitu Negro, del arquitecto Blanco Bescós, situada en Pajares.

  • Grupo escolar de Aboño, del arquitecto Mariano Marín Rodríguez-Rivas, de 1965.
  • Iglesia de San Tirso de Godos, Trubia, proyectada por Juan Vallaure en 1964.
  • Lonja de Ribadesella, de Manuel García Rodríguez, construida en 1933 para albergar la lonja de pescado y las dependencias de la Cofradía de Pescadores.
  • Mercado de Abastos de Ribadesella, también de Manuel García Rodríguez, de 1935.
  • Grupo de 233 viviendas en la calle Vázquez de Mella,  números 3 y 10, en Oviedo. Proyectadas por los arquitectos Félix Cienfuegos y Joaquín Cores para la OSHA.
  • La cafetería Cuitu Negro, situada en la estación de esquí de Valgrande Pajares, del arquitecto Carlos Blanco Bescós se construyó en 1969 y destaca por su planta sustentada por un único pilar.
  • Viviendas en la calle Uría de Gijón, de Mariano Marín Rodríguez-Rivas y Mariano Marín de la Viña, proyectado en 1957 y construido en 1962.
  • Viviendas en la calle Ramón y Cajal de Gijón, de Mariano Marín Rodríguez-Rivas, proyectado en 1957 y construido en 1961.

El Docomomo es una organización internacional con representación en España cuyo propósito es estudiar y documentar la arquitectura del movimiento moderno con el fin de lograr su reconocimiento como parte de nuestra cultura del siglo XX, su protección patrimonial y su conservación. Su labor comenzó en 1993, con una primera fase en la que se seleccionaron 166 edificios que se estimaron como los más representativos del periodo comprendido entre 1925 y 1965 en España y Portugal. A partir de ahí, en sucesivas fases fueron documentando las diferentes temáticas de la arquitectura moderna: industria, vivienda y equipamientos, hasta completar un registro que engloba ya unas 1.200 obras. Los registros que se aceptan son de dos categorías: nivel A y nivel B. En el primero se incluyen las obras de mayor relevancia y en el segundo aquellas otras que, siendo de interés, han sufrido algún tipo de transformación parcial o que su influencia se circunscribe al ámbito local.

La Fundación Masaveu, seis décadas de vanguardia

La Voz
La decana del Colegio de Arquitectos, Sonia Puente Landázuri; el vocal del Colegio, José Ramón Puerto; Eugenio Corpas, del Ayuntamiento de Oviedo y José Ramón Muñiz Muñiz, presidente de la Fundación Masaveu.La decana del Colegio de Arquitectos, Sonia Puente Landázuri; el vocal del Colegio, José Ramón Puerto; Eugenio Corpas, del Ayuntamiento de Oviedo y José Ramón Muñiz Muñiz, presidente de la Fundación Masaveu
La decana del Colegio de Arquitectos, Sonia Puente Landázuri; el vocal del Colegio, José Ramón Puerto; Eugenio Corpas, del Ayuntamiento de Oviedo y José Ramón Muñiz Muñiz, presidente de la Fundación Masaveu

El Colegio de Arquitectos coloca en la institución educativa la placa del Docomomo que reconoce la calidad compositiva y constructiva del edificio

En el año 1957, Pedro Masaveu encargó a un jovencísimo arquitecto -Joaquín Cores Uría- la construcción del edifico de la Fundación Masaveu. El resultado fue un inmueble que trasladó a Oviedo la modernidad de la vanguardia europea, que se adaptaba al paisaje del entorno y a la plasticidad del Principado. Estos son alguno de los valores que llevaron al Registro Docomo Ibérico a reconocer su valor. Ahora el Colegio de Arquitecto de Asturias ha colocado en esta institución educativa una placa que recuerda esa inclusión en el Docomo y que devuelve a la actualidad esa conjugación modernista de arquitectura y educación que Masaveu y Cores hicieron posible. El acto ha contado con la presencia de la decana del Colegio, Sonia Puente Landázuri; José Ramón Puerto Álvarez, vocal del Cultura del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias; y José Ramón Muñiz Muñiz, presidente de la Fundación Masaveu.

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