Si en la próxima, Collet-Serra llama a Neeson para su quinta colaboración, le subirá a una vaca volando y nosotros, que masocas somos un cacho grande, correremos a verla. Porque el cine es puro «entertainment»
09 feb 2018 . Actualizado a las 09:35 h.Lástima que no deba destriparles el desenlace. Bueno, me refiero al colofón, porque el real está implícito en el título y el tal pasajero es el gigantón Liam Neeson, un fulano que como todas las mañanas de los últimos años, coge el mismo tren a la misma hora y en el mismo lugar con la rutina del oficinista, que lo es, dirigiéndose a lo suyo, vender seguros. Lo que no se espera en el curro es ser recibido con la carta de despido… Por edad, cobra una pasta, tiene sesenta y tantos, y resulta más barato tener a un (casi) becario que se consumirá por mucha menos pasta. Vamos, lo de todos los días. Y te vas a tomar una última copa porque a ver cómo llamas a tu mujer para contárselo, justo hoy que hemos hablado de los gastos del chico, que pide un coche, la hipoteca… Y en el bar das con un colega que resulta ser poli, porque caramba, nuestro hombre perteneció al cuerpo y lo dejó porque se ganaba una boñiga. Un tipo honesto, pues habría podido recoger alguna mordida.
O sea, que en cinco minutos, Collet-Serra y su guionista nos preparan para que en cuanto suba al tren de regreso a casa el patio de butacas se convierta en un carrusel trepidante donde nada es lo que aparenta, o sí, eso depende, y nuestro hombre será abordado por una extraña pasajera que le propone un trato: cien de los grandes si haces tal y tal o nos cargamos a tu familia. Así que, en tiempo real, veremos a nuestro prota desgañitándose con cara de ulceroso, sorteando obstáculo tras obstáculo mientras los espectadores tampoco podremos ayudarle, pues no sabemos nada de nada. Mediante el recurso al abracadabra y al deus ex machina, la trama avanza hasta el despiporre final, sin importar a (casi) nadie que nos hayan colado una trola, eso sí, con el añadido de que no hemos mirado el reloj porque la experiencia fue de adrenalina en vena. El cine, querido lector, tal como Hollywood lo entiende, es puro entertainment y si en la próxima Collet-Serra llama a Neeson para su quinta colaboración, le subirá a una vaca volando y nosotros, que masocas somos un cacho grande, correremos a verla.