«La Academia del Cine Asturiano no ha nacido para pedir subvenciones; eso corresponde a las productoras»

Juan Tizón, miembro de la directiva de la entidad recién fundada, asegura que el sector cinematográfico asturiano agrupa a más creadores y profesionales y genera más producción que nunca

Juan Tizón
Juan Tizón

Gijón

El cine asturiano tiene Academia propia desde hace unos días. Unos 60 profesionales de los distintos oficios de la cinematografía han decidido dar el paso para agruparse en una entidad que ha surgido de los encuentros y conversaciones suscitados en los Industry Days, el foro de intercambio profesional auspiciado por el Festival de Cine de Gijón (FICX) en su última edición. La Academia del Cine Asturiano es, no obstante, otra cosa que una asociación profesional. Juan Tizón -miembro de la productora Sr. Paraguas y uno de los tres miembros de la Junta Directiva junto con Melania Fraga y Pablo Quiroga- explica la génesis, los objetivos y la agenda de la nueva entidad.

-¿Cómo se ha gestado esta iniciativa?

-Coincidimos unas cuantas caras conocidas después de tiempo. Unas semanas después, nos llamó Teresa Marcos como a una veintena de personas con el fin de reactivar la Asociación de Realizadores y Directores Asturianos, que debe de llevar como diez años inactiva. Uno de los problemas que tenía ARDA era que estaba demasiado centrada en directores y realizadores, y se nos ocurrió que lo mejor era hacer algo más amplio, que diera cabida a todas las profesiones que componen la obra cinematográfica: no solo directores, guionistas o productores, sino también compositores, actores y actrices, eléctricos, maquillaje… para hacer un poco lo que era el espíritu de los Industry Days: generar un espacio de contacto más continuo, que no solo nos veamos de Pascuas en Ramos para contarnos las penas. Nos pusimos a revisar estatutos de otras academias que hay a lo ancho del Estado -la Academia de Cine de Aragón, la Galega, la andaluza, que va a salir ahora…-, todas ellas con unos principios y unos estatutos más o menos similares. Cuando tuvimos un borrador, convocamos boca a boca a unas 50 personas en el colegio Jovellanos a una reunión informativa para contar en qué habíamos estado trabajando. La semana pasada tuvimos la primera asamblea; somos ya más de 60 inscritos, fueron 50 a la asamblea y el que no fue es porque no pudo por razones de trabajo o estar fuera. Estamos notando a la gente muy contenta. Había ganas de que se hiciera algo así.

-¿Qué es lo que les diferencia de otras asociaciones del sector ya existentes en Asturias?

Hay otras asociaciones de productoras, pero son de profesionales y están más pensadas para la parte más industrial; esto lo estamos haciendo más desde el punto de vista -aunque suene muy grande, pero eso es una academia- de la creación. No somos un sindicato, no pretendemos ser un lobby, sino que queremos hacer todo ese trabajo de base de identificar a toda la gente que participa en el proceso creativo de una obra cinematográfica, sea de ficción o documental, e identificar también las obras. Hay muchas obras de cine asturiano, y es un término más grande de lo que parece porque hay muchas cosas que ni siquiera se estrenan en el FICX. Se estrenan en festivales internacionales, en plataformas digitales; o es gente joven que con los equipos de ahora se lo pueden permitir y hacen 500 copias en DVD de un documental que rodaron en el concello donde viven. Queremos empezar a incluir eso también.

-En definitiva, se trata de una cuestión de patrimonio cultural...

-Sí, la labor de la academia tiene que ir por ahí: identificar a creadores y obras, y también a la gente que está expatriada, que tenemos mucha por ahí que también está trabajando en el cine. Tenemos que buscar esos espacios de encuentro que nos den cohesión: para  contarnos lo que estamos haciendo, para llorarnos las penas o para intercambiar información técnica según las necesidades que tengamos. Iremos generando ese espacio, un foro propio, haciendo jornadas, colaboraciones… Tenemos ya previsto colaborar en SACO en un encuentro con realizadores del norte de Portugal.

-¿Y la proyección hacia la sociedad? ¿Buscan una vertiente pedagógica?

-Claro, hay una vertiente de divulgación y de difusión muy fuerte. Esa es la última pata. Después de identificarnos, cohesionarnos y tener espacios de encuentro, hay que dar difusión y un poco de labor pedagógica hacia el público asturiano para mostrar que no solo hay lo que sale en la TPA o en los cines comerciales sobre cine asturiano, sino también otras cosas. Que lo que se estrena en Filmin directamente igual también es cine, o que el que hace un documental de 50 minutos en su pueblo y lo proyecta allí y hace unas copias allí en DVD, también está haciendo patrimonio cinematográfico asturiano.

-Valga la expresión, abriendo angular respecto a una visión del cine exclusivamente como industria...

-Eso pertenece más bien a las asociaciones de productoras, y no somos nosotros quienes primero tenemos que estar pidiendo cosas, por ir a lo concreto. No somos nosotros los que tenemos que estar pidiendo que haya ayudas para esta cosa o la otra, sino hacer la labor de patrimonio y de refuerzo del sector desde abajo.

-¿Cuál es su agenda concreta en estos primeros tiempos? ¿Por dónde van a empezar?

-A la primera asamblea ya llevamos la propuesta, que nos pareció fundamental, de hacer un informe durante este año para ver cuál es la situación del cine en Asturias. Ya hablamos de generar un equipo de trabajo que se va a ir encargando de esto, y que sea un trabajo con continuidad; que todos los años podamos dar cuenta de qué producción hay, valorarla y valorar la evolución que vaya teniendo. Pero es un trabajo, largo, duro. Alejandro Díaz Castaño, el director del FICX, cuenta que este año se han presentado más cosas que nunca dentro del festival, pero no tenemos datos concretos. Queremos ir a rascar eso. Hay cosas difíciles de saber: un chaval que estudio en Cislan y luego hizo un documental y no se proyectó en ningún lado. Queremos llegar a toda esa gente. No todos son Samu Fuentes o Sergio G. Sánchez. Todo tiene que entrar y queremos encontrarlo todo.

-Buscan, entonces, un «efecto llamada».  

-Si, por eso decidimos dar ya a conocer la academia para intentar de aquí a la próxima asamblea, que será en abril, que se nos vaya sumando cuanta más gente, mejor. En los últimos veinte años ha cambiado tanto la forma de producir que una obra cinematográfica se distingue más de una obra televisiva en la intención que en los medios. Entonces, identificar gente que solo hace cortos para el Notodofilmfest, saber qué patrimonio de participación tenemos en el Notodo…

-¿Se atreve con un primer diagnóstico, o prediagnóstico, sobre la salud del cine asturiano, o hecho en Asturias?

-No sé qué decirte. Creo que tenemos a más gente en el sector que nunca, que el volumen de producción es grande y que necesitamos quizá más vías de difusión. A título personal, echo de menos una Filmoteca que trabaje en condiciones porque a lo mejor entonces no tendríamos nosotros que estar haciendo esta labor de recogida de datos y de difusión desde una academia. Otra cosa que salió en la asamblea fue la necesidad de crear una base de datos de toda la gente que trabaja en el sector; y resulta que en un par de semanas tenemos más inscritos que la base de datos que ya lleva un tiempo elaborando Laboral Cinemateca. Y la mayor parte de la gente que estaba el otro día en la asamblea, no tenía conocimiento de la existencia de esa base de datos digamos institucional.

-Hablando de instituciones, y al margen del FICX o SACO, ¿qué colaboraciones tienen pensadas?

-Los del Club de los Viernes ya han dicho aquello de que «ya están los del cine para pedir subvenciones». Al menos desde mi punto de vista, creo que eso es labor de las productoras, no de un compositor, un eléctrico o alguien que trabaja en maquillaje. Nuestro caso será más bien ponernos a disposición, como interlocutores, para las instituciones o los eventos que vean necesario dialogar con nosotros. Más bien eso: un funcionamiento autónomo y facilitar las cosas todo lo que podamos a las instituciones. Ya lo hablamos en la asamblea y está bastante claro: quizá tengamos que dar algún tirón de orejas, pero para esos tirones de orejas serán en jornadas donde pongamos en común que diagnósticos hacemos desde los distintos gremios… No se trata de que lo tengamos que dar como academia sino que nuestra función es más bien facilitar los espacios de encuentro para hacer los diagnósticos y luego el tirón de orejas igual lo tiene que dar la asociación de productoras, no nosotros. Si sentamos una mesa de guionistas, ellos hablarán de los problemas concretos de su gremio. Cómo se traduce eso luego es complicado, tendremos que ir viéndolo.

-¿Hay algún censo, siquiera aproximado, de los profesionales del sector en Asturias?

-No sabría decirte ahora mismo. Pero, en todo caso, es más numeroso de lo que parece. Más incluso de lo que pensábamos nosotros en un principio. De repente, gente que está en Madrid te empieza a hablar de gente que conocen, asturianos también, que han hecho trabajos aquí que no conocemos o que están trabajando activamente en Madrid o incluso fuera de España, y flipamos. Hay dos requisitos para ser socio de la academia, asociado o académico. Los académicos necesitan tener dos obras estrenadas en festivales internacionales o registradas en el ICAA o entidad similiar. Y casi toda la gente que tenemos inscrita son académicos, cumplen los requisitos. La otra categoría es para miembros transitorios, gente que está estudiando en las escuelas, programadores o críticos interesados en participar…

-¿Financiación?

-Con las cuotas de los socios.

-¿Cómo asumirán la parte que linda con el aspecto industrial y económico de la creación cinematográfica?

-No niego que el otro día en la asamblea salieron un montón de reivindicaciones, pero desde mi punto de vista creo que son reivindicaciones que hay que hacer desde la producción. Alguien que trabaja de eléctrico quiere que se le pague por convenio; pero eso no necesita que vayas a la administración para decirle que haya más subvenciones para que te paguen por convenio; tienes que ir a las productoras y serán ellas las que tengan que ir a decir que para hacer estas cosas necesitan:… no podemos seguir pagando en B o por debajo del convenio.

-Dan respaldo pero no son el cauce.

-Carlos Navarro, que está en las asociaciones de productoras, también está inscrito en la academia y estuvo en las primeras reuniones y ya lo hablábamos: en un momento dado os vamos a estar tirando de las orejas, pero en otro podemos apoyaros en las reivindicaciones que se hagan frentes las instituciones. Vamos a tener espacio para todo.

-¿En términos de creatividad y personalidad propia, ¿qué momento cree que está viviendo el cine asturiano?

-Sinceramente, creo que estamos en un momento dulce. A pesar o quizá por toda la crisis que ha habida, a la gente se le ha agudizado el ingenio y ha empezado a buscarse la vida para sacar adelante las producciones. Eso significa que la gente que está contando cosas, realmente tenía muchas ganas de contarlo y que se ha buscado la vida para poder hacerlo.

-¿Cine hecho en Asturias o de cine asturiano? ¿Existe algún rasgo o marcador propio del cine que se realiza en el Principado?

-Creo que sí. Incluso algunas cosas que se han hecho fuera y que tienen que ver con gente de aquí tienen ciertas características comunes. Aparte de la colaboración con SACO queremos organizar unas jornadas, aún no sé para qué momento de este año, en las que uno de los puntos fuertes sea hablar de la identidad del cine a lo largo del Estado: invitar a gente de otras academias y hablar de este asunto, que nos cuenten cómo han hecho para identificar las características y reunir también a la gente de aquí para sacar alguna conclusión. Yo creo, y esto ya es mi punto de vista personal, que una de las conclusiones va a ser que las definiciones de cine autóctono son muy abiertas y volubles, muy sujetas al tiempo. No es lo mismo el cine asturiano de los 80 o los 90 que lo que se está haciendo ahora y que vamos a tener también que separarlo por franjas temporales.

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