Le Carré regresa al frío

Para nostálgicos. Le Carré ofrece el capítulo final de esta trama de espionaje en la que lleva enredado toda la vida. De «El espía que surgió del frío» regresan algunos espectros para fastidiar a Peter Guillam. Planeando sobre su cabeza, George Smiley. Buen remate


Hace más de medio siglo que El espía que surgió del frío (1963) aparecía en las librerías abriéndonos las puertas de ese misterioso y sucio mundo del espionaje. Le Carré, nacido como David John Moore Cornwell, subía el telón para mostrar al mundo los entresijos de el Circus, nombre en clave por el que se conoce a los servicios secretos británicos. George Smiley y su entonces joven asistente Peter Guillam empezaban a formar parte de ese puñado de héroes oscuros que pueblan sus historias ancladas en la Guerra Fría.

Ahora, Le Carré, con 86 años cumplidos, vuelve la vista atrás y revisa algunos de los hechos ya narrados para ofrecérnoslos bajo un nuevo prisma. Solo los que hayan leído El espía que surgió del frío podrán disfrutar plenamente de este El legado de los espías que cierra el círculo al tiempo que desvela el origen, el inicio de la trama. Y lo hace con una prosa llena de energía juvenil y de belleza. El argumento arranca con la demanda que los hijos de las víctimas de la operación desarrollada hace 50 años contra los servicios de la Stasi alemana en El espía que surgió del frío presentan contra los servicios secretos británicos. Quieren saber en qué circunstancias y por qué motivo perdieron la vida sus padres: Alec Leamas y Liz Gold. Peter Guillam, que se encuentra ya retirado en su granja francesa, tendrá que volver a Londres para dar explicaciones de lo que sucedió en aquellos años de la Guerra Fría. El pasado y todas sus consecuencias regresan para generar inquietud entre una nueva generación de espías, ahora al mando, que no acaba de comprender los motivos que movieron a los de la vieja escuela. EUROPEÍSMO

Le Carré, conocido por su postura opuesta al brexit, no deja pasar la oportunidad de recordar la importancia de la unidad de Europa y de lo que por ella se hizo. «Yo soy europeo, Peter. Si he tenido un ideal inalcanzable, ha sido el de sacar a Europa de su oscuridad para llevarla hacia una nueva edad de la razón», dice Smiley. Las acciones que en su día fueron heroicas, hoy se persiguen y se juzgan. Los conceptos de patriotismo cambian con los tiempos («nunca fuimos despiadados. Teníamos una piedad más amplia, quizá mal dirigida») y los viejos agentes conviven con la sensación de que todo por lo que pelearon resultó al final inútil.

AUTOR

JOHN LE CARRÉ

EDITORIAL

PLANETA

TRADUCTORA

CLAUDIA CONDE

368 págs, 21,50 eur

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