Mario Casas: «Saco mi lado animal cuando tocan algo que es mío»

El actor se convierte en Martinón en «Bajo la piel del lobo», la película que estrena el próximo viernes y en la que se pone en la piel de un auténtico lobo solitario. Él tiene mucho de eso. «Yo también vivo en la montaña y voy haciendo mi camino solo; con mi manada, pero en solitario», asegura

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Este es un año de contrastes para Mario Casas. Después de engordar para encarnar al solitario Martinón en Bajo la piel del lobo, le tocó adelgazar 12 kilos para El fotógrafo de Mauthausen, pendiente de estreno. «Mi madre lo pasó fatal», asegura el actor, que confiesa que no le gustan los hoteles, tiene miedo a volar y adora darse un paseo en A Coruña por el que fue su barrio, los Mallos. A pesar del jaleo de su agenda, nos cede media hora y nos atiende sin prisa. Sigue siendo el de siempre.

-De Mario a Martinón, tu papel en «Bajo la piel lobo», hay un mundo. Él está solo en la vida.

-Sí, Martinón pasa la mayor parte de su vida solo, en la montaña. Es un personaje que en la biografía que preparamos con Samu, el director, pierde a los padres cuando es un niño y decide quedarse solo. Solo baja al pueblo una vez al año, en primavera, para comerciar las pieles que él caza durante ese año. Entonces no tiene ningún tipo de relación con el ser humano, solo con lo animal. Es un alimañero y un cazador.

-¿Tú podrías vivir así? ¿Tienes tu lado solitario?

-Sí, sí, lo tengo. Vivo fuera de Madrid en una parte de la montaña, de la sierra. Vivo solo, digamos, con mi guitarrita. Yo lo que necesito es espacio vital en ciudades como Madrid o Barcelona, que absorben bastante energía y todo va a toda velocidad. Tengo ese lado solitario, y así me educaron también un poco mis padres porque es lo que he vivido siempre, en las afueras, en la montaña. Y soy un poco así en el siglo XXI.

-¿Cuál es tu parte animal? ¿Cuándo la sacas?

-Yo diría que siempre, ¿no? Nosotros al final somos animales educados, pero siempre hay ese punto salvaje. Yo creo que al final la saco como cualquier ser humano, cuando tocan algo que es tuyo. Es así, al final el ser humano es salvaje también, es animal. Y esa es un poco la composición que hice también con Martinón: él no está educado, nosotros sí.

-La película dice que el hombre es un lobo para el hombre. ¿Lo ves así? ¿Te has encontrado con muchos lobos por el camino?

-La verdad es que no. Lo que me he encontrado por el camino es algún lobo solitario, que siempre son puros. Yo llevo un poco eso dentro en mi manera de vivir y en mi profesión, voy bastante a mi bola y haciendo un camino solo, con mi manada, que son mi gente, pero en solitario. Y cuando me he encontrado a un lobo así, siempre suelen ser nobles y puros.

-Te toca estrenar pelis duras este año, pasamos de la montaña al campo de concentración con «El fotógrafo de Mauthausen»...

-Sí, pero es mucho más duro el campo de concentración, porque al final en Bajo la piel del lobo tuve la suerte de estar en parajes naturales impresionantes, que están dentro de la península y, si no es por hacer una peli así, tal vez no los hubiese conocido nunca. Y el personaje puede parecer frío, y es frío, pero está muchísimo más preparado para sobrevivir. En El fotógrafo de Mauthausen no estaban preparados, los metían ahí sin nada, desnudos, y no les daban casi ni para comer. Es bastante más complejo, sobre todo, llevar una dieta para adelgazar, el frío que pasamos en Budapest durante tres semanas de rodaje también...

-Te quedaste con 12 kilos menos. ¿Cuántas lentejas te hizo tu madre para que recuperaras?

-Mi madre lo pasó fatal, la pobre, pero porque te cambia el carácter, no por otra cosa. Al final la comida afecta muchísimo. A la hora de engordar, porque te acarrea problemas que te puede acarrear, y a la hora de adelgazar igual. Pero lo de adelgazar te afecta sobre todo en lo psicológico. Estás mucho más crispado, tienes mucha mala leche.

-Doce años en el cine ya...

-Llevo más tiempo, pero sí de una manera profesional, digamos, o seguida, sí. Desde los 18 o 19.

-¿Te vas sintiendo veterano?

-¡Ja, ja! Bueno, si me pones a mi hermano al lado sí. La comparación dependiendo de con quién a veces sí. No sé si veterano, pero sí que pertenezco a una generación más adulta. Al final es la suerte que tengo y las oportunidades que me siguen dando, regalándome proyectos que para mí son importantes y hacen que vaya creciendo al final poco a poco como actor y como persona, que es lo importante.

 -Antes comentabas que eres de ir con tu manada, y la tuya es una familia muy unida. Óscar te admira a ti, tú admiras a Christian... Le dedicaste unas palabras en Instagram.

-Sí. Ahora mismo el que me toca más de cerca es Óscar, que está en Cuéntame y empieza a tener proyectos encima de la mesa siendo joven. Y creo que tiene muchísimo talento, confío mucho en él. Y Christian, mira que es más pequeño que yo, tiene veintipico años, pero es como el mayor. Él es más mayor que yo, tiene un carácter... por eso lo admiro tanto. Para la edad que tiene, tiene una madurez y un poso que admiro. Pero a todos, a mi hermana también. Es lo que tengo, ¿no? Y son al final con quienes voy de la mano en mi vida. Amigos al final, porque yo creo que nos pasa a todos y es la realidad, los puedes contar con dos dedos. Pero la familia es tu sangre y con la gente con que vas a convivir todo el resto de tu vida y van a estar siempre a tu lado. Los admiro mucho a todos y los quiero mucho.

-Supongo que Daniel es tu debilidad. ¿No te despertó el instinto paternal?

-No, de lo que me di cuenta es de lo complicado que es educar a un ser vivo, a un ser humano, ¿sabes? Despertarme el instinto tampoco, porque teniéndolo a él me despierta más que una relación como hermano, como tío. Pero no sé, al final es disfrutar de alguien así y de cómo los padres educan, que es el trabajo más complicado que existe. En el momento en el que me llamen a la puerta las ganas o me pique el gusanillo, espero hacerlo lo mejor posible y estando estable para poder dar lo mejor de mí y criar a alguien de la mejor manera.

 -Creo que llevas algo suyo siempre en la maleta.

-Sí. Es que Óscar es mucho así, de llevar sus amuletos, y no sé, me metió una vez en la mochila un gorrito de bebé de Daniel cuando era más pequeño y casi ni andaba, y ahí sigue todavía. Creo que me da como suerte o algo.

-¿Conseguiste dejar de fumar?

-Llevo un año y poco sin fumar.

-¿Y el miedo al avión? ¿Lo superaste?

-Bueno, fatal, fatal. Y fue a peor. Aún estos días estaba viajando, estaba con mi hermano Óscar y se reía de mí. Me decía: «¿Qué te pasa?». Es que no sé por qué, pero cada vez le tengo más fobia. No tengo vértigo, pero es como si allí arriba me sintiese desamparado.

-Pues justo en este número llevamos un reportaje de gente que superó sus fobias. Una de esas personas tenía la misma que tú y la superó.

-¿Y os lo ha contado? Yo antes de subir, pastillita para dormir.

-¿Cuándo podremos cambiar la butaca por el sofá? Hace mucho que no estás en televisión.

-Hay proyectos, están saliendo bastantes cosas de las plataformas digitales. Alguna cosa sí que hay, pero todavía no estoy seguro, por eso de momento me lo guardo hasta que esté cerrado.

 -Hablando de las plataformas, ¿estás enganchado a Netflix? ¿A qué series?

-A todo. Estos días estoy viendo una serie que se llama Manhunt: The Unabomber, que es de un terrorista que enviaba cartas bomba en los años 70, fue un hecho real, son seis o siete capítulos nada más, fue una serie cerrada y es la última que he visto. Pero de Netflix he visto casi todo. Así de las que más me han gustado últimamente es Dark y otra de HBO de terror. Yo cuando tengo tiempo libre lo que hago es eso, ver series, documentales... veo mucho, mucho.

 -Eres más de series que de fiestas.

-Hombre, pues en general sí. También me gusta de repente pasarlo bien como a todo el mundo, pero sí, sí. Como te digo, además, yo vivo a las afueras, así que...

 -Pero con tanto viaje ya tendrás tus manías en los hoteles, ¿no? Son tu segunda casa.

-¿Te digo la verdad? Soy muy poco de hoteles, eh. Cuando voy a trabajar fuera siempre pido alquilar un piso. Necesito tener mi espacio. El hotel está muy bien para una noche o dos. Pero así para pasar semanas o un mes, necesito que sea un piso y tener mi intimidad. Los hoteles son cómodos, pero intimidad no la tienes del todo.

-¿Y cuándo fue la última vez que te fuiste a dar una vuelta por los Mallos?

-Pues no hace mucho, este verano. Estuve de vacaciones con un amigo y mi hermano Óscar. Primero fuimos a Razo, por Coruña estuvimos paseando por Los Mallos y fuimos a una hamburguesería que hay allí. Lo que pasa es que no lo digo, ja, ja, ja. Uno va a disfrutar con los amigos y a desconectar, y no vas a publicarlo. Y más en un sitio como Coruña, que vas a descansar, a comer, a disfrutar del surf también...

 -¿Ahora mismo tu perra es tu chica y la mujer de tu vida tu hermana?

-Sí, sí. Mi hermana, lógicamente, sí es la mujer de mi vida, es con la mujer con la que yo me he criado, con la mujer que he ido de la mano. Y mi madre también, claro, pero mi madre es mi madre. Con mi hermana por edad, por afinidad y por todo lo que he vivido con ella desde niños, lo hemos pasado todo juntos. Y ella ahora es abogada y es mi agente. Claro que es la mujer de mi vida. Y mi perrita, pues sí, lleva poquito conmigo, un mes y poco.

 -También es una gran responsabilidad, ¿eh?

-Sí, sí lo es, aunque yo siempre he tenido animales. Pero uno así tan dependiente de mí como ella, tal vez no, ja, ja.

 -Conocer a alguien te resultará cada vez más complicado entre la fama y tanto viaje, ¿o no?

-No, no, no, para nada. Al final la vida es como una se la tome. El trabajo que tengo, a la gente que he conocido yo tengo una vida maravillosa, así que las cosas son como se las toma cada uno. Y ya no en lo personal, en el tema de pareja. Con los amigos pasa lo mismo. Yo voy con mis amigos y la gente te conoce y te para, pero es lo que hay, la gente te para por la calle porque quieren una foto, porque han visto una peli tuya. Así que yo creo que hay que verlo desde ese punto de vista, de que soy un afortunado. Y, aunque haya cosas que he tenido que dejar de hacer, no se me puede olvidar.

-Y supongo que cuando algo o alguien te interesa, lo mantienes independientemente de todo eso.

-Por supuesto que sí.

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