Fiesta mexicana en los Oscars para celebrar sus 90 años de historia

«La forma del agua» se impone con cuatro premios, incluidos los de mejor película y mejor director, en una gala en la que Frances McDormand logró resucitar el espíritu del movimiento #Metoo


Previsible, políticamente correcta y con apenas un par de momentos que se recordarán más allá del miércoles. Los Oscars quisieron celebrar sus 90 años sin sobresaltos. Y así, con un ritmo más rápido de lo habitual y sin apenas tiempo para que se luciese Jimmy Kimmel, la Academia fue otorgando los premios más preciados del cine entre críticas a la política migratoria de Trump y alusiones a los abusos sexuales en Hollywood. Ganaron, como estaba previsto, Guillermo del Toro, Gary Oldam, Allison Janney y Frances McDormand, que dio a una auténtica lección con su discurso. La protagonista de Tres anuncios en las afueras puso en pie a las mujeres nominadas en todas las categorías y pidió a los productores su inclusión y que se hable con ellas de los proyectos en los despachos, no en las fiestas. «Todas tenemos historias que contar y proyectos que necesitan financiación. Pero no nos habléis de eso en las fiestas de esta noche. Invitadnos a vuestras oficinas en un par de días o podéis venir a las nuestras, lo que prefiráis», aseguró la actriz mientras el auditorio la ovacionaba. Fue uno de los momentos de una ceremonia en la que La forma del agua consiguió imponerse en el tramo final con cuatro premios, entre ellos, mejor película y mejor director.

Por cuarta vez en cinco años, un director mexicano se subió al escenario del Dolby Theatre para recoger el óscar. «Soy un inmigrante, como muchos, muchos de ustedes, y en los últimos 25 años he vivido en un país que es de todos nosotros: tiene partes de aquí, de Europa, de todas partes, porque creo que lo más maravilloso que se puede hacer -y nuestra industria lo hace- es borrar las fronteras», dijo en uno de sus discursos. Del Toro no fue el culmen de una noche en la que en varias ocasiones se escuchó sobre el escenario «¡Viva México!». Coco, la cinta de Pixar inspirada en las celebraciones del Día de los Muertos, se llevó los premios a la mejor película de animación y a la mejor canción. «En el más allá no hay muros», le recordaba Eugenio Derbez a Donald Trump antes de que Natalia Lafourcade, Gael García Bernal y Miguel convirtiesen el escenario en una auténtica fiesta mexicana.  

Además, la chilena Una mujer fantástica, que cuenta la historia de una transexual aspirante a cantante de ópera que pierde a su pareja, se hizo con el premio a la mejor película de habla no inglesa, un óscar que muchos ya habían otorgado de antemano a la sueca The Square. Es la primera vez que una película chilena se hace con este garldón y su director no se lo acababa de creer. «Estoy en Júpiter. Sabía que la película estaba entre las favoritas, pero nunca te lo crees hasta que ocurre. Estoy feliz por todo el equipo», manifestó el realizador, satisfecho de que este logro servirá como altavoz para el mensaje del filme.

El año de la inclusión

Tras semanas de debate sobre lo que tenía preparado el movimiento #Metoo  para el evento más importante del año, todo quedó en unos pins, un par de discursos y los pantalones de Emma Stone, que se presentó en la alfombra roja con un traje de chaqueta. La Academia quería presumir de que se iniciaba una nueva era, con más sensibilidad hacia las minorías (entre las que sigue incluyendo a las mujeres) y Jimmy Kimmel abordó la cuestión ya en su monólogo inicial. «Gracias a Guillermo del Toro recordaremos siempre este año como el año en el que los hombres la cagaron tanto que las mujeres empezaron a salir con peces», señaló el humorista.

 Salma Hayek, Ashley Judd y Annabella Sciorra, tres actrices que fueron víctimas de acoso sexual por parte del denostado productor Harvey Weinstein, reivindicaron el movimiento desde el escenario de los Oscars y solicitaron mayor diversidad a Hollywood. «Es genial volver a veros a todos, ha pasado mucho tiempo», dijo Sciorra, desplazada de la industria por Weinstein tras rechazar sus propuestas indecentes. «Es un honor estar aquí esta noche. Este año muchos expresan su verdad y el viaje que queda por recorrer es largo, pero lentamente ha surgido un nuevo camino», agregó. «Los cambios que estamos viendo están dirigidos por nuevas voces poderosas, voces diferentes. Unirnos es un coro maravilloso para decir finalmente que el tiempo (de los abusos) se ha acabado», declaró. Por su parte, Hayek quiso rendir tributo a «los espíritus imparables que rompieron muros y percepciones contra su género, raza y etnicidad para contar su historias».Y Judd recalcó: «Queremos asegurarnos de que los próximos 90 años llegan con posibilidades ilimitadas de igualdad, diversidad e inclusión. Eso es lo que este año nos ha prometido».

Las tres intérpretes presentaron un montaje de imágenes de películas protagonizadas por minorías, mientras una serie de cineastas hablaban sobre los conflictos de género, diversidad y etnicidad que ha enfrentado la industria desde su nacimiento.«Estamos aquí y no nos vamos a ningún lado», dijo el director Lee Daniels, quien pronosticó que en los próximos años habrá muchas cintas más como Black Panther, protagonizada principalmente por actores negros. «Yo pensaba que tras el éxito de 'Thelma & Louise' las cosas iban a cambiar», manifestó Geena Davis, protagonista de aquel clásico. «No fue así, pero creo que ahora estamos en el camino adecuado», señaló.

Otro de los momentos más inesperados de la noche se vivió cuando el presentador se llevó a un puñado de estrellas a una sala de cine cercana para agradecer personalmente a los espectadores que sigan yendo al cine a ver sus películas. Irrumpieron en mitad de una película cargados con comida y convirtieron a uno de los espectadores en presentador de la gala. Junto a su monólogo inicial y la moto acuática que ofreció al ganador que estuviese menos tiempo sobre el escenario, fueron las grandes aportaciones de Jimmy Kimmel, que con su humor encaja perfectamente en la nueva era de Hollywood: consciente, pero no hiriente.

Tras La forma del agua completan el palmarés de la 90 edición de los Oscars Dunkerque, del británico Christopher Nolan, que se coló en segunda posición gracias a los premios técnicos: mejor sonido, el mejor montaje de sonido y al mejor montaje. Dos óscars lograron cintas como El instante más oscuro, Blade Runner 2049, Coco, Déjame salir y Tres anuncios en las afueras, que dejó su huella con los premios a la mejor actriz (Frances McDormand) y al mejor actor de reparto (Sam Rockwell). El óscar al mejor actor fue para el británico Gary Oldman por su interpretación de Churchill en El instante más oscuro y el de mejor actriz secundaria para Allisson Janney por Yo, Tonya.

La 90º edición de los Óscars también tuvo un hueco para el deporte. La Academia del cine quiso galardonar con una estatuilla a Icarus de Bryan Fogel y Dan Cogan como mejor documental. Icarus narra los entresijos empleados por Rusia para encubrir los controles antidopaje de sus deportistas y todos los mecanismos que estaba dispuesto a hacer para ganar medallas o corromper el deporte. El primer Óscar que se lleva Netflix llega de la mano de Bryan Fogel que cuenta con la ayuda de Gregory Rodchenkov, en aquel momento responsable del sistema antidopaje ruso. Durante el rodaje de Icarus la trama en torno a Rusia y el sistema antidopaje cambió el guion hasta el punto de que Ródchenkov tuvo que salir del país y reveló como los los servicios secretos rusos manipularon las pruebas anti-dopaje y encubrieron sus huellas durante los Juegos de Sochi. Esto fue lo que nos contó de primera mano el propio director del documental, Bryan Fogel:

Bryan Fogel: «Rusia acepta hacer lo que sea para ganar, en deporte o unas elecciones»

Paulo Alonso /E. G. Bastida
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En su película, Rodchenkov, testigo protegido huido del país, desgrana el sistema de dopaje

Primero quiso rodar su propio plan de dopaje para mejorar su rendimiento como ciclista. En el proceso, el cineasta norteamericano Bryan Fogel encontró la ayuda de Gregory Rodchenkov, entonces responsable del sistema antidopaje ruso. Meses de trabajo después, fue Rodchenkov quien contactó con Fogel para preparar su huida del país. La desaparición de dos de sus colegas en extrañas circunstancias le animó a volar a Estados Unidos, entregar todas las pruebas sobre el dopaje sistemático de estado en Rusia durante años y convertirse en testigo protegido. Fogel lo cuenta en Icarus, el prestigioso documental de Netflix estrenado el verano pasado, y ahora explica la vigencia de su trabajo en una entrevista con La Voz. La confesión de Lance Armstrong, la duda sobre cómo uno de los deportistas más vigilados del mundo podía haber burlado cientos de controles, le dio la idea.

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