«Lo que más me sorprendió al volver de la montaña fue la cara de tristeza de la gente en la ciudad»

J. C. Gea

CULTURA

José Díaz
José Díaz Wanda Films

José Díaz presentó ayer en Mieres «100 días de soledad», el documental sobre su experiencia de aislamiento y supervivencia en Redes, que hoy llega a Avilés y mañana a Gijón

15 mar 2018 . Actualizado a las 08:45 h.

Parque de Redes, Asturias, reserva de la Biosdera. Cien días de 2015: entre el 12 de septiembre, finales del verano, y 19 de diciembre, al borde del invierno, pasando por la bellísima otoñada de la montaña asturiana. Una cabaña a mil metros de altura. Unas cuantas gallinas, un gallo, un caballo, un pequeño huerto. El recuerdo de grandes apóstoles de la naturaleza como Thoreau, o de otros más recientes como Sylvain Tesson. Y nada de tecnología... salvo un arsenal de equipo óptico de primera para no dejar que nada escape de esos cien días a solas con la naturaleza y con todo lo que uno mismo lleva consigo. José Díaz, naturalista, montañero, decorador y asturiano, hizo acopio de todo ello -300 horas de filmación- para su primer documental: el esperado largometraje 100 Días de soledad producido por Wanda Films que se estrena en salas comerciales el día 16; pero antes, se encuentra embarcado en una gira de presentación que ayer recaló en Mieres, esta tarde lo hará en Avilés (Multicines Odeón, 20 horas), el viernes en Oviedo (Yelmo Los Prados, 18 horas) y en Gijón (Yelmo Ocimax, 21 horas) y el sábado, finalmente, en El Entrego (CIne Arte7 Nalón, 21 horas). En todas las sesiones, Díaz conversará sobre su película con los asistentes.

-Una película que se presenta como un documental, pero que me da la sensación de que es mucho más que eso: un un manifiesto personal. Una llamada de atención…

-Sí, lo es. Pero lo de «llamada de atención» me da un poco de reparo.

-¿Por qué?

-Porque la gente puede pensar que yo no soy quién para dar lecciones a nadie. Pero si es verdad que para mí esto encierra un mensaje, manifiesta lo que pienso que estamos haciendo mal en esta vida. Que es mucho.

-Esta semana toca presentar lo que ha rodado en una parte de Asturias a los propios asturianos...

-Sí, y aun así estoy más temeroso de lo que pueda pasar en Asturias que de lo que pueda pasar fuera. Ahora mismo venimos de Madrid y San Sebastián, donde fue todo apoteósico, la sala repleta, la gente encantadísima… pero Asturias me preocupa más.

-¿Y eso?

-Todos tenemos muy cerca la cordillera, y casi nadie la conoce. Creo que hay cierto desinterés y falta de conciencia sobre lo que tenemos cerca. Posiblemente lo valoren más fuera que nosotros mismos. San Sebastián tiene un paisaje, por ejemplo, muy parecido, pero en eso los vascos nos llevan distancia; son mucho más respetuosos con el medio ambiente, o por lo menos empiezan a serlo, y en eso coinciden prácticamente todos: en darle la importancia que tiene. En Asturias, me da la impresión de que somos un poco diferentes, de que lo dejamos un poquitín de lado.

-A menudo uno no ve lo que tiene delante de las narices todo el rato. Nos pasó también con otro documental rodado en Asturias, Cantábrico.

-Posiblemente sea eso. A lo mejor, viendo este documental, la gente descubre algo que tiene a veinte minutos de casa. Yo creo que quienes tenemos el tiempo y la suerte de subir a la montaña y hacer fotografía o vídeo, tenemos también casi la obligación de enseñar todo eso a quienes no que no pueden hacerlo.

]]

-Hay algo contradictorio en su experiencia. Por una parte, el aislamiento y la inmersión en la naturaleza; por otra, filmarla, mirarla una parte del tiempo a través de una tecnología sofisticada para luego contarlo. ¿Una experiencia algo descoyuntada?