«Peter Rabbit», temporada de conejos

La película es el proyecto más ambicioso que se ha producido sobre la obra de Beatrix Potter


Beatrix Potter fue una esforzada escritora e ilustradora de cuentos infantiles, seguidora de Esopo y especializada en humanizar animales. Hoy, la creadora inglesa está bastante olvidada, a pesar de que, hará unos diez años, Renée Zellweger la interpretó en un raro biopic. Sin embargo, muchos de los hallazgos de Disney se inspiraron en su mundo, especialmente algunas Sinfonías tontas y Blancanieves y los siete enanitos. Se han hecho unas cuantas series para televisión basadas en los cuentos de la singular artista, pero la película de Perico Conejo -personaje creado a comienzos del siglo XX- que nos llega ahora es lo más ambicioso de cuanto se lleva producido alrededor de los seres potterianos.

Vale, es una película para niños muy pequeños, pero, aunque las historias de Potter son simples, sin embargo van cargadas con moralejas de amor por la naturaleza y eso se conserva rigurosamente en el presente filme. También, este Peter Rabbit ha perdido parte del candor de la creación original y los guionistas y el director de la pieza son unos nerds habituados a contar historias de correctos jóvenes incorrectos -Derecho a roce, Rumores y mentiras o Guerra de cheerladers-, y es por eso que, en medio de la historia de los animales del bosque que quieren recuperar su huerta ocupada por los granjeros, se cuelan unos cuantos exabruptos deliciosos: el gallo neurótico se asombra de que vuelva a salir el sol, el cerdito aristocrático se revela bulímico y hasta hay un expreso reconocimiento de que la sociedad británica está construida sobre el nepotismo.

La interacción de la animación 3D con la imagen real es óptima y tiene su gracia ver a los dibus mezclándose con Sam Neill, camuflado de viejo destripaterrones con una barba blanca y un relleno barrigón; a Domhnall Gleeson hacer de nieto urbanita, dependiente de Harrods y alérgico a las zarzamoras; o también disfrutar del trasunto de Potter que encarna Rose Byrne, pintora de la naturaleza armada con encantadoras blusas vaporosas. Y los animalillos, tocados por el milagro del 3D, más que seguir la brillante estética acaramelada de las acuarelas de Beatrix, acusan una aviesa influencia de Doré que, a veces, hasta resulta inquietante.

«PETTER RABBIT»

R.U.-Australia- EE.UU., 2018.

Director: Will Gluck.

Intérpretes: Domhnall Gleeson, Rose Byrne, Sam Neill, Marianne Jean-Baptiste, Sam Haft, Sacha Horler, Gareth Davies.

Animación e imagen real.

89 minutos.

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