«El Cairo confidencial» se construye a partir del caso real del espeluznante asesinato de la cantante libanesa Suzanne Tamín en el 2008 en su apartamento de Dubái
06 abr 2018 . Actualizado a las 07:56 h.No hace mucho supimos una de esas curiosidades que se pierden en la Red, aunque lejos del universo fake: el pigmento Vantablack, creado por un laboratorio británico y que absorbe el 99,96 % de la luz. Negro, negro. Pues mira tú. Después de ver El Cairo confidencial, nada imaginativa referencia a la excelente L. A. Confidencial (Curtis Hanson, 1987) por parte de la distribución española -el original es The Nilo Hilton Incident-, a uno le viene a la cabeza esa pureza de color porque estamos quizá ante el mejor ejemplar de thriller, neo-noir o género negro, como se prefiera, estrenado el pasado año. Porque rezuma verdad y chapotea en una sociedad, la egipcia, aquejada en los últimos años -realmente viene de décadas- de males que son el cultivo adecuado para relucir a un detective como este Noredin, perfecto en la piel del actor sueco-libanés Fares Fares, bajo la dirección del productor, escritor, guionista y director sueco de origen egipcio Tarik Saleh. Ambos dan a la trama el necesario tono de verosimilitud cuando, por razones obvias, convirtieron a la marroquí Casablanca en el plató natural para recrear El Cairo en las semanas previas a la llamada Primavera Árabe.
A partir del caso real del espeluznante asesinato de la cantante libanesa Suzanne Tamín en el 2008 en su apartamento de Dubái, el guion de Saleh toma las esencias más puras del género desde la premisa de que todos están pringados en un ambiente sucio desde la raíz, en el que la corrupción se estratifica en varios niveles. Tampoco Noredin escapa a la contaminación. Es un policía corrupto que toma conciencia cuando se siente amenazado y es consciente de que el monstruo acabará engulléndolo salvo que tome una decisión. Hay en la película una clara voluntad realista que propone una inteligente disección de una sociedad estratificada en detrimento de los más débiles. Otro tanto con una factura y un cuadro, tan sobrio como elegante. En Sundance fue la mejor en lengua ajena y en la Seminci se llevó la Espiga de Oro. Puede que su estructura no sea original, pero se agradece su honestidad y su compromiso.