«Un sol interior»: la luminosidad de Juliette

CULTURA

La película se compone en torno a los sucesivos encuentros amoroso-sexuales de la protagonista con unos supuestos Romeos que dejan bastante que desear

10 abr 2018 . Actualizado a las 07:47 h.

Hay actores, no muchos, que con su sola presencia consiguen iluminar ese gran lienzo que es la pantalla cinematográfica y, por consiguiente, elevan con su mera presencia el filme que interpretan.

Este es el caso, sin duda alguna, de Juliette Binoche, estrella y musa del cine galo, pero, sobre todo, actriz con mayúsculas. Interpreta aquí, con todo su buen hacer y en estado de gracia, a una artista exitosa, divorciada, madre, en permanente estado de insatisfacción, que pronto descubrimos viene dado por su búsqueda infructuosa del amor verdadero.

Adaptación de la obra (un ensayo fragmentado) Fragmentos de un discurso amoroso, de Rolan Barthes, la película se compone en torno a los sucesivos encuentros amoroso-sexuales de la protagonista con unos supuestos Romeos que dejan bastante que desear. De decepción en decepción, navega a la deriva de sus emociones hasta culminar en un encuentro, significativo, grandioso (pese a su brevedad), con esa otra personalidad arrolladora que es Gérard Depardieu, aquí gurú del amor y de las relaciones.

Un sol interior es una atípica comedia romántica, el retrato de una mujer real, con todas sus contradicciones, sus sombras y -sobre todo- sus luces, con una sinceridad que no encontramos a menudo en el cine contemporáneo. Es una película de cuerpos, pero sobre todo de palabras, donde los primeros planos de los actores -así como sus emociones- desbordan la pantalla, y escenas como el baile con un desconocido la completan y elevan.

La Binoche brilla y lo hace bajo la batuta de Claire Denis, otra figura imprescindible del cine francés que se atreve a poner en imágenes la retórica de un discurso bello, complicado, y en muchas ocasiones absurdo o ridículo, que es de las relaciones amorosas.