El grupo de teatro Nómada, que se creó en Oviedo hace cinco años, inicia una nueva andadura en el llamado Teatro del Oprimido que invita a los espectadores a pasar a la acción dentro y fuera de la escena
15 abr 2018 . Actualizado a las 05:00 h.La escena se desarrolla en un taller de mecánica. El protagonista, uno de los empleados del taller, es inmigrante y negro. De la caja del taller falta dinero y las sospechas recaen injustamente sobre él. Como se trata de una pieza teatral, el público es consciente de la injusticia que se está cometiendo hasta el punto de que incluso el espectador pasa a ser actor para intentar cambiar el guión. Puede conseguirlo o no, pero el debate ya está abierto entre el público. Este es un ejemplo de las piezas teatrales del llamado Teatro del Oprimido, en su variante de Teatro Foro, que se pondrá en práctica en la Fábrica de Ideas de Oviedo el próximo fin de semana (días 21 y 22 de abril) a través de un curso de formación que organiza el grupo de teatro Nómada e imparte la compañía La Candela. Ambos grupos, el primero de Oviedo y el segundo de Valladolid, trabajan el teatro social, aquel en el que prima el mensaje como herramienta de transformación social por encima de la estética teatral.
«Aunque tenga una estética y un acabado bien definidos, el teatro social no pierde de vista en ningún momento lo que quiere contar. La crítica y la denuncia. Y ésa es la principal diferencia con el teatro convencional, en el que la estética es lo primordial aunque también tenga a veces en cuenta la denuncia social», explica Javi Vicario, miembro de teatro social Nómada, que se creó en Oviedo hace casi cinco años y que está integrado por diez personas procedentes de diferentes disciplinas educativas, sociales y artísticas que tienen en común su interés por mostrar el entorno social, a veces demasiado injusto, a través del teatro.
Ahora, aprovechando este curso de formación, quieren impulsar el Teatro del Oprimido y, en concreto el Teatro Foro, en sus futuras representaciones por Asturias. «El Teatro del Oprimido nace del dramaturgo Augusto Boal, que quiso democratizar el teatro hasta el punto de que los espectadores dejasen de ser sujetos pasivos para convertirse en lo que él llamaba espectatores», indica Vicario. El Teatro del Oprimido, de hecho, trata de crear conciencia crítica en los espectadores para que pasen a la acción de una u otra forma. «Nace para empoderar, para visibilizar y para realizar cambios en injusticias y opresiones que se puedan dar en la sociedad», resume Vicario, que explica que en su variante de Teatro Foro además, tras la pieza teatral en la que los espectadores están invitados a participar para cambiar la injusta realidad que se representa, se abre un debate para analizar el problema social planteado.
Resorte de cambio
«Es una excelente herramienta para trabajar con todas las edades, jóvenes, adultos y mayores. Lo que tienes que hacer primero es tratar un tema que sea de interés para el público que asista porque de esa manera estará conectado con lo que se va a plantear. Luego si encima ese público tiene la posibilidad de participar e incluso actuar sobre la escena, la repercusión es enorme puesto que, cuando termine la obra, los espectadores se irán hablando y debatiendo sobre un asunto que quizá ellos mismos padecen o sobre el que tenían una venda puesta porque, a veces, hay ciertas opresiones que podemos estar sufriendo sin ser conscientes de ello», dice Vicario.
El Teatro Foro actúa, en este sentido, como un «resorte de cambio» para generar conciencia social y política sobre injusticias cotidianas: «Crea conciencia en gente que a lo mejor no la tenía o moviliza a gente que sí la tenía y se crea un debate tan intenso que genera ganas de participar en movilizarse y seguir denunciando».
Además de esta nueva línea de trabajo, el grupo Nómada está preparando también nuevas piezas teatrales que se pondrán en escena en los próximos meses. Su nombre, por cierto, es una evidente alusión al nomadismo que caracteriza al teatro. «Vamos a ir donde se necesite porque el teatro tiene que estar en todos los lugares, en la calle, debajo de un herrero o donde sea. También tienes que moverte mucho para encontrar un lugar de ensayo y somos nómadas en muchos sentidos: en la logística, en la representación y en todo; en estar vivo y despierto, en moverte siempre», concluye Vicario.