«Juego de ladrones. Atraco perfecto»: Sin frescura, pero con maneras

CULTURA

La película de Gudegast no puede evitar una sensación «déjà vu,» y más concretamente la sombra de la memorable «Heat»

18 abr 2018 . Actualizado a las 08:04 h.

Seguro que el angelino Christian Gudegast (1970) vio la luz cuando, apenas graduado en la UCLA, disfrutó en la pantalla grande de la memorable Heat (Mann, 1995) y a saber si no asistió al rodaje en las calles de su ciudad. Previamente guionista de acción -aunque de breve carrera, la más reciente, Objetivo Londres (2016)-, casualmente protagonizada por Gerard Butler, al que eligió para tirar del reparto en su debut con Juego de ladrones. Atraco perfecto. De paso, brindó al actor uno de sus mejores registros en años, ese sheriff de Los Ángeles, que, junto a su muy hormonado equipo, deberá abortar un atraco millonario en la Reserva Federal. ¿Por qué falta frescura aunque tenga maneras? La película no puede evitar una sensación déjà vu, y más concretamente la sombra de aquel thriller, en particular la memorable secuencia del tiroteo urbano, aunque además el juego que se traen Butler y Schreider, intenta remontar también al de Pacino y De Niro.

Pero Gudegast ni tiene el callo ni las arrugas de Mann, con lo cual es labor imposible rastrear atisbo de originalidad en su guion, por lo que añoramos mayor profundidad en los personajes, demasiado esquematizados. En lo visual es otro cantar: ahí se muestra alumno aventajado en cuanto a confeccionar algunas secuencias de altura, sobre todo tiroteos y persecuciones, ingredientes consustanciales al neo-noir urbano, aunque proclives a la reiteración cada vez que Hollywood afronta el género. El hecho de que sus dos horas (muy) largas discurran como un tiro, confirma un cierto grado de pericia, aunque habría sido un acierto afinar más el metraje. Que nadie espere maravillas de los diálogos, como tampoco un chute de añoranza de los viejos tiempos o de pullas al mundo de la pasta, porque eso no toca. Ambos antagonistas dirigen a sendos grupos de marginados, unos del lado de la ley, otros en contra. Como forajidos de otro tiempo, que para eso uno es el sheriff… Que Gudegast trabaje ya en la secuela -no les fue mal en la taquilla local-, anima a considerar que corregirá defectos, sobre todo más descaro en el guion, que carácter ya apunta.