El LEV que le da vida a (toda) la Laboral

J. C. Gea GIJÓN

CULTURA

Un momento de la performance 'Intensional Particle' de Hiroaki Umeda
Un momento de la performance 'Intensional Particle' de Hiroaki Umeda

El festival activa todas las posibilidades y recursos de la Ciudad de la Cultura, donde este año se presentan ocho estrenos, tres de ellos producidos en residencia el LABoral

21 abr 2018 . Actualizado a las 10:28 h.

Luis Moya concibió la Universidad Laboral como una ciudad. La rehabilitación del monumental edificio medio siglo después mantuvo esa idea, al reinventarlo como Ciudad de la Cultura. Pero aun así, la mayor parte del año la Laboral es más bien el masivo contenedor de un conglomerado de instalaciones académicas, culturales y turísticas en el que cada una de las partes funciona con independencia y que, en todo caso, alberga zonas inactivas o cerradas. Los días del LEV Festival, que llegará el próximo fin de semana a su duodécima edición, son cada año el momento en el que la Laboral se aproxima más a una ciudad. Su programación -este año entre el 26 el 29 de abril- es seguramente el mejor ejemplo de cómo sacar todo el partido a los recursos de un complejo con escasísimos parangones en el mundo, si es que tiene alguno; no solo por el número de ciudadanos que circulan por las dependencias durante varios días durante el festival, sino también por el modo en el que la actividad da vida e interconecta las partes del todo: desde el trabajo de los artistas en las residencias que estos días enfilan su recta final en LABoral -los antiguos talleres de la Universidad- hasta la presentación de su resultado en excepcionales condiciones escénicas y con equipos técnicos solventes en el Teatro, el Paraninfo, la Iglesia o LABoral, el anexo Centro de Arte y Creación Industrial. Y lo que es mejor, con demanda: creadores que quieren venir a trabajar a Gijón ante un público que espera y llena las actividades de un festival consolidado como uno de los referentes de su género en Europa.

«A veces perdemos las perspectivas sobre el valor de lo que tenemos aquí mismo, y eso sucede con todo el complejo de la Laboral y el Centro de Arte», reflexiona Cristina de Silva, que alimenta en par de fuerzas junto con Nacho de la Vega el colectivo Datatrón, bajo cuyo impulso revive cada año el LEV. Ella tiene muy claro que «hay muy pocas ciudades que tengan todo lo que tenemos ahí, pero fuera de aquí sí que se sabe. Ha ido corriendo la voz en boca a oreja y hay muchos artistas que se ponen en contacto con nosotros para aprovechar las sinergias: las residencias, los recursos y los espacios escénicos con muy buenos profesionales para presentar sus trabajos. Por eso este año hay un montón de premiéres y muchas de ellas se han preparado en residencia en LABoral».

El duodécimo LEV mantiene y refuerza esta tendencia bajo la batuta del colectivo Datatrón -Cristina de Silva y Nacho de la Vega- en colaboración con la consejería de Cultura, la Fundación Municipal de Cultura y LABoral. Varios de los ingredientes más apetecibles del apretado menú de performances, instalaciones, directos audiovisuales y presentaciones se están cocinando en estos momentos en LABoral, como parte de residencias que o bien han desarrollado todo el trabajo en Gijón, o bien lo rematan a unos metros del mismo lugar donde serán servidos al público. Es el caso de Martin Messier & Yro, dos primeras figuras que ya han acudido en varias ocasiones al LEV y que este año lo hacen confabulados para el estreno de ASHES, una performance audiovisual en la que parten de un hecho azaroso -el incendio del taller donde preparaban el proyecto- para indagar en la estructura de la materia y los acontecimientos.