Lo digital toma cuerpo en el arranque de LEV 2018

J. C. Gea GIJÓN

CULTURA

La apertura del circuito de instalaciones pone en marcha la duodécima edición del Festival Internacional de Creación Audiovisual de Gijón que se desarrollará a lo largo de este fin de semana

27 abr 2018 . Actualizado a las 10:03 h.

Constelaciones, nebulosas y galaxias que cobran vida como registros de una sonda de exploración al espacio profundo proyectados en una gran pantalla semicircular. Coágulos digitales entre lo geométrico y lo orgánico que mutan sin cesar, se retuercen, se contraen o expanden con violencia o al ralentí, oscilando entre el caos y el cosmos. Microfilmaciones en directo de paisajes de una decena de milímetros cuadrados de superficie que parecen algo vivo -colonias de bacterias o flora microscópica- pero que son sin embargo cenizas, los restos carbonizados de un incendio. Y detrás de ello, o entre todo ello el sonido generado por medios digitales adquiriendo cuerpo en las imágenes y creando entre ellas un vínculo que las une y les da vida. El LEV 2018 ha empezado ya a desplegar el menú de imágenes, sonidos y sensaciones programadas para este fin de semana en la duodécima edición del Festival Internacional de Creación Audiovisual de Gijón con la apertura al públcio del circuito de instalaciones repartido entre LABoral y el Centro de Cultura Antiguo Instituto.

Las tres que ocupan distintos espacios del Centro de Arte y Creación Industrial comparten una misma tendencia de fondo: la de aproximar los recursos de lo digital -en principio abstractos, matemáticos y descarnados- a distintas formas de lo orgánico, lo material, la existencia tangible de las cosas y la calidez de las emociones. Puede quizá no parecerlo en un principio, pero tanto en Nébula, de Murcof y Jimmy Lakatos, como en Synspecies, de Elías Merino y Tadej Droijc y en ASHES, la performance que Mrtin Messier e Yro ofrecerán en directo el sábado, el lenguaje electrónico busca encarnadura.

La instalación 'Nébula', de Murcof y Jimmy Lakatos
La instalación 'Nébula', de Murcof y Jimmy Lakatos

En el caso de Nébula, el universo y los procesos de generación y transformación cosmológicos son la referencia hacia la que tiende la colaboración que el mexicano Murcof y el canadiense Lakatos han pulido en una residencia que da un paso más respecto al directo en que se basa su instalación en LABoral. En el origen de Nébula está la idea de plasmar su «amor por la luz y el sonido en combinacion» a partir del uso de un láser cuya luz concentrada e intensa incide en una semiesfera cubierta de fragmentos de cristal. La incidencia del láser sobre los ángulos reflectantes proyecta en una pantalla semicircular «paisajes visuales que no precisan interpretación, pero que tienen algo de ciencia-ficción» y evocan para Lakatos, «una especie de magia». Una magia que gana con la aportación de Fernando Corona, Murcof, a quien Lakatos reclutó para aportar sus composiciones al proyecto, que primero fue un directo en el festival canadiense Mutek y ahora se convierte en un lugar donde dejarse envolver en LABoral.

Elías Merino y Tadej Droijc se conocieron en la Universidad de Huddersfield (Inglaterra) y pronto descubrieron un sólido basamento de referencias estéticas compartidas. De ellas, y también de la tensión y el intercambio entre lo que no era tan compartido, ha surgido Synspecies, una trabajada fusión de música algorítmica, lenguajes audiovisuales y códigos de programación en 3D en los que se ha evitado toda «relación de jerarquía» entre imagen y sonido para mostrar imágenes «todo el tiempo en proceso de mutación», según explica Merino. Tres pantallas muestran lo que Drojic describe como «objetos audiovisuale» a través de los que Synspecias «explora territorios que no puedes definir o comprender del todo», pero que sugieren geologías, tejidos y órganos en permanente y a menudo violenta evolución.

Paula Fernández

La tercera de las instalaciones del circuito desciende hasta el centro de la ciudad. Children of Light, la alianza del noruego Christopher Gabriel y holandés Arnout Hulskamp, gira como un cuerpo sideral en el centro de la Sala 1 del Centro de Cultura Antiguo Instituto capturando la atención del espectador como la gravedad de un agujero negro. Solo que de Diapositive 1.2, la instalación que han traido hasta el LEV, la luz sí escapa. Un liviano círculo translúcido orlado de iluminación LED modulando sus emisiones de luz en mitad de un clima saturado de niebla es todo lo que el combo de creadores audiovisuales necesitan para materializar la luz y la sombra y meter al espectador en un ciclo cósmico de eclipses, amaneceres y anocheceres planetarios y colapsos visuales sobre el trasfondo de un denso fondo de sonidos.

Paula Fernández

Y mientras, como el mejor ejemplo aún en marcha de la simbiosis del LEV con LABoral, Messier & Yro remataban en sus naves el resultado de tres años de trabajo: ASHES, un ejercicio de microinteracción con pequeños fragmentos de materia que se convierte en una proyección a escala macro -muy macro- de cara al directo que el dúo ofrecerá mañana en la Laboral. Con algo de laboratorio y algo de liturgia chamánica en una cuidada puesta en escena, ambos han querido transmitir «sugerencias y emociones sobre las cosas perdidas» en un ambiente de cierta «tristeza y oscuridad». Esas cosas perdidas lo fueron literamente en el incendio que destruyó los materiales en los que trabajaban durante la primera fase del proyecto. Pero, lejos de tirar la toalla, ambos creadores decidieron convertir esas mismas cenizas en el centro de su trabajo. De ahí salió ASHES, la demostración de que de los rescoldos puede seguir brotando algo que sigue aún vivo. «Still life», apuntó la directora de LABoral, Karin Ohlenschläger a Messier. Las palabras que el inglés emplea para denominar un género pictórico: el bodegón.