«Si Ángel González no se merece ser hijo predilecto de Oviedo, no sé quién lo merece»

La profesora Araceli Iravedra, directora de la Cátedra dedicada al poeta ovetense, desgrana los contenidos del congreso organizado en el décimo aniversario de su muerte y revisa su vigencia

Araceli Iravedra, segunda por la derecha, durante la presentación del congreso dedicado a Ángel González
Araceli Iravedra, segunda por la derecha, durante la presentación del congreso dedicado a Ángel González

Hace diez años que murió Ángel González: una década, una cifra redonda para la doble conmemoración que entre el 23 y el 25 de mayo acogerá el congreso que, por una parte, reunirá en Oviedo a especialistas internacionales en la vida y la obra del poeta ovetense y por otra servirá como marco a la concesión del demorado título de Hijo Adoptivo de la ciudad al autor de Tratado de urbanismo. El vicerrector de extensión universitaria, Francisco Borge, el viceconsejero de Cultura del Principado de Asturias, Vicente Domínguez, y el concejal de Cultura de Oviedo, Roberto Sánchez Ramos presentaban ayer el programa de Materia de recuerdo y de nostalgia, encuentro que se desarrollará en dos líneas -la académica y la divulgativa-, organizado por la Cátedra Ángel González de la Universidad de Oviedo que dirige la profesora Araceli Iravedra.

-Diez años quizá no son muchos en la escala de la historia de la literatura, pero sí bastan para saber si la obra de un escritor sigue viva. ¿Es así en este caso?

-En la revista de estudios poéticos de la Cátedra, Prosemas, vamos siempre actualizando la bibliografía, y puedo constatar a partir de ahí que la obra de Ángel González sigue generando investigación a todos los niveles. No estamos hablando de un poeta local, ni estamos organizando un congreso conmemorativo de un poeta porque ha nacido en Oviedo y vivimos en Oviedo, sino que recordamos a un poeta que genera investigación e inquietudes académicas no solo entre los investigadores españoles sino también en Hispanoamérica, en Estados Unidos, en Francia, en Italia…. Lo demuestra el carácter internacional de este congreso, al que están invitados investigadores de universidades españolas, argentinas, estadounidenses, francesas o italianas.

-Lo cual significa que la obra de Ángel González sigue siendo un depósito que se deja leer, interpretar, actualizar...

-Es un tópico decirlo y puede sonar gratuito, pero todo apunta a que se está convirtiendo o se ha convertido ya en un clásico contemporáneo. Los clásicos lo son porque siempre están generando lecturas nuevas, poorque las permiten, y parece que no se agotan. Y eso es lo que está sucediendo con él, a la luz de los estudios que continúan apreciendo en torno a su obra, la crítica y sobre todo la poética. No hay que olvidar que, a raíz precisamente de su estancia como profesor en Alburquerque, tuvo que empezar a hacer por imperativo profesiona crítica literaria, y que ahí se reveló como un crítico muy lúcido. Sabíamos que tenía una capacidad autocrítica extraordinaroa porque sus poéticas lo habían ido demostrando, pero su obra crítica también dejan ver de manera muy evidente esa lucidez.

-¿Es una de las líneas de investigación que ocupará a los participantes?

-No, en realidad esa faceta se trató en el número extraordinario de Prosemas y en unas jornadas en 2015, así que no va a haber nada especialmente nuevo sobre eso. Curiosamente, mi ponencia sí va a tratar sobre las lecturas críticas que hizo Ángel González de los nuevos poetas de la experiencia, de los que le suceden a él y lo reivindican como maestro.

 -Academia, divulgación, ¿cómo se equilibran en el congreso?

-La orientación es fundamentalmente académica. El congreso se incardina dentro de la vertiente más académica de la Cátedra. Nosotros hemos trabajado siempre en una doble dirección paralela: la vía de la investigación y de la divulgación, cada una de ellas con sus propios ciclos e iniciativas. Y este congreso estaría dentro de la primera. Otra cosa es que propongamos un congreso excluyente; no es así: queremos dejarlo abierto al público de la ciudad. También hemos concebidos en particular dos sesiones más pensadas para disfrute de académicos e investigadores, pero también de público no especialista pero sí muy atento a la poesía de Ángel González. De hecho no hay matrícula en el congreso: no queremos espantar a nadie ni cerrar la puerta a nadie, aunque haya sesiones más duras de roer, no creemos que sean tampoco inasequibles. El público podría acercarse y disfrutar, o eso esperamos.

 -¿Cuál es la estructura y contenido del congreso?

-Hay cuatro conferencias plenarias. Abre Susana Rivera, que aparte de compañera del poeta es profesora de Literatura en la Universidad de Nuevo México. Cada sesión se abrirá con una plenaria, salvo el jueves por la tarde, en la que se integrará como acto del congreso la entrega de título de hijo predilecto a título póstumo por parte del Ayuntamiento de Oviedo. Aparte de esas conferencias plenarias, hemos estructurado el congreso en mesas temáticas. Cada una de ellas estará compuesta por tres investigadores que ofrecerán una ponencia de 20 minutos, que esperamos que generen debate entre los ponentes y con el público. Pero aparte de eso tenemos dos sesiones para un público más amplio y heterogéneo. Una de ellas será una mesa redonda memorialística, evocativa, no tanto del poeta como del hombre, en la que estarán tres escritores que lo conocieron, lo trataron y trabajaron sobre él: Miguel Munárriz, que también moderará, Juan Cruz y Carlos Pardo, autores de generaciones distintas. Pardo epilogó una edición reciente de Tratado de Urbanismo. Junto a esa memorialística, que cerrará la primera jornada, en la segunda se cerrará con una lectura poética a cargo de poetas-profesores, como decía Juan Ramón, que están en el congreso: profesores que son también poetas confesos. Cada uno leerá dos poemas de Ángel y dos suyos, y vinculará su obra con la de Ángel o hablarán sobre la importancia o trascendencia que tiene la obra de Ángel.

 -¿Cuáles son ahora mismo los frentes más interesantes en la investigación sobre Ángel González?

-Como sabes, hay bastante polémica sobre la gestación de Nada grave, sobre si era un poemario que Ángel González había dado por concluido o no, si es material de desecho… Se ha hablado muchísimo de esto. Pues bien, la conferencia de Susana Rivero, que parece que es quien mejor debería saber en qué punto estaba ese libro póstumo cuando Ángel murió, si estaba preparado para su publicación o si faltaban flecos. Es un tema que nos interesa especialmente porque siempre se ha generado muchísima polémica y nadie ha dado una última palabra, y ella tiene datos que casi nadie o nadie tiene. La conferencia inaugural versará sobre este asunto. En cuanto a las plenarias, por ejemplo, en la conferencia de clausura María Palleras va a manejar material inédito: la correspondencia que Ángel González mantuvo con Manuel Arce, el editor cántabro que le pubicó Procedimientos narrativos. Es una correspondencia en la que la ponente aprecia elementos que tienen que ver con el proceso de elaboración del libro, algo siempre interesante porque lo desconocemos. Otro frente por hacer, que hay que ir haciendo, es el de esa estela que deja o no en la poesía posterior. Hay dos ponencias, una de ellas sobre todo, se centra en aquel primer homenaje a Ángel González que preparó la revista Luna de Abajo, que fue un homenaje pionero cuando a Ángel se le dio el Premio Príncipe de Asturias pero no se había todavía empezado a publicar estudios críticos sistemáticos sobre su obra. También se hablará sobre otro homenaje paralelo, un año después, en 1986, en la revista Olvidos de Granada. Y otro profesor examinará la influencia de Ángel González en la poesía más reciente; no solo en la poesía de la experiencia, algo de lo que se ha hablado más, sino en la poesía última, en los poetas más jóvenes, que incluso están empezando a publicar ahora.

-Otro síntoma de la vitalidad de un autor son sus traducciones. ¿Las sigue teniendo la poesía de Ángel González?

-Sí. De hecho una de las ponencias, la de Gabriele Morelli, profesor emérito de la Universidad de Bérgamo, va a hablar de la recepción de la poesía de Ángel González en Italia. Él tradujo de hecho a Ángel en Italia. Tenemos presente también, aunque no va a hablar de su traducción, a la traductora de Otoño y otras luces al francés. Es un dato elocuente de que sigue generando interés, de que su estela sigue viva.

-¿Podría decirse que está entre los poetas más vivos de su generación, tanto para otros poetas como para los lectores?

-Junto con Jaime Gil de Biedma, claro está, y yo creo que también como Valente, aunque sean dos sectores enfrentados en poesía, no sé muy bien por qué. Junto con ellos y Claudio Rodríguez, son de los más vigentes. Las generaciones jóvenes lo encuentran muy cercano, y no te hablo ya de poetas, sino incluso de lectores, como mis alumnos. Les resulta mucho más asequible que otros poetas, como el propio Claudio Rodríguez.

-Finalmente, Ángel González hijo predilecto de Oviedo después de los diez años de su  muerte. ¿Han llegado, aunque con retraso, las instituciones a hacer justicia?

-Sí. Parece que esto fue una propuesta que se hizo hace ya unos cuantos años y que el PP, que gobernaba entonces, no la llevó a efecto, y finalmente ahora el equipo la propuso y hubo unanimidad. Es que Ángel González se lo merecía: si no se merece él ser hijo predilecto de Oviedo, no sé quién se lo puede merecer, pensando específicamente en el mundo de la cultura. Creo que los que no habían despertado están despertando ahora.

-Han consolidado su posición como depositarios del legado literario con el beneplácito de Susana Rivero.

-Sí. Yo creo que la Cátedra está liderando la investigación y la generación de conocimiento, primero, y después la divulgación y la transferencia de ese conocimiento a la sociedad. Hemos conseguido ese liderazgo. Del legado material, no disponemos.

-¿Y hay alguna esperanza de poder conseguirlo, de que de alguna manera Susana Rivero reconsidere su decisión de dejarlo fuera de Oviedo, fuera de España?

-Esperanza siempre existe. Eso depende de la voluntad de la heredera universal, que es Susana Rivera. Nosotros estamos siempre abiertos a recibir todo aquello que quiera legarnos, pero también te digo que no se lo hemos pedido nunca. Sin rechazar en absoluto el legado material. Hace unos días estuve en Alburquerque, Susana me llevó a su casa y estuve tocando cuadernos, borradores, reflexiones… Claro, eso te pone la piel de gallina. Pero, siendo importante, es menos importante que poder seguir trabajando libremente con el legado universal de Ángel. Sí que es verdad que hay cartas y documentos que estaría muy bien que estuviesen a disposición de los investigadores donde sea. Yo preferiría que fuese en la Universidad de Oviedo, pero si no es aquí, donde sea. Imagino que esa posibilidad siempre queda abierta, siempre hay esperanza, pero no se ha andado camino por esa vía.

Valora este artículo

1 votos
Comentarios

«Si Ángel González no se merece ser hijo predilecto de Oviedo, no sé quién lo merece»