«12 valientes»: Es acción, no relato histórico

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«12 valientes», de Nicolai Fuglsig,  es un correcto «hazañas bélicas» que renuncia a otras aspiraciones que no sea el «entertainment» puro y duro

21 may 2018 . Actualizado a las 08:07 h.

Quizá falle la venta del producto en origen. Los de márketing habrán creído atractivo un título como 12 valientes para consumo interno, que a fin de cuentas se trata de doce «de sus muchachos» en una misión militar a la sombra del 11-S, que además culminó bien. Pero fuera de Trumpilandia ya suena a fantasmada de otro tiempo y respetar el original del libro habría quedado más a tono. Aunque se basa parcialmente en la muy documentada no-ficción Horse Soldiers del periodista del New York Times Doug Stanton, el guion opta por reconvertirse a obra de género, pasando muy de puntillas sobre la cuestión política, con Bush Jr. y Rumsfeld, a la cabeza. En los días posteriores al derribo de las Torres, el Pentágono puso en marcha una operación encubierta para enviar a doce militares a echar una mano al señor de la guerra, Abdul Rashid Dostum -actual vicepresidente en Afganistán-, contra los talibanes. La misión fue un éxito rotundo y en la plaza en donde estuvo el World Trade Center una escultura ecuestre conmemora su gesta.

En el resultado pesa demasiado el productor Jerry Bruckheimer, cuya trayectoria -en el ajo desde mediados los 70 del pasado siglo- permite asegurar lo mucho que prima la acción sobre el desarrollo de los personajes. El danés Nicolai Fuglsig se limita a recrear un guion en clave de tralla y metralla, sin más, pero con un impecable acabado en cuanto a dirección de Arte, que la homologa como lo que es, buen cine bélico, rodado en Nuevo México -obviamente, en Afganistán sería imposible- con un realismo pasmoso. Poner a Chris Thor Hemsworth en la piel del capitán Mitch Nelson al frente de la operación no le resta credibilidad. Son interesantes las reflexiones de Dostum, afirmando que son guerreros a caballo y señores de la tierra, mientras los recién llegados son soldados y dueños del cielo, en referencia a su sofisticado armamento. En todo caso es un correcto hazañas bélicas que renuncia a otras aspiraciones que no sea el entertainment puro y duro. Sobre todo para vender muchas palomitas, chuches y refrescos.