Diálogo y justicia contra Trump, la posverdad y el poder del mercado

Sami Naïr, Adela Cortina y Emilio Ontiveros destacan el valor de las posiciones de Michael J. Sandel en el actual contexto político, social y economico, en particular en Estados Unidos

Michael Sandel
Michael Sandel

Oviedo

La candidatura de Michael J. Sandel ya había llegado al menos en dos ocasiones al tramo final de las deliberaciones del jurado del Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales. Pero el contexto siempre tiene su peso en el fallo de los jurados, y ningún año mejor que este, con el efecto Trump irradiando en plenitud desde la Casa Blanca, la desigualdad económica y social al alza como los conflictos a cualquier escala y la posverdad en todas partes para enviar un recado al mundo desde los salones del Hotel de la Reconquista. Con Sandel, naturalmente, como el más autorizado y mediático de los mensajeros. Y con su país, los Estados Unidos, como el principal destinatario.

No podía decirlo más claro Sami Naïr justo al término de la proclamación del fallo. «Los conflictos y la política conflictiva tienden a prevalecer en ese país, así que el jurado quiso lanzar un mensaje en especial para los amigos ciudadanos de los Estados Unidos: nuestra elección es la del debate y el diálogo, no la de fuerza y la vulgaridad intelectual y política que están imperando por ahí». Para el sociólogo, Sandel es un «gran intelectual, un hombre de la tradición de Rawls y su teoría de la justicia que hace hincapié sobre esa temática, la justicia para las democracias liberales y en particular para Estados Unidos, donde sabemos cuál es la situación de los inmigrantes y los expulsados».

Poner en su sitio al mercado

Como economista, Emilio Ontiveros, incidía en otro flanco de la aportación de Sandel: su empeño en poner límites a la dictadura de los mercados. Para Ontiveros, el pensamiento del premiado encierra valiosas «consecuencias morales para relativizar el peso del mercado como elemento analítico que extiende sus competencias a otros ámbitos de las ciencias sociales, de la vida social y política e incluso de la vida personal». Sandel «pone en su sitio al mercado como institución y como mecanismo de asignación y lo limita a la actividad económica».

Como filósofa, como especialista en ética y como firme partidaria de las corrientes dialógicas, la catedrática valenciana Adela Cortina se mostraba especialmente «feliz» por la designación de su colega de Minnesota. «En un momento en el que se está hablando de la postverdad y esas cuestiones en internet y las redes sociales», Cortina valora especialmente que se haya galardonado a «un filósofo que trata de encontrar la verdad a través del uso público de la razón» en el contexto de «sociedades pluralistas, entendiendo que hay distintas gentes que tienen distintas propuestas de vida feliz, pero también que tienen que encontrar unos elementos mínimos de justicia para construir su sociedad, y hacerlo a través de la verdad y el diálogo».

Sandel es, para Cortina, «un referente extraordinario» en ese sentido, pero también en otro, que considera «fundamental»: su poderío mediático, su capacidad para trasladar masivamente ese mensaje mucho más allá del límite «esotérico» de la academia.  «No solo es un filósofo de razo sino uno que tiene presencia en foros públicos a través de las redes sociales y la pantalla con cantidad de gente que le sigue; es fundamental tener una figura para llegar a todos los públicos y defeder la resolución de los conflictos por el diálogo y la deliberación, jamás por la fuerza», ha defendido la catedrática y pensadora valenciana.

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