El grupo asturiano liderado por Jorge Martínez lanza «Si no luchas te matas», el sencillo que adelanta su duodécimo álbum, que aparecera al final del verano
20 jun 2018 . Actualizado a las 06:54 h.Unos alumnos acogotados por un profesor de Historia que proyecta imágenes emblemáticas de la historia de las revoluciones modernas. Un personaje que cobra vida en ellas para lanzar soflamas inciendiarias (incendiarias de cóctel molotov) y sacudir las conciencias; el personaje que encarna Jorge Martínez, Jorge Ilegales, en el videoclip de Si no luchas te matas, la canción que desde esta semana sirve de adelanto de Rebelión, el duodécimo álbum de la banda asturiana. El rock abrasivo y puro de siempre, la actitud belicosa intacta y unas letras airadas que, ya desde este primer avance, justifican el sucinto título del disco: «Ser manso es peligroso/ si no luchas te matas/ veamos cómo tiemblan/ las páginas de la historia».
El título de la avanzadilla de Rebelión -relata Jorge Martínez- le inflamó los ánimos durante un paseo por el DF mexicano, cuando se topó la consigna en una manifestación que se cruzó en su camino. El subidón de aquel momento se transmitió a la canción cuyas primeros apuntes corrió a tomar en el hotel, y de ahí al resto del nuevo álbum. Esa energía subversiva se ha transmitido también al videoclip en el que el fundador de Ilegales, bajo dirección de Titi Muñoz, desfila gracias a las mañas del retoque digital por algunos de los cuadros y las fotografías más conocidos de las insurrecciones emancipatorias de la modernidad. El grueso se rodó en la Universidad Laboral con la participación de alumnos de la Escuela Superior de Arte Dramático y el actor y presentador Alberto Rodríguez.
La escucha de la canción y el visionado del vídeo dejan claro que a Ilegales los años no les rebajan furia, sino todo lo contrario. Habrá que esperar a septiembre para comprobar hasta qué punto después de esta encendida lección de historia y estribillos de combate: «No queremos morir/ por la patria o el rey/ ni por dioses, ni diosas/ de alquiler/ La inocencia de ayer, ya no puedo volver/ no hay doctrina, que oculte al mercader».