La cinta de Gustavo Hernández está bien rodada y tiene un interesante punto de partida, pero no funciona en su resolución narrativa y en la gradación de su intensidad emocional
30 jun 2018 . Actualizado a las 09:26 h.Sin duda que Gustavo Hernández rueda bien, como es interesante el punto de partida argumental de No dormirás, sobre la base de la privación de sueño como alteración física y anímica del individuo, con resultados ciertamente inquietantes. Fue (es) una técnica de tortura y al parecer se usó para estudiar la conducta humana, toda vez que el cerebro humano ha de reaccionar a ese estado. Hasta ahí todo bien, pero plantear un filme de terror sobre esa base tiene sus riesgos más allá de lograr un aceptable nivel de verosimilitud e incluso de conseguir una atmósfera acorde al género, dos variables que Hernández salva con notable. En donde no funciona es en su resolución narrativa y en la gradación de su intensidad emocional. Se viene arriba en los primeros minutos para descender por los caminos del tópico y de lo previsible en cuanto a situaciones que quieren ser de miedo y se quedan en sobresaltos forzados. Como el personaje de la directora del grupo teatral, esa Alma que viste Belén Rueda y que ya da mal rollo desde su aparición en pantalla.
Un grupo experimental regresa a un antiguo psiquiátrico en donde un par de décadas atrás los internos habían montado una obra que permanecía en la memoria y que jugaba con el sueño como desencadenante emocional. En el fondo, buscaban revivir aquellas primeras sensaciones y es ahí cuando la película inicia su viaje más arriesgado, y del que no sale indemne. Una joven actriz, con una seria situación personal a causa de la enfermedad de su padre, se anota al grupo y acepta someterse a la presión del sueño. Todos sabemos lo descompuestos que quedamos si no pegamos ojo, pero el filme se encarga de llevarnos por sendas que no identificamos, no sentimos propias, dando paso a la truculencia que se desmadra con el desenlace. El recurso al inframundo y su consiguiente correspondencia en varios misteriosos personajes que huelen a azufre desde el minuto uno tampoco ayuda a un resultado convincente. El género está siendo tan vapuleado en los últimos años que el listón está cada vez más alto. De ahí que esta tampoco llegue.