María Dueñas: «Yo no soy escritora las 24 horas del día»

La escritora superventas de «El tiempo entre costuras», que vendió más de tres millones de ejemplares y fue traducida a más de treinta idiomas, regresa con su cuarta novela: «Las hijas del capitán», la historia de tres jóvenes españolas en el Nueva York de los años treinta


Once de la mañana. Luce el sol y hace un bonito día de primavera en Madrid. María Dueñas (Puertollano, 1954) nos recibe en exclusiva en su casa para charlar sobre Las hijas del capitán, su rotundo éxito literario y conocer un poco más a la mujer que hay detrás de la escritora superventas. Cercana y muy de tú a tú nos recibe ella misma. Casa antigua, de altos techos, suelos de madera, grandes ventanales y decoración minimalista. María Dueñas luce camisa color camel, pantalón negro y zapato plano. Destila serenidad y calma, aunque su agenda es un no parar de viajes, de eventos literarios y citas con los medios. Y nunca pierde la sonrisa. La profesora reconvertida en escritora de éxito sigue con los pies en el suelo, porque confiesa: «Lo que de verdad importa es ser coherente conmigo misma, sentirme a gusto, que no me atormenten las frustraciones y disfrutar de lo que tengo con los míos». Con vistas a una castiza plaza madrileña y disfrutando de un buen café, charlamos con la escritora del momento sobre su nueva novela.

-¿Satisfecha con la acogida que está teniendo «Las hijas del capitán»?

-Muy contenta y agradecida. Desde que se lanzó la novela, todas las percepciones están siendo muy positivas y eso es fantástico. Hasta que llega a las manos de los lectores, nunca sabes si va a gustar o no.

-En esta novela, tus mujeres vuelven al primer plano. Pues Victoria, Mona y Luz son las protagonistas absolutas de tu historia. Tres hermanas españolas sobreviviendo en el Nueva York de los años treinta.

-Sí. Desde el principio, tuve claro que las protagonistas serían mujeres que se ven arrastradas por un hombre, su padre, a otro país, lejos de casa y de lo conocido enfrentándose a todo tipo de dificultades y avatares.

-Y no se lo haces pasar bien precisamente.

-Bueno, la vida es eso. Además, cuando la vida te agita y te empuja, surgen reacciones inesperadas. Cuando nos sucede algo que nos conmociona, provoca que saquemos algo que llevamos dentro y desconocíamos y eso es lo que les sucede a estas tres mujeres.

-¿Cuánto de María Dueñas encontramos en tus protagonistas?

-Son personajes de ficción. Puede que se me escape alguna chispa de cosas que me gustan o interesan, pero no están inspiradas en mí. Aunque las quiero a las tres, con la que más me identifico es con Mona, porque es proactiva, es la más emprendedora, la menos conformista. Es una mujer contemporánea.

-¿Por qué Nueva York?

-Quería escribir sobre mujeres emigrantes y tras valorar varios escenarios, me decidí por Nueva York. Quería dejar vivo el legado que dejaron allí los españoles. Por otro lado, esta ciudad es fascinante, magnética y vibrante. Además, cuando escribo, intento crear atmósferas y escenarios que enamoren y yo también quiero disfrutar de esos mundos.

-¿Has notado el peso del éxito de tus anteriores novelas a la hora de ponerte a elaborar esta nueva historia?

-Intento que no. Cada proyecto es una aventura distinta y procuro no contaminarme. Me hago como una estructura compacta y me centro en la historia presente. Es evidente que no puedo olvidarme de mis anteriores libros, porque cada uno es único y especial.

-Ya nadie duda de que tus historias te atrapan desde la primera página. ¿Qué ingredientes no pueden faltar en tus libros? ¿Cómo dirías que es tu estilo?

-Mis historias son ágiles, humanas y envolventes. ¿Ingredientes? No hago un recuento de si tiene que tener amor, intriga o aventura. Asumo la escritura como escritora y como lectora y voy creando esos universos con lo que a mí me gusta y me atrapa cuando leo una novela.

-Escribir para ti es ¿una pasión o un oficio?

-Es un oficio. Podría vivir sin escribir. Me apasiona navegar en busca de historias, desarrollar personajes, explorar otros universos, revisar fotografías antiguas y recorrer ciudades para documentarme, pero sentarse a escribir un día y otro y otro y lograr que tu historia enganche y tus personajes enamoren, cuesta mucho.

-Entre un libro y otro suele haber tres años de preparación. ¿Cómo te planificas y te organizas este tiempo?

-Los seis o siete meses siguientes a la publicación son de promoción. Después, dedico un año en investigar el escenario, crear personajes y tramas y durante los últimos diez meses me siento a escribir y corregir.

-¿Cómo escribes?

-Soy muy disciplinada y muy organizada. No soy nada perezosa. Me levanto temprano y doy una larga caminata para refrescar la mente. Ya en casa, suelo sentarme a escribir sobre las nueve hasta la hora de comer. Después, descanso un rato, leo algo que me distraiga y retomo el trabajo hasta las siete aproximadamente. Y no soy nada ritualista. Escribo en silencio y en mi estudio.

-Y, ¿escribes para ti o para los demás?

-Escribo para los demás. Siempre he sido muy imaginativa y voy tejiendo historias en la cabeza que poco a poco van tomando forma. Mi objetivo es que mis tramas, personajes y escenarios atrapen a los lectores.

-¿Soñabas con convertirte en una escritora de éxito como lo eres hoy?

-No, para nada. Nunca jamás he soñado con ser escritora. Siempre he sido una buena lectora y me han entusiasmado los libros, pero mi objetivo no era ese. Es cierto que me apetecía hacer un paréntesis en mi carrera como profesora de Universidad, pero jamás pensé que la vida me iba a deparar esta agradable sorpresa. De todas formas, yo no soy escritora las veinticuatro horas del día, tengo otras parcelas y otras inquietudes vitales.

-Y, cuando echas la vista atrás y repasas cómo ha cambiado tu vida en los últimos diez años. ¿Qué reflexión haces?

-Lo primero que todo eso ya está asumido y asimilado. La gran acogida por parte de los lectores de El tiempo entre costuras fue una gran alegría y me dio mucha satisfacción personal. Pero yo llevaba una vida plena antes de todo esto. Soy profesora de Filología Inglesa en la Universidad de Murcia y me encantaba mi trabajo y disfrutaba de mi familia. Es decir, no soy otra persona por haberme convertido en una escritora popular ni me sentiría frustrada de no haber tenido éxito con mis novelas. Lo mejor de esta aventura es que gusten mis historias, que ayuden a los lectores en momentos difíciles y les hagan pasar un buen rato. Eso es lo más reconfortante.

-Tus cifras de ventas son apabullantes: cinco millones de ejemplares vendidos y cuatro libros en el mercado con el respaldo de crítica y público. ¿Dónde reside el éxito de María Dueñas?

-La verdad es que no lo sé. Detrás de cada novela hay un gran esfuerzo, un trabajo meticuloso y mucha ilusión. No sé si esa es la fórmula mágica.

-¿Quién es la persona que primero lee tus libros?

-Mis editoras. Y a mi marido le suelo pasar algunos capítulos. El tiempo entre costuras sí se lo enseñé a otras personas, pero ya no lo hago. Ahora, prefiero que me aconsejen profesionales.

-Cuéntanos, ¿cómo es el encuentro con los lectores?

-Magnífico. Es muy enriquecedor y siempre muy reconfortante, porque te das cuenta de los significados tan diferentes que pueden tener tu historia o tus personajes. Cada lector lo vive desde su experiencia personal y eso es maravilloso. Ahí es cuando pienso que merece la pena pasar tantas horas escribiendo, encerrada y sola, frente al ordenador.

-¿Cómo sueles dedicar tus libros?

-Pongo el nombre al que va dedicado y además añado con cariño y mi firma.

-Te encuentras en plena promoción de la novela y no paras de conceder entrevistas. Pero después, desapareces durante un largo tiempo. ¿Cómo es tu vida cotidiana cuando te perdemos la pista?

-Recupero mi vida y mis días son muy sencillos y normales. Estoy con mi familia y mis amigos, dedico tiempo para leer y suelo también hacer algún viaje por placer.

-Por cierto, ¿tu marido y tus hijos han leído tu última novela?

-Mis hijos están en ello. Como los jóvenes de su época, tienen tantas distracciones, que sentarse a leer un libro, les resulta complicado. Pero mi marido sí la ha leído y le ha gustado mucho.

-Vives a caballo entre Madrid y Cartagena. ¿Cómo te organizas para escribir?

-Pues me resulta muy cómodo, porque son dos parcelas muy diferentes. En Madrid, están mis hijos y mi familia y aquí hago vida social. Y en Cartagena es donde me encierro a escribir, es mi ciudad de trabajo. Lo compagino perfectamente.

-¿Cuáles son esas pequeñas cosas de la vida con las que disfrutas?

-Televisión poca y ahora estoy en dique seco con las series. He visto los capítulos de La catedral del mar y me gustó. Pero no estoy enganchada a ninguna. Estos días, me he puesto a M.ª Dolores Pradera, porque le gustaba mucho a mi madre y a mi abuela, y de vez en cuando me escapo al cine.

-¿Y qué libros encontramos en tu mesilla?

-Tengo siete empezados. Acabo de terminar La maldición de la casa grande de Juan Ramón Lucas, porque estaré con él en la presentación y me ha gustado mucho. Es hondo, lírico y bonito.

-Por cierto, ¿relees tus novelas?

-Cada vez menos. Las anteriores, algo, estas últimas, casi nada. No sé si cuando sea viejecita, me dará por abrir alguna novela mía.

-¿Y qué historias te atrapaban de niña?

-Devoraba los libros de Enid Blyton.

-Cuéntanos, un recuerdo inolvidable de los veranos de tu niñez.

-Los viajes a Málaga con toda mi familia en un Renault 12.

-¿Qué dirías que es lo más importante de la vida? ¿Lo que de verdad importa?

-Ser coherente conmigo misma, sentirme a gusto, que no me atormenten las frustraciones ni los remordimientos y disfrutar de lo que tengo con los míos.

-¿Cuál es el adjetivo que mejor define a María Dueñas?

-¡Uy! ¡Qué difícil! No lo sé. Esa tarea la dejo para los demás.

-¿Cómo te imaginas dentro de veinte años?

-Con 75 años ya no escribiré. Si tengo buena salud, espero poder disfrutar de una vida lo más rica posible rodeada de los míos y despojada de obligaciones.

-¿Qué planes tienes para hoy?

-Hoy, tengo prensa a la que atender. Después, voy a comer con mi hija, que me apetece mucho y ya por la tarde, me toca seguir trabajando aquí en el despacho. Tengo un montón de emails por responder.

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