«Este disco nos ha dado argumentos para creer que queda Vetusta para rato»

Claudia Granda REDACCION

CULTURA

Vetusta Morla
Vetusta Morla Jerónimo Álvarez

La formación de Tres Cantos presentará su nuevo disco «Mismo Sitio Distinto Lugar» el próximo 28 de julio en la primera edición del Gijón Life Festival

25 jul 2018 . Actualizado a las 10:50 h.

Cuando te sientes al borde del abismo, cuando ya no sabes qué más se puede esperar de ti, de pronto, te lanzas al vacío. Te arriesgas. Y a veces sale bien. Esa es la carta que Vetusta Morla decidió jugar tras despedirse de su tercer disco, La Deriva, para investigar los límites del sonido y la sátira consiguiendo sorprender, una vez más, con un nuevo regalo: Mismo Sitio Distinto Lugar. Juanma Latorre, guitarrista y letrista del sexteto madrileño, explica cómo este cuarto álbum se sumerge en una época de cambio absoluto que les ha hecho creer en que aún queda mucho futuro por delante.

- Vuestro cuarto disco se titula Mismo Sitio Distinto Lugar. La pregunta es obligada: ¿Consideráis que os encontráis en otro lugar? De ser así, ¿ese lugar es mejor, os sentís más cómodos en él?

- Yo creo que sí que estamos en otro lugar, aun siendo los mismos. Creo que este es un proceso por el que pasan todas las personas a lo largo de su vida y que sucede todos los días. Van cambiando cosas a nuestro alrededor y nos vamos adaptando. Tenemos una esencia o carácter que permanece y otras cosas que se van adaptando a todas las trasformaciones que ocurren. Tan importante es mantener la esencia de uno como mantenerse alerta al cambio y la transformación y surfear esa ola,  porque esa ola ocurre igualmente y si nos comportamos como palos que no se mueven, que no van con esa ola, al final las olas del paso del tiempo y de la transformación nos irán desgastando. Con este álbum y este título queríamos contar como ésta ha sido nuestra forma musical de afrontar este proceso de cambio. De tal manera que cuando llegas a este otro lugar, no es mejor ni peor que en el que estabas pero sí más honesto. En ese sentido sí que es mejor porque, si hubiésemos permanecido como siempre, llega un punto en el que no estás siendo honesto contigo mismo, confundes quién eres en realidad con las cosas que son accesorias, que pueden cambiar y no siempre es fácil discernirlas. Así que sí, estamos en otro lugar y sí es mejor en el sentido de que permanecer siempre en el mismo sitio no es positivo, pero no mejor en términos absolutos.

- Hablando de transformación y cambio, ¿en qué se diferencia el Vetusta Morla de 13 horas con Lucy al grupo de este último disco?

- Wow, en muchas cosas. Hemos aprendido muchísimo y yo creo que menos nuestra figura y nuestra línea todo lo demás ha mejorado desde entonces (risas). Como te decía hemos aprendido muchas cosas, hemos pasado por muchas fases. Quizá lo que más distingue esa fase anterior que empezó con 13 horas con Lucy a donde estamos ahora es que hemos cambiado un poco la estructura de Vetusta Morla como grupo creativo, o estamos en proceso, porque no se cambia de la noche a la mañana. Nosotros siempre hemos sido una banda tradicional en el sentido de que cada uno tocaba lo que sabía tocar y de esa interacción surgían las canciones. Ahora estamos tratando de pensar de una manera más amplia, no tanto como una banda al uso sino como un colectivo más amplio en el que cada uno puede jugar diferentes papeles según la canción y el momento. Cada uno de nosotros puede atreverse a tocar instrumentos que no dominamos o en un momento determinado no hace falta que toque. Quedarse callado es también una manera de contribuir a una canción. Dentro de ese colectivo también nos gusta pensar que hay otra gente: Realizadores, ilustradores, diseñadores gráficos, técnicos, mezcladores. Hemos ampliado el concepto de lo que es la banda, lo que probablemente ha sido el cambio más radical que hemos vivido desde esa primera maqueta hasta ahora.

- Durante ese proceso creativo en el que participáis todos y cada uno de vosotros, ¿cómo lleváis a cabo la composición de las canciones? ¿Primero la letra y después la música, al revés, o es un proceso que va unido?

- Lo más bonito para mí es cuando van unidos. En este álbum, además, han ido bastante más unidos que en anteriores ocasiones. Es más bonito porque se establecen interacciones más profundas entre el texto y la música cuando surgen a la vez que cuando surgen por separado. Pero claro, esto no siempre sale tan bien porque, a mí por lo menos y creo que a Guille, que es el otro letrista principal de la banda, le ocurre igual, nos resulta más sencillo componer música que escribir textos. Entonces suele surgir primero la música y luego se le pone un texto que tratamos de adaptar de la mejor manera posible. Aunque lo más bonitos es cuando surge una interacción. Por ponerte un ejemplo, en Punto sin Retorno la letra dice «ven vendaval y barre mis papeles» y mientras se produce la música hay una especie de in crescendo con un timbal de orquesta y un sintetizador que lo barre todo imitando ese vendaval. Ese tipo de cosas abren puertas diferentes a la interacción entre el texto y la música, aunque no siempre son posibles porque es difícil que salga a la vez.

- A lo largo de todo vuestro recorrido, ¿han sido muchas las canciones que se han quedado fuera de los disco?

- Han sido muchas, pero probablemente menos que en otras bandas. En este álbum es la primera vez que se quedan fuera canciones que estaban totalmente hechas, con su letra, sus arreglos y su demo. Podría decirse que hemos descartado pocas canciones, pero ha sido tremendamente doloroso porque estaban terminadas y eso es lo raro. Antes de Mismo Sitio Distinto Lugar habíamos hecho una contabilización de unas 33-34 canciones que se han quedado fuera y ahora estarán en torno a las 45.

«Tener un buen sentido de la ironía es una de las maneras más certeras de llegar a la descripción de la realidad»

- Vuestro nuevo disco contiene la esencia de Vetusta Morla, pero también tiene un punto más descarado. Palmeras en la Mancha, por ejemplo, sorprendió a muchos. ¿Ha supuesto este disco una salida de vuestra zona de confort?

- Sí, totalmente. Hemos explorado nuevos territorios, casi como los exploradores de las películas o cómics con el machete en la selva a retirar la maleza y abrir caminos nuevos para nosotros. Uno de esos territorios diferentes que hemos explorado es la ironía. Ya habíamos hecho una pequeña incursión en temas como Tour de Francia o Puntos suspensivos, que también tenía un puntito así de ironía pero no tan descarado y tan ácido como es el caso de Palmeras en la Mancha y Te lo digo a ti. Es uno de los sitios a los que hemos tratado de ir, en ocasiones con más éxito que en otras  pero siempre volviendo con mucho aprendizaje, porque yo creo que saber hacer bien sátira, tener un buen sentido de la ironía es una de las maneras más certeras de llegar a la descripción de la realidad. Me gusta mucho que hayamos entrado en ese terreno y ojalá que haya más.

- En todo grupo suele haber un líder, en vuestro caso sois los seis y eso os ha funcionado. ¿Cómo se consigue que todos tengan el mismo dentro de la formación y desde fuera se os valore del mismo modo?

- Hemos encontrado un buen equilibrio que yo creo que obedece básicamente a que cada uno tiene una parcela en la que se siente líder. Esto no ha pasado de la noche a la mañana, nos ha costado muchos años y el engranaje ha ido acomodándose poco a poco. Sí que está claro que en el escenario Pucho es el líder indiscutible, ¿no?, pero cuando se trata de componer somos otros dos los que llevamos la iniciativa, y cuando se trata, por ejemplo, de investigar el sonido pues Jorge tiene mucha iniciativa. Es decir, cada uno de nosotros se siente útil y afronta el proyecto desde un punto de vista. Lo que pasa con Vetusta es que todos somos muy conscientes, en ese sentido no tenemos nada de ego y sabemos que somos grandes por la unión de nosotros seis. No por lo que hace cada uno de nosotros individualmente sino por lo que hacemos cuando estamos juntos.

- Hablando de liderazgo, ¿de qué manera seleccionáis las canciones que forman parte del «setlist» para la gira? Después de 4 discos supongo que será complicado. ¿Os fijáis en la respuesta del público o es una cuestión más personal?

- Hasta esta gira esto había sido un drama porque era una cuestión más personal,  de cómo cada uno sentía cada una de las canciones. Pero en esta ocasión ha sido más fácil hacerlo porque hemos encontrado un criterio a la hora de elegir las canciones. Hemos decidido que queríamos presentar Mismo Sitio Distinto Lugar y queríamos introducir al público en el universo de este disco, en esta historia de transformación que cuenta. De tal manera que de ahí ya sabíamos que íbamos a tocar las 10 canciones del álbum. Eso ya nos da una narrativa, nos permite tener pistas de qué canciones combinan mejor o peor. A lo mejor el año que viene en una segunda ronda el planteamiento de lo que queremos contar es distinto pero, en este caso, como lo que queremos es presentar el álbum y sumergir la público en todos esos sentimientos que producen el cambio, la incertidumbre, la esperanza, el temor, la confrontación, la confianza en la magia y en el futuro, queremos contarlo con canciones de otros discos y con un componente visual muy importante. Que las canciones puedan acompañarse visualmente, que su sonido este más acorde a Mismo Sitio Distinto Lugar o que las transformemos para ello y que las letras vayan contando cosas que nos vayan metiendo en todas esas emociones. Así que la verdad fue sorprendentemente fácil porque normalmente era una guerra. En este caso gracias a Dios no ha sido así (risas).

- Hay cantantes y compositores que en momentos determinados de su vida deciden dejar que tocar alguna de sus canciones, ya sea porque no las sientan igual o tal vez las sientan demasiado. No sé si tal vez os ha ocurrido a vosotros algo similar.

- Sí, si nos ha ocurrido. Lo que pasa que para nosotros es más complicado dar por muerta una canción que a un solista. Las canciones nacen más rápido pero también pueden morir más rápido. En nuestro caso algunos puede sentirlo y otros no y se lucha mucho por las canciones. Por eso las transformamos mucho, las volvemos a tocar de una manera diferente, pero eso hablamos de repente de las letras y de qué contexto pueden tener con el nuevo disco. Así es mucho más difícil dar una canción por muerta porque siempre la estamos renovando.

«Si la misma canción la siguiéramos tocando de la misma forma en que la grabamos se nos moriría en los brazos»

- De hecho, tal y como dice, en anteriores giras hemos visto como transformabais canciones como Copenhage o  Al Respirar. ¿Es necesaria esta renovación?

- Siempre, siempre es necesario estar renovándose. Volvemos al principio de la conversación, hay que saber distinguir la esencia de algo de lo que puede cambiar. Y la única manera cierta de que la esencia siga siendo la misma es cambiar siempre todo lo que es accesorio. Y eso es lo que tratamos de hacer con las canciones, es nuestra manera de mantenerlas vivas, adaptar lo que cuenta la canción a cada circunstancia, a su concepto, al momento, al lugar, a los instrumentos. Si la misma canción la siguiéramos tocando de la misma forma en que la grabamos se nos moriría en los brazos. Precisamente sigue viva y su esencia está ahí gracias a la transformación permanente.

- Sois un grupo muy de directo y una de las partes fundamentales en vuestros conciertos es, tal y como ha dicho, el lenguaje audiovisual. ¿Consideráis que este apoyo audiovisual y artístico es necesario para narrar el recorrido del repertorio?

- Es necesario, en el momento en el que el concierto adquiere cierto tamaño necesitas de recursos que empiezan a contaminarse, en un sentido positivo, de otros elementos teatrales, escenográficos, audiovisuales… Y tampoco hay que vivirlo como una derrota de lo puramente musical. Algunos compañeros si viven estas cosas como una derrota. «A mí lo que me va es tocar, lo de las luces me da lo mismo». En realidad, mi opinión es que no debe ser así, porque cuando el concierto adquiere determinadas características tienes que jugar con otros elementos, porque la música no es suficiente y, en vez de vivirlo como una frustración, lo vivimos como una oportunidad de trabajar con otros profesionales de otros campos y de montar un espectáculo que va más allá de lo puramente musical y que se comunica en niveles muy diferentes, lo que creo que deja una huella más profunda.

- ¿Qué vamos a ver el próximo 28 de julio en Gijón?

- Vais a ver el espectáculo de Mismo Sitio Distinto Lugar con todo esto que estamos hablando, con toda esta inmersión que proponemos al público de Gijón en nuestro proceso de cambio, un carrusel y montaña rusa de emociones que provoca. Y todo eso acompañado de ese componente visual que es, como comentábamos, tan necesario y ayuda tanto a contar esta historia.

- Podría decirse que, a pesar de pertenecer al panorama musical independiente, vivís bastante fuera de esas etiquetas. A día de hoy existe mucho «hater» del indie pero, si hablamos de Vetusta Morla, no se escuchan malas palabras. ¿Cómo se consigue ese respeto casi inmaculado?

- Nos han tratado muy bien en general. Haters siempre hay, claro que sí, que sería Twitter sin haters (risas)… Pero la verdad es que hemos tenido mucha suerte. ¿Cómo se consigue? No lo sé. Cuando sale un tema así la única clave que me atrevo a dar es la honestidad. Yo creo que, incluso en el estilo que más te repugne del mundo, pongamos que la música folclórica de centro Europa te resulta repulsiva. Si tú conoces a un músico, tienes la ocasión de hablar con él o escuchar cómo se expresa y notas que lo que está haciendo lo hace de de corazón, con honestidad y poniendo lo mejor de sí mismo, hay que tener el corazón muy negro para meterse con él, yo creo. Al final eso es lo que pasa.

«Saber renovarse, encontrar esa esencia en el cambio, ha sido fundamental para ver que nosotros tenemos mucho futuro por delante»

- Para terminar, tras 20 años de carrera musical, ¿qué le espera a Vetusta Morla al finalizar esta gira? ¿Todavía queda inspiración para rato?

- Este disco para nosotros ha sido muy tranquilizador en ese sentido porque nos ha dado argumentos para creer que queda mucho, que queda Vetusta para rato. Porque los ciclos creativos vienen y van, tienen sus picos, sus valles y todo se acaba en esta vida pero, saber renovarse, encontrar esa esencia en el cambio, para nosotros ha sido fundamental para ver que nosotros tenemos mucho futuro por delante, muchas cosas que queremos hacer. Ahora, por ejemplo, estamos dándole vueltas a muchas canciones, hoy mismo hemos estado ensayando y estamos emocionados, muy emocionados de ensayar. De juntarnos y de este trabajo creativo y musical que ojalá tenga muchos años por delante.